¿Dónde comienza Europa?

Disfrutando el sol con los orgnizadores del festival. Foto de Darya González

Disfrutando el sol con los orgnizadores del festival. Foto de Darya González

-¡Еuropа comienza en Perm! – afirmaba el joven guía llamado Kolia a Manu Chao, mientras el autobús con los músicos se acercaba a la ciudad.

-¿No podría ser al revés, que aquí terminase? –bromeé desafortunadamente-. Depende desde donde se mire.

-Hay que mirar desde donde sale el sol… -suspiró Kolia.

Viajé a Perm, en las estribaciones occidentales de los montes Urales, para escuchar el concierto del políglota vasco-gallego Manu Chao, uno de los artistas que más álbumes vende en el mundo. Quería gritar su “albaneses clandestinos, marihuana ilegal” y hacerle un pequeño regalo en su 50 cumpleaños. Un taburete de madera pintado por mí misma con acrílicos, en el que osos pardos tocan la guitarra, florecen los girasoles, una abuela ordeña una vaca y los chukchis (aborígenes del norte de Rusia) pasean sobre alces. En el pequeño aeropuerto de Perm nos tropezamos con Kolia, que sostenía en sus manos un cartel en el que se leía: “Chao. La ventura”. Comprendí que no era una casualidad, de modo que saqué mi silla y también resolví esperar. Así fue que nos encontramos en el autobús con nuestro grupo preferido, camino a la “futura capital cultural de Rusia”.

Todos los conductores cuentan que Perm será la futura capital cultural de Rusia. Les resulta especialmente agradable decírselo a los moscovitas, agregando que en los embotellamientos, los habitantes de Perm suelen permanecer, a diferencia de nosotros, no más de diez minutos. El edificio del club “Caballo rengo”, donde en el incendio del invierno de 2009 perecieron 156 personas, sigue ensombreciendo la calle Kuíbishev, la principal arteria de la ciudad. En ese lugar nadie quiere construir nada. De hecho, las instancias judiciales con los dueños del club todavía no han finalizado.

Pero ni siquiera esto puede cambiar el positivo estado de ánimo de las autoridades de la comarca. Si lo de “capital cultural de Rusia” es, antes que nada, una metáfora; lo de ser “capital cultural de Europa” ya tiene estatus oficial y para ello se está librando una una seria batalla. El gobernador de la región, Oleg Chirkunov, declaró que Perm presentará la solicitud para obtener este título en 2016. El “único” problema es que Rusia no está dentro de la Unión Europea y esto es un requisito indispensable. Según lo que indica el gráfico, la capital cultural europea en 2016 debe ser una ciudad española o polaca.

Aún así, Chirkunov conserva un espíritu combativo. Las autoridades hace tiempo que expresaron su deseo de convertir a Perm en “refugio de las musas”. Con este fin, en 2008 fue convocado a la ciudad sobre el río Kama el galerista capitalino Marat Guelman, quien encabezó el PERMM, el Museo local de Arte Contemporáneo. Además, fue designado director artístico del festival multi-género “Las noches blancas en Perm”. Un acontecimiento de veintiséis días de conciertos, exposiciones, espectáculos, espectáculos de danza, clases magistrales y foros. El objetivo fundamental del festival, según el propio Guelman, “es atraer a la ciudad turistas y respaldar la integración de Rusia a Europa”.

Fotos de Darya González y permfest.com


Los eventos dentro del marco del festival fueron numerosos: más de cuarenta exposiciones, un festival de teatro callejero titulado “Cielo abierto”, otro bautizado como “Música de libertad”, un festival de circo, un festival internacional de dúos en piano, la construcción de una ciudad de cartón, la realización del proyecto socio-cultural “Gran Cáucaso”… Lo cierto es que es imposible enumerar todo. Por primera vez llegaron a la ciudad invitados de España, Francia, Alemania, Sudáfrica, Macedonia, sin hablar de los países vecinos y los huéspedes de las ciudades de Rusia. ¡En total participaron más de 200.000 personas!

¿Estaba la ciudad preparada para este acontecimiento? Al parecer, nadie pensó en ello.

