Alexánder Dym: “Quizás las palabras no existan en absoluto”

Alexánder "Lightsmoke" Dym

Alexánder "Lightsmoke" Dym

Estoy investigando la idea de que la ficción moderna —en especial, aquella que refleja el humor de las subculturas de los jóvenes—, la voz de las calles que determina el futuro de las opiniones y del fermento intelectual, está de algún modo escondida entre bastidores.

La existencia de una nueva generación de jóvenes escritores rusos no es noticia. En muchos casos no logran que los editores valoren sus producciones, de modo que se ha producido una explosión del crecimiento en Internet, en donde los trabajos florecen y encuentran su propio público.

Alexánder Dym es uno de esos jóvenes escritores;autor de los dos volúmenes de “El diario del Padonok de Moscú” ( las confesiones de un hincha del fútbol ruso) y “Violencia.Ru” (Violence.Ru), una historia real de violencia callejera en Rusia.

”El Padonok de Moscú” se ha convertido en todo un acontecimiento, aunque ha sido mayormente ignorado por los críticos dominantes, que intentan no manchar su reputación con los torrentes de sangre derramados sobre las páginas de esta historia y sus sinceras ideas.

Dym, exmiembro del tristemente célebre club de fútbol del CSKA “Yaroslavka”, está sentado justo en frente. “Para mí”, afirma Dym, “todo sucedió de casualidad. Escribía un diario en línea sobre mi vida, la describía día tras día; recibía comentarios, pero no pensaba en hacer ningún libro. Sin embargo, cuanto más escribía, más comentarios recibía por parte del público y más difusión lograba a través de enlaces en foros y blogs”.

”A través del diario, he mostrado cierto período en la vida de un joven moscovita común; que bebe, fuma y se pelea mucho, y no respeta a las autoridades. El libro se hizo lugar por sí mismo, sin que yo hiciera demasiado.”

La subcultura callejera rusa se convirtió en el héroe de la historia. “Por ejemplo, la subcultura de los gamberros del fútbol se ha convertido en un deporte profesional, con sus propios equipos de aficionados y profesionales. La propia esencia de esta subcultura no es la misma de hace diez o quince años. Si las autoridades quisieran censurar el movimiento de hinchas de fútbol, podrían hacerlo en una semana. Tienen toda la información necesaria; tan solo deben encarcelar a cincuenta personajes centrales y eso debería bastar. Muchos ya están físicamente destrozados, porque ese estilo de vida no contribuye demasiado a la salud. Muchos se han ido hacia un lado y han dejado el movimiento; otros fallecieron o se encuentran en prisión. Los jóvenes prefieren estar de fiesta drogas y alcohol en lugar de involucrarse en sangrientas peleas por el honor de sus clubes. El significado del honor callejero está desvaneciéndose. El ambiente de los viejos días de gloria se ha esfumado”.

¿El endurecimiento de los castigos a la violencia en el fútbol y en los estadios puede ayudar a erradicar la violencia en el fútbol? Sí, seguiremos el modelo inglés y crearemos un control policial absoluto: videocámaras por todos lados, ventas de billetes con presentación del pasaporte. Si alguien quebranta la ley, se le prohibirá la entrada a los estadios, tendrá problemas en el trabajo, será un marginado social. Las autoridades necesitan desesperadamente crear una imagen respetable para el Mundial de Fútbol de 2018.

Pero observemos al Lokomotiv. Su propio servicio de seguridad está trabajando activamente junto a los hinchas, en especial en los partidos como visitante, y el riesgo de incidentes graves está disminuyendo. Toda la violencia se ha trasladado lejos del estadio. Aunque ahora los hinchas de fútbol no pueden evitar involucrarse en política. Los acontecimientos de la plaza Manezh lo confirmaron. Fue un estallido social espontáneo, pero las autoridades algunas veces patrocinan o fomentan en secreto a las subculturas agresivas. Así es como uno de los hinchas del Spartak ha sido vendido.

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