12 destinos alejados del circuito turístico

El lago Baskunchak. Fotos de Itar-Tass

El lago Baskunchak. Fotos de Itar-Tass

El mausoleo de Lenin de la Plaza Roja, la catedral de Cristo Salvador y la Galería Tretiakov aparecen en todas las guías de Moscú, pero este gigantesco país tiene otras muchos lugares atractivos que permanecen ocultos a los ojos del turista convencional.

El lago Baskunchak


La versión rusa del mar Muerto se encuentra a poca distancia de la ciudad de Ástrajan, al sur del país y a unos 250 km del mar Caspio. Forma una gran hueco en lo alto de una montaña de sal. El nombre Baskunchak significa “cabeza de perro”. Cuenta la leyenda que un día se perdió en la zona una caravana de mercaderes. Uno de los perros vio el lago y comenzó a beber, pero el agua era tan salada que el animal murió en el acto y cayó a sus aguas. Lo único que asomaba a la superficie era la cabeza. El agua del lago tiene una concentración de sal del 90%, por lo que se suele decir que es el mayor salero de Rusia. Se estima que sus reservas durarán miles de años. Hay numerosos manantiales que renuevan las reservas de sal del lago aportando unas 2.500 toneladas diarias.

Las ruinas de Arkaim


Arkaim se encuentra en Siberia y es la versión rusa de Stonehenge. Los investigadores todavía no han podido determinar si se trata de una ciudad en ruinas o de un antiguo observatorio. Su estructura es circular y está orientada hacia las estrellas. Los arqueólogos sostienen que esta ciudad es mil años más antigua que la legendaria Troya. Sus grandes murallas estaban formadas por una estructura de madera rellena de ladrillos de tierra. Las ruinas han dado lugar a diversas leyendas. Una de ellas sostiene que el profeta Zaratustra terminó aquí sus días, otra afirma que el mismísimo Jesus visitó el cercano Monte de la Razón, y las hermosas lugareñas aseguran que si se lavan la cara y las manos en el río Karaganka, donde se alzaba la antigua ciudad, recuperan la juventud. Arkaim se ha transformado en una especie de meca para los rusos entusiastas del esoterismo, que visitan las ruinas con regularidad porque consideran que tienen un gran poder místico.

Chamanes y pirámides


La alternativa a las pirámides de Egipto se encuentra a orillas del lago Baikal. A lo largo del Cabo de Rytni se extiende una misteriosa pared de conos y pirámides cuya longitud alcanza los 333 metros. Todavía no se ha podido determinar ni quién, ni cuándo la construyó. Para llegar a las pirámides hay que hacer un alarde de valentía y decisión porque las embarcaciones no tienen permiso para desembarcar allí a los pasajeros. Los lugareños tampoco ven con buenos ojos la llegada de forasteros porque temen que contaminen la energía sagrada del lugar. En cualquier caso, si le resulta imposible llegar al cabo, siempre puede visitar el cercano pueblo de Onguryona, donde además de chamanes también hay una estructura única en su especie: una locomotora de la Segunda Guerra Mundial transformada en central eléctrica.

La cueva del tesoro de Averkina

Este destino turístico, en la región de Chelyabinsk hará las delicias de los admiradores de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson. Cuenta la leyenda que en esta cueva escondía el oro Yemelián Pugachov, cabecilla de la mayor rebelión campesina de Rusia en el siglo XVIII. Sin embargo, los cofres del tesoro nunca se encontraron. Los científicos descubrieron una puerta y una máquina de madera, además de gran cantidad de huesos, algunos de ellos humanos.

La necrópolis de Tsoi-Pede

Tsoi-Pede es la versión rusa de la Ciudad de los Muertos egipcia y se encuentra en el territorio de Chechenia, devastado por la guerra. Está formada por una torre de vigilancia, una muralla y cuenta con alrededor de cuarenta criptas. Una de las teorías vigentes sostiene que la necrópolis se creó a raíz de una virulenta epidemia: hubo tantas víctimas que no era posible enterrarlas a tiempo, entonces los que iban a morir acudían directamente al cementerio a esperar la muerte. Sin embargo, los historiadores ofrecen una versión más prosaica. Al parecer, el cementerio pertenecía al pueblo cercano, protagonista de numerosas contiendas con las poblaciones vecinas. En la actualidad, en la necrópolis hay dos altares paganos, símbolos defensivos, cruces y en la torre de vigilancia aún se distingue la imagen de una figura humana, probablemente San Jorge. El único escollo para la visita es que resulta necesario obtener un permiso especial del Servicio Federal de Seguridad, puesto que se encuentra en la frontera con Georgia.