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“En las casas pierden agua las cañerías y la gente canta o vaga por el césped. ¡Hippies asquerosos!”, se quejaban las viejas, mascando pipas en el paseo delante del escenario principal. Lo cierto es que en Perm, como en cualquier otra ciudad, las tuberías de las casas se rompen en invierno a causa del frío, los techos gotean y el salario mensual de un docente no supera los 300 euros.

A propósito de esto, se supone que la situación de los docentes mejorará en breve. El proyecto social de la administración de Perm “Moda en el cerebro”, lanzado en abril, ya muestra sus primeros frutos. Los carteles públicos en forma de poesía relatan los proyectos con los cuales las autoridades regionales intentan retener a los jóvenes con talento y a los científicos prometedores. Se han distribuido paneles muy atractivos con consignas originales: “¡Maestro! ¡Huir de la escuela es una idea tonta! ¡Mejor es defender el posgrado!” (Los candidatos a doctor y los doctores que enseñen en las escuelas, recibirán a partir del nuevo año escolar un sueldo complementario proveniente del presupuesto regional de hasta 10.000 rublos al mes, unos 250 euros). “¡Haz el examen de ingreso sin machete y recibe Jabárovsk en el billete!” (Los estudiantes de los institutos superiores estatales de Perm, que logren más de 225 puntos en los tres exámenes estatales recibirán durante los primeros tres cursos una beca de 5.000 rublos (unos 125 euros), en cuyo billete está impresa precisamente la imagen de la ciudad de Jabárovsk).

Además, la petrolera “LUKoil-Perm” ayuda económicamente a la ciudad, la extracción de abril llegó a las cien mil toneladas de petróleo. “LUKoil-Perm” participa activamente en la vida cultural de la ciudad y anuncia orgullosamente en su portal oficial cada centavo gastado en este ámbito. La empresa es uno de los patrocinadores oficiales del festival “Las noches blancas en Perm” junto con el fabricante de cables y conductores “Kama Kabel” y la alemana “Volkswagen”.

El pitbull hospitalario


Misha Oguer, organizador del festival “Las noches blancas en Perm”, dejó de fumar hace algunos años. Aunque hace un mes que se lamenta por ello. Mira con tristeza mi humeante cigarrillo y explica algunas cuestiones del festival:

“Nuestra principal dificultad es que el sistema, estructurado durante largos años, no es apto para la gerencia progresiva de proyectos, sobre todo cuando hay que organizar treinta grandes festivales en un mes. Es necesario adoptar decisiones operativas sin perder tiempo en decenas de trámites. Ahora, en cambio, tenemos que pelear por nuestros derechos, por los derechos del proyecto en diferentes niveles. Lo reconozco, las instancias administrativas más ‘elevadas’ comprenden la necesidad de resolver lo que está ocurriendo. Con frecuencia un ministro tiene que ayudarnos a establecer comunicación con un funcionario de menor rango”.

“Las noches blancas en Perm” están pensadas sobre todo como actividades al aire libre, que deben ofrecer a los participantes la posibilidad de conocer la belleza de la naturaleza del norte en junio. Pero debido a una ley vigente en todo el país está prohibido hacer ruido después de las 23:00, por lo que las actividades terminan muy temprano. Los ciudadanos que se sienten molestos llaman a la policía y los organizadores se ven obligados a trasladar el programa a instalaciones cerradas.

“Sí –reconoce Misha- hay gente disconforme que dice: ‘no arreglan los caminos pero organizan festivales…’. Sin embargo, nosotros existimos fundamentalmente gracias al dinero del ministerio de cultura y esto apenas afecta al presupuesto general de la región. Estoy convencido de que tales acontecimientos culturales, con tanta afluencia de público, hacen que sea imprescindible arreglar los caminos y gracias a ellos las autoridades estarán sencillamente obligadas a reconstruir la infraestructura.

