El gigante que no para de crecer

Aeroflot puede llegar a controlar más del 40% del mercado aéreo nacional.

La compañía aérea rusa más importante, Aeroflot, podría ampliar considerablemente su presencia en el mercado interior en los próximos meses. Seis aerolíneas, controladas ahora por el Estado a través de la corporación Rostejnológuii, pasarán en breve a formar parte de esta compañía. La corporación se hará con el 3,61% de las acciones de la aerolínea líder rusa, por valor de 2.500 millones de rublos (cerca de 62.000 millones de euros). Según representantes de Aeroflot, los nuevos activos ya se han incluido en el plan estratégico de desarrollo de la empresa lo que fortalece de forma considerable su posición en el mercado ruso.

“Con estos activos, Aeroflot podrá hacerse con un 15% adicional del mercado ruso del transporte aéreo. Ahora controla alrededor del 26%, una cifra que superará el 40%, tras la adquisición de las compañías estatales ”, explica el analista de la Empresa de Inversión y Finanzas Metropol, Andréi Ryzhov. “La compañía mejorará además su ocupación en las rutas internacionales, que son las que más rentabilidad le garantizan en la actualidad”, considera el analista.

Sin embargo, otras fuentes del sector consideran que el proceso de integración no será fácil, razón por la cual Aeroflot no ha hecho públicos de momento los detalles de la absorción, según aclara Alexéi Sinitski, experto en aviación. “La experiencia en la absorción de Nordavia demostró que la administración de Aeroflot se encontró con grandes dificultades para llevar a cabo proyectos de este tipo”, concluye Sinitski.

Una pompa de jabón


La adquisición por parte de Aeroflot de las aerolíneas estatales comenzó en realidad como un proyecto muy diferente al actual. En la primavera de 2008 surgió la idea de fundar una empresa estatal que pudiera hacerle sombra a la propia Aeroflot, y el Ministerio de Transportes lo calificó como “la iniciativa más ambiciosa para la década de 2000”.

En 2008, el año en el que estalló la crisis, la corporación estatal Rostejnológuii empezó a comprar aerolíneas que se encontraban en una situación económica crítica, con el objetivo de crear la empresa Rossíyskiye Avialínii (Aerolíneas Rusas). En 2013, con pronósticos demasiados optimistas, esta nueva corporación se marcó el objetivo de transportar el doble que pasajeros que Aeroflot. Pero el proyecto, tras varios fracasos iniciales, no llegó a cuajar.

En primer lugar, las aerolíneas que pertenecían a la alianza AirUnion y que formarían parte de Rostejnológuii estaban fuertemente endeudadas, al igual que el resto de compañías que debían formar parte del nuevo consorcio. En segundo lugar, la búsqueda de socios por parte del Estado para el nuevo gigante aéreo no fructificó.

Como resultado, en el tercer año del proyecto apareció en escena Aeroflot, ya no como la empresa con la que iba a competir el consorcio, sino como el único salvador posible del proyecto.

Escepticismo

El Consejo de Administración de Aeroflot nunca se tomó demasiado en serio la posible competencia del consorcio. Ya en octubre de 2008, el entonces director general de la compañía, Valeri Okulov, calificó el proyecto estatal de “pompa de jabón”, y poco a poco, el propio Gobierno se fue contagiando del mismo escepticismo.

Finalmente, en 2009 el ministro de Transportes, Ígor Levitin, se pronunció a favor de que Aeroflot adquiriese los activos de Rostejnológuii. A principios de 2010, el primer ministro Vladímir Putin apoyó oficialmente el fortalecimiento de Aeroflot con la adquisición de las empresas del grupo Rosavia, que nunca llegó a constituirse.

En aquel momento, las negociaciones entre las partes se encallaron al no existir un acuerdo sobre el precio de compra.

El Estado pretendía que, a cambio de la entrada de seis aerolíneas regionales en la nueva Aeroflot, Rostejnológuii ser hiciera con la parte mayoritaria de la compañía, pero los directivos de la empresa compradora pensaban que las empresas aportadas por el Estado tenían un precio mucho menor, y no estaban dispuestos a renunciar al control de la aerolínea.

En febrero de 2011, los negociadores encargaron un estudio independiente que valorara los activos de las empresas objeto de la adquisición. El estudio concluyó que estos activos representarían tan sólo un 2,5% de las acciones del nuevo Aeroflot. Como resultado, las partes acordaron que el consorcio, a cambio de pasar a formar parte del grupo Aeroflot, se haría con un 3,61% de las acciones.

Otros interesados


En marzo de este año, diversos medios de comunicación publicaron que, mientras el acuerdo no acababa de fraguarse, otras compañías aéreas habían aparecido en escena, interesadas en el patrimonio de este grupo de aviación que no llegaba a constituirse. Entre ellas se encontraban grandes grupos empresariales pero también distintas administraciones de la Federación Rusa, como la de la región de Sakhalín, gobernada por Alexánder Joroshavin.

Según datos no oficiales, en marzo, la directora general de Transaero, Olga Pleshakova, se dirigió al viceprimer ministro Serguéi Ivanov y al ministro de Transportes, Ígor Levitin, solicitando que estudiasen la posibilidad de vender los activos a Transaero, en lugar de al líder del mercado ruso de aviación.

Sin embargo, hasta ahora ninguno de los participantes en las negociaciones alternativas ha confirmado oficialmente que estén dispuestos a luchar en serio por el patrimonio de Rosavia.

En todo caso, después de proceso tan largo algunos se preguntan en qué medida Aeroflot necesita adquirir estas empresas, si se tiene en cuenta que estas seis compañías no se han deshecho de la deuda que arrastran desde hace tiempo y que asciende en total, según los expertos, a casi 562 millones de euros.

Presidente de Boeing


Las cifras


3,61%

Es el porcentaje de acciones que adquirirá el consorcio estatal cuando se integre dentro de la compañía Aeroflot

40%

Del transporte aéreo de pasajeros controlará Aeroflot cuando adquiera las otras seis compañías aéreas

562

Millones de euros es la deuda total de las seis compañías, según las valoraciones que han hecho los analistas

Las seis aerolíneas del Estado que comprará Aeroflot están fuertemente endeudadas

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