El polo del frío

Este destino, situado en el pueblo yakuto de Oimiakón, resultará interesante a los entusiastas del turismo extremo de aventura. La temperatura media del mes de enero es de -61 ºC y puede llegar hasta los -68 ºC. Tal vez sea el único lugar del mundo cuyos residentes viven y trabajan con estas temperaturas. A Santa Claus le gustó tanto el lugar que en 2004 construyó aquí su residencia. Es posible verlo en persona en el festival anual del “Polo del frío”, donde acude todos los años desde Laponia para participar en las carreras de renos y demostrar su habilidad en el salto de trineos y en la pesca subacuática.

El monumento a las zapatillas de casa

La mayor parte de los rusos usan zapatillas de casa, o “tápochki”. Los residentes de Tomsk han decidido rendir homenaje a este calzado doméstico y han colocado dos zapatillas de bronce sobre un pedestal a la entrada del hospital de la ciudad, con una inscripción en la que se lee: “Para que se sientan como en casa”. Todo el que lo desee puede probárselas, hasta los que tienen el pie muy grande. Estas zapatillas de de bronce miden 32 centímetros.

Epicentro de la explosión de Tunguska

A los fanáticos de La guerra de las galaxias, X-Files y de los misterios paranormales este destino les resultará interesante. En 1908 cayó un meteorito en la taiga rusa. La potencia de la explosión fue equiparable a la de una bomba de hidrógeno: arrancó árboles en un radio de 2.000 kilómetros cuadrados y la explosión se oyó a una distancia de 800 kilómetros. Los ufólogos creen que el meteorito de Tunguska no fue un fenómeno natural, sino una nave espacial enviada por una civilización extraterrestre. Sin embargo los científicos defienden una teoría algo más conservadora: los expertos de la NASA creen que el meteorito estaba formado por hielo y que las moléculas de agua y las micropartículas de hielo que se formaron cuando la gran masa atravesó la atmósfera densa provocaron nubes plateadas en las capas superiores de la atmósfera, un fenómeno inusual que ocurrió el día después del impacto. Esta opinión es compartida por los científicos rusos y el Instituto de Física de la Atmósfera de la Academia Rusa de las Ciencias. Hay quien asegura que quien visita el lugar de la explosión se carga de energía positiva y se curan las enfermedades.

El búnker de Stalin

Se trata de un descubrimiento relativamente reciente ya que durante cincuenta años se ha mantenido en secreto su existencia. Tiene 37 metros de profundidad, equivalente a un edificio de doce pisos. Es un refugio más seguro que el que tenía Hitler en Berlín, situado a 16 metros bajo tierra. El búnker de Stalin se construyó con mucha rapidez, en tan sólo nueve meses. Tiene un sistema automático de renovación de aire y una central eléctrica. Se trata de una estructura de múltiples plantas con ascensores. En la planta baja hay una sala de reuniones con capacidad para 115 personas y una sala de recreo para Stalin. Las dependencias de los soldados, las instalaciones de almacenamiento y los servicios técnicos se encuentran en las plantas superiores.

La máscara del dolor

A pesar del clima extremo y de los eternos hielos, la ciudad de Magadán despierta el interés de quienes se ven atraídos por lugares poco comunes. Es aquí donde se encuentra uno de los monumentos más importantes de Rusia. Nos referimos a “La máscara del dolor”, erigido en homenaje a las víctimas de la represión política de Stalin que cumplieron condena en el gulag de Kolymá. La parte central del monumento representa un rostro humano con lágrimas que salen del ojo izquierdo, mientras que el derecho es una ventana con rejas. En la parte posterior hay una mujer llorando a los pies de un hombre decapitado en una cruz.

Museo del hielo eterno

En la región de Krasnoyarsk se encuentra el único museo de hielo permanente del mundo. Está situado en el recinto de un laboratorio científico que estudia los efectos de la congelación. La principal atracción son las instalaciones subterráneas del museo, con salas y pasillos que se encuentran a 14 metros de profundidad y donde la temperatura nunca sobrepasa los cinco grados bajo cero. Las paredes de los pasillos subterráneos están decoradas con objetos de la naturaleza, como un alerce congelado, una conífera, que tiene 36.000 años. En una de las salas subterráneas hay una cápsula con periódicos que dejaron los científicos en 1950 con la intención de que se abra el año 2045.

El museo de los mamuts

El museo de los mamuts se inauguró en Yakutsk en 1911. Es el único museo del mundo dedicado exclusivamente a estos animales. La ubicación no se debe a la casualidad: en la prehistoria Yakutia estuvo habitada por una gran variedad de animales tales como rinocerontes, bueyes almizcleros, búfalos y leones de las cavernas. El museo de los mamuts de Yakutsk forma parte del Consejo Internacional de Museos (ICOM). Los visitantes también pueden contemplar el laboratorio subterráneo del Instituto de Hielo Eterno a 12 metros de profundidad, donde se conservó durante muchos años un esqueleto de mamut tras su descubrimiento. El primer esqueleto de esta especie se encontró en Yakutia en el año 1799.

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