“El experimento que tiene lugar el Perm es el siguiente:con ayuda del desarrollo cultural se intenta elevar el nivel de vida y desarrollar la infraestructura para que la gente no se vaya de la ciudad. En Europa hay numerosos ejemplos. Ahí está el museo Guggenheim en Bilbao. Aquí, en Perm, también todo comenzó a partir de un museo (el Museo de Arte Contemporáneo de Perm, PERMM) y en apenas tres años hemos sido capaces de organizar tal festival que gran cantidad de medios rusos y extranjeros han escrito sobre él. Tengo la impresión de que el mes ha estado algo saturado: algunas actividades estupendas han tenido poca resonancia”.

Una quiere creer que los procesos que han comenzado son irreversibles. Como dice Marat Guelman: “los escépticos serán humillados”. Hace diez años que Misha se ocupa de organizar diversas actividades. Piensa a gran escala y precisamente por eso seguramente lo invitaron a organizar “Las noches blancas en Perm”. El equipo que ha reunido es competente, se las ingeniaron para atraer a Perm conjuntos creativos que todavía no se han visto en Moscú o en San Petersburgo. Esto ha sido un buen motivo para que los habitantes de ambas capitales, bastante indolentes, visiten la ciudad siberiana.

La ciudad se las arregla con el flujo de visitantes, aunque con dificultad: todos los hoteles están llenos y para alquilar un apartamento para varios días hay que esperar una semana. Como no teníamos reservados ni hotel ni apartamento en lo único que podíamos confiar era en la hospitalidad de sus ciudadanos.

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-Aquí tienen, tomen las llaves de mi apartamento –sonrió Zhenia, el administrador del festival teatral “Cielo Abierto”. Era la primera vez que yo le veía.

-Lo único que pasa es que tengo un perrito en casa, es un toy-terrier. Se llama Pequeño. ¿Le darán ustedes de comer?

Cuando llegamos al departamento de Zhenia, un pitbull atigrado se nos abalanzó. “Sobra hospitalidad”, pensé.

Pasiones africanas en las estribaciones de los Urales


Yuri Muravitski, un director moscovita con experiencia, dirige el festival “Cielo Abierto”. A la hora de tratarlo uno se da cuenta que la dirección es una profesión llena de nervios. Y más cuando tus actores hablan en seis idiomas distintos.

“Pese a que somos muy diferentes, trabajamos bien. Es más difícil el trato con las empresas de servicio. Nos falla ‘Aeroflot’. Hoy debía actuar un teatro francés con muñecas, pero no llegaron. Al volar desde París los muchachos tuvieron que pagar por exceso de equipaje y en el trasbordo en Moscú volvieron a reclamarles el pago. Mientras la empresa desentrañaba los recibos, el avión a Perm partió y la compañía tuvo que permanecer en el aeropuerto casi un día. El teatro Baroro-studio no pudo llegar a tiempo debido a que el embarque se cerró antes de que toda la cola pasara por el mostrador. Los artistas y otros pasajeros se vieron obligados a esperar el siguiente vuelo y a pagar por los pasajes de vuelta. ¡Aunque el mal trabajo del servicio es culpa de la empresa y no de los artistas!”

-Pese a todo –continúa Yuri- no nos desalentamos. Ayer transcurrió el carnaval teatral. Fue excelente. Presentaron tres hermosos espectáculos: “la Boda” del moscovita Liquid Theatre, “Miñón y la chica del armario” del teatro “Las muñecas itinerantes del señor Peugeot” y el show “Gente de fuego” en el río Kama, al que anoche asistieron más de mil personas.

“Intentamos atraer la mayor cantidad posible de teatros callejeros rusos –señala-. En nuestro país este género se desarrolla lentamente y nos gustaría mucho que los espectadores recibiesen una idea sobre el verdadero teatro callejero: brillante y colorido. La tarea de este teatro es ayudar al ser humano a superar sus miedos. Se presentan números circenses con animales o actuaciones con fuego. Esto constituye un símbolo de la superación del miedo a las calamidades, a la muerte. Espero que nuestro festival suponga una especie de ‘rehabilitación psicológica’ para la ciudad, que hace tan poco tiempo sufrió un fuerte trauma (el incendio en ‘Caballo rengo’)”.

Antes de estas actuaciones no se habían visto en Perm ni un auténtico teatro callejero ni a Manu Chao. Eran pocos los que sabían quién era. Sin embargo, desde la primera canción los habitantes de la ciudad comenzaron a considerarlo como propio. “Sangre de los Urales corre por sus venas, ¡te lo aseguro!”, exclamó el cronista de la radio “Eco de Perm”.

