Bulavá le vino a Dolgoruki como anillo al dedo

Preparaciones para el lanzamiento de Bulavá. Foto divulgación

Preparaciones para el lanzamiento de Bulavá. Foto divulgación

El primer lanzamiento de prueba del misil balístico intercontinental (MBI) Bulavá (“maza” en ruso, RSM-56 según la clasificación internacional), desde su portador reglamentario, el submarino atómico portamisiles de 4ª generación “Yuri Dolgoruki”, se ha desarrollado con éxito. Los bloques de combate del cohete lanzado el 28 de junio desde el bordo de este crucero submarino de última generación han llegado al blanco designado en la península de Kamchatka.

“El crucero submarino atómico  portamisiles ‘Yuri Dolgoruki’, de asignación estratégica, bajo el mando del capitán de 1° grado Vladímir Shirin, llevó a cabo un lanzamiento de prueba del MBI Bulavá desde la zona del Mar Blanco -informó el coronel Igor Konashenkov, jefe de la Dirección de Prensa e Información del Ministerio de Defensa ruso-. El lanzamiento se realizó desde una posición submarina y sus resultados han sido valorados como positivos en todos sus parámetros”.

Los otros 14 lanzamientos de prueba de Bulavá se desarrollaron desde otro crucero submarino estratégico, especialmente  readaptado para ello: el mayor submarino nuclear del mundo, el ТК-208 “Dmitri Donskói” (proyecto 941U, código Akula (“Tiburón” en ruso), Typhoon según la clasificación occidental).

Como sabrán muchos de  nuestros lectores, la mitad de los lanzamientos de Bulavá fracasó. Los especialistas calificaron cinco lanzamientos como exitosos aunque con muchas reservas. Tan sólo dos, el del 7 y el del 29 de octubre de 2010, fueron considerados un éxito absoluto.

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Para noviembre del año pasado estaba planeado realizar otro lanzamiento de prueba de Bulavá, el 15º, precisamente desde el “Yuri Dolgoruki”. La prueba estaba destinada a descartar todas las dudas respecto a la fiabilidad del misil, pero al final no se llevó a cabo. En aquel entonces la anulación se explicó por el congelamiento del canal por el cual se sacaba el submarino nuclear desde la planta de construcción de buques. Los marinos no se arriesgaron a pasarlo en condiciones meteorológicas tan complicadas. Los expertos consideraron que esta excusa no era verosímil ya que el “Yuri Dolgoruki” está construido para operar en latitudes más altas, debajo de los hielos del Ártico e incluso para salir a la superficie en caso de necesidad a través de los claros en el hielo ya existentes o bien abriéndose paso con su casco o con los torpedos, así que la referencia al canal cubierto de hielo no pareció nada convincente.

Además, la excusa resultó inverosímil porque el crucero submarino había sido colocado en un dique seco para realizar ciertas obras de arreglo y puesta en marcha cuya razón nadie conocía, algo que hacía creer que el submarino o de nuevo el misil no estaban preparados para funcionar en conjunto.

Según una fuente de la empresa Sevmash, las pruebas del “Yuri Dolgoruki” tenían que durar hasta el final del mes. No se dijo ni una palabra sobre el lanzamiento previsto de Bulavá desde el submarino. Sin embargo, mucha gente sabía que dicho lanzamiento próximamente iba a tener lugar. Entre ellos, los estadounidenses, en tanto son nuestros socios del Tratado de Praga (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, START-3).

El éxito del lanzamiento de Bulavá desde el “Yuri Dolgoruki” resulta importante por varios motivos. No sólo para demostrar a los escépticos que el misil está bien diseñado y puede utilizarse como armamento de la Marina rusa (según los altos funcionarios del gobierno y el Ministerio de Defensa, para ello tienen que haberse realizado al menos cinco o seis lanzamientos de este tipo). Es un testimonio de que la industria militar rusa, a pesar de todos los problemas, es capaz de construir nuevos submarinos estratégicos y crear nuevos misiles estratégicos, como base de las fuerzas nucleares rusas de contención.

Según los planes del mando de la Marina, los submarinos nucleares estratégicos del proyecto 955, así como sus análogos modernizados del proyecto 955А/ 955U tendrán que formar la base de las fuerzas navales nucleares estratégicas  de Rusia a partir de 2018, sustituyendo los submarinos actuales de los proyectos 667BDR y BDRM (Kalmar y Murena, o bien Delta-III y Delta-IV según la clasificación de la OTAN). En total, está previsto construir ocho submarinos de la clase Borey. Los cascos segundo y tercero, “Alexander Nevski” y “Vladímir Monomaj”, igual que todos los posteriores y a diferencia del “Yuri Dolgoruki” con sus 12 misiles Bulavá, tendrán que llevar a bordo 16 y 20 misiles.

Otra información para valorar el nuevo crucero submarino: su precio, según las agencias de información, asciende a 23 mil millones de rublos.


R-30 Bulavá-30 (Bulavá-М, Bulavá -47) es el nuevo misil balístico ruso de combustible sólido para submarinos. El diseño del misil está realizado por el Instituto Moscovita de Tecnología Térmica (que anteriormente elaboró el misil terrestre Tópol-M  ).

El diseño persigue el objetivo de unificar los misiles balísticos de combustible sólido terrestres y marinos creando un misil estratégico universal para la Marina de guerra y las tropas estratégicas de misiles.

A la fecha fueron  15 lanzamientos de prueba de Bulavá, siete de los cuales se han calificado como exitosos y dos como parcialmente exitosos.


Víctor Litovkin es editor jefe de “Nezavísimoye voyénnoye obozréniye” (Observador militar independiente)

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