Tras desarmar y empacar cuidadosamente mi vistosa silla en su bolso de viaje, Manu Chau murmuró: “Música de libertad, eso es bueno. Aunque sea podemos crear libremente…” El comandante del frente musical ama a Rusia desde que en Moscú, en el mercado de Cherkísovo, se le pegaron nuestros policías exigiéndole que los acompañara. Manu no entendía ruso y ellos tampoco el inglés, ni el francés, ni el alemán, ni el italiano, ni el español… Entonces, las vendedoras, provistas de pescado congelado, se avalanzaron sobre los milicianos, les pegaron, gritaron y empujaron hasta que salvaron al músico. Manu no entendía nada pero la grandeza de alma de las mujeres rusas le llenó. Ese mismo día estaba sentado en la estación de Kiev, en Moscú, y contemplaba cómo la gente en la entrada comía kebab y patatas horneadas. “En ese momento comprendí que puedo quedarme a vivir aquí, en Rusia”, pronunció filosóficamente Manu.

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Unas cuatro mil personas asistieron a su concierto y al día siguiente en el transporte público sólo se hablaba de eso. En el troleibús, en frente de nosotros estaba sentado un hombre bastante joven con una amplia sonrisa. Nos guiñó el ojo y nos dijo: “¿Y qué, moscovitas, durmieron bien?” Manifestó gran interés con todo lo relacionado con “Las noches blancas”. Hablaba con especial vivacidad sobre el concierto: “’Música de libertad’, es bueno. Miras desde el escenario a estos y uno mismo quiere hacer algo. Ustedes me escuchan, lo sé muy bien. Toco el violín, el electrónico. No he actuado nunca pero el mejor violinista de Perm soy yo”. El mejor violinista de Perm nos acompañó hasta el escenario principal, donde nos topamos de nuevo con Kolia, el guía.

Por una ironía del destino se dirigía al aeropuerto y nos llevó consigo. La historia se cerraba. Kolia debía recibir a Juno Reactor, autor de las bandas sonoras de “Matrix”, “Mortal Kombat” y “Una vez en México”. Iba a actuar en la ceremonia de clausura con un show especial para el que llegaría a Perm una tribu de aborígenes sudafricanos. Dicen que fueron caminando hasta el aeropuerto de Johannesburgo. El rumor sobre los aborígenes africanos se difundió rápidamente por la ciudad, siempre rodeado de nuevos detalles, cada vez más irreales. Ante ello, Kolia se alegraba de manera indescriptible.

¡Hágase la luz!


Sea como fuere, hay que felicitar a los habitantes de Perm. Estuviera o no la ciudad preparada para el festival, es evidente que necesita cambios y es una buena noticia comprobar que son profesionales quienes se dedican a este trabajo.

Hay además otra cuestión. ¿Desde hace cuánto tiempo observamos estos intensos procesos, como los que transcurren en Perm, en San Petersburgo y en Moscú? ¿Cuáles son las innovaciones culturales en las que están interesadas las autoridades en las dos capitales culturales? A la luz de la prolongada (¡diez años!) y carísima remodelación del Teatro Bolshói o de la construcción del Centro Ojta o del “Mariinki-2” en San Petersburgo, los proyectos de Perm, a veces parecidos a aventuras, resultan muy atractivos. Quien llega desde Moscú inmediatamente siente curiosidad por su gente, por la cultura.

Escribo las últimas líneas de mi reportaje sentada en la sala de espera del aeropuerto de Perm, donde pude recibir a Manu Chau, los creadores de la banda sonora de “Matrix” y la tribu de aborígenes surafricanos. Mi vuelo, como de costumbre, se retrasa, había mucha gente. El aeropuerto local se enfrentaba por primera vez a semejante afluencia de pasajeros. De pronto, la luz se fue en todo el edificio: sin darse cuenta una mujer se apoyó en la pared y apretó el interruptor con la mano. Los aborígenes se estremecieron: nadie les había advertido Europa comenzba aquí.

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