Auge y decadencia de la arquitectura rusa

Todo era para siempre hasta que dejó de existir. Los carteles eran para siempre; Los slogans eran para siempre; Los desfiles eran para siempre; Por supuesto los nombres de las plazas también, y cómo no los edificios, uno de los instrumentos mejor considerados para transmitir los valores del marxismo-leninismo al pueblo.

La arquitectura era uno de los niños mimados de la práctica cultural soviética. Su ambición era inmensa: hacer viviendas sociales, demostrar la superioridad ideológica y rebelarse contra el modernismo europeo utilizando su misma base.

El constructivismo soviético de los años 20 goza de cierto atractivo romántico, con esa pretensión de plasmar la utopía en ventanas, columnas y pasillos. “Con la abolición de la propiedad privada y la necesidad de reconstruir un país arrasado por la guerra apareció un nuevo modelo de arquitectura, y la URSS se convirtió en el principal campo de trabajo e investigación donde llevar a cabo las propuestas más vanguardistas”, confirma Juan Pedro Sanz Alarcón, profesor de arquitectura en la Universidad Politécnica de Cartagena Durante algunos años lo consiguió, como podemos comprobar en la exposición del CaixaForum de Madrid, aunque su imaginación llegó tan lejos que comenzó a comerse a la ideología y a provocar la desconfianza de Stalin; “las soluciones de los constructivistas no sólo buscaban una distribución racional de la vivienda, sino que reflexionaba sobre las nuevas formas de habitar la célula y prestaban cuidadosa atención a los espacios comunes del edificio”, concluye Sanz Alarcón.

Pero en los años 30 (época de represión stalinista y control totalitario de las prácticas culturales) el comisariado político marcó las líneas rojas y aplicó condenas ejemplares, teniendo como resultado un gris hormigón que hace sospechosamente parecidas a todas las ciudades de esta sexta parte del mundo.

Así, los arquitectos soviéticos se vieron obligados a volver al redil de monumentalismo conservador, viviendas económicas y construcciones uniformes que pervivió hasta la perestroika.

De este modelo de construcción se hicieron muchas parodias, aunque la más conocida es la comedia “Ironia Sudvi s legkim parom!” (Ironía del destino; Que tenga un buen baño!), en la que el protagonista se despierta en una casa que no es la suya tras una borrachera. ¿Cómo había acabado allí? El nombre de la calle era el mismo, el número de edificio y apartamento también, y la llave abría la cerradura! Y sólo al llegar la inquilina de la casa descubre que se encuentra en otra ciudad.

https://www.youtube.com/watch?v=vZWMYreOgG8&feature=related

De hecho, la crítica a la uniformización y a la construcción masiva aparece claramente en el principio de la película:

http://rutube.ru/tracks/1918868.html?v=9f71d96955d4b3592384d0495ed2e494

Ciudades abandonadas como paradoja de la modernidad


Rusia es tierra de grandes estadísticas; Incluso después de la desmembración de la URSS sigue siendo el país más extenso del planeta, ocupando el 12 % de la tierra. Así, a pesar de cobijar a más de 141 millones de habitantes su densidad de población es la más baja del mundo.

Si a esto añadimos una política de concentración urbana, malas comunicaciones y cambio radical de modelo económico nos acercamos a uno de los fenómenos post-soviéticos más significativos: la proliferación de ciudades fantasma, fábricas desahuciadas y armamento abandonado. El “prodigio” no es sólo soviético (España está llena de urbanizaciones fantasma), pero el caso ruso resulta especialmente interesante por las dimensiones geográficas y la magnitud del desastre.

Conexo con el modelo extensivo de desarrollo soviético, 630 de las 1.100 mayores ciudades de Rusia nacieron después de 1917. Por eso, tras el desmantelamiento de la actividad industrial y minera a la que estaban ligadas muchos asentamientos perdieron su razón de ser.

- El régimen soviético desapareció pero quedó el espacio, y en el espacio las construcciones de los hombres que esperaban un brillante futuro. Así, los restos de la ideología se torran en forma de edificios abandonados:

Ejemplo de esto es el “Narkomfin”, edificio diseñado por Ginzburg y Milinis en 1928 y referente de la arquitectura constructivista. En pleno centro de Moscú (detrás de la embajada norte-americana), el edificio albergó al Comisariado de Finanzas y más tarde se reconvirtió en residencia comunal. En la actualidad está en estado deplorable y aparece en la lista de la UNESCO de edificios históricos en peligro.

https://www.youtube.com/watch?v=GeIc9O8eulc

https://www.youtube.com/watch?v=AYi81yJFOkU

No obstante, algunos edificios “incómodos” ya fueron derribados, como el hotel “Moskva” o el “Rossiya”, y otros como el Palacio de Congresos del Kremlin, la sede central del KGB o el Mausoleo de Lenin en la Plaza roja esperan su fecha de caducidad.

- Bases militares desahuciadas: las más espectaculares son los búnkers del extremo oriente, las cuales aguardaron durante años un hipotético ataque japonés (primero), o chino (después). Con los recortes presupuestarios de los noventa las bases fueron abandonadas. Otros ejemplos llamativos son la estación de misiles de Kekava en Letonia o la base de submarinos de Balaclava en Sevastopol.

http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2009/11/24/abandonos-faros-nucleares-en-las-costas-rusas/

http://abandonadoporelhombre.blogspot.com/2010/02/base-de-submarinos-rusa-abandonada-en.html

- Ciudades fantasma:

Hay dos donde abundan especialmente los pueblos deshabitados. El caso de Vorkutá está relacionado con los GULAGs siberianos, por donde pasaron más de 14 millones de personas. La despoblación de los pueblos de la región de Magadán (Kadyckchan, Ust, Hakchan, Mjaundzha, Arkagala, Cedro, Burkandja, Maldjak, Belichan etc) se debe al cierre de muchas explotaciones mineras y a las condiciones meteorológicas extremas.

http://rutube.ru/tracks/4426972.html?v=12971b02f9d62a5288ec44e03d9c318d

http://englishrussia.com/2007/10/04/kadykchan-the-city-of-broken-dreams/

https://www.youtube.com/watch?v=xpwgMPyuuN8

http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2010/02/09/pueblos-fantasma-kadyckchan-espejo-del-declive-de-la-antigua-union-sovietica/

- Fábricas irrecuperables: El abandono de equipamiento pesado, maquinaria, aceleradores de partículas y factorías fue un fenómeno extendido en los años 90. Como ejemplo dejamos fotos de estación eléctrica de San Petersburgo:

http://wonderful-russia.net/russian-technology-industry/privet-mir/

Y de esta fábrica de coches también de San Petersburgo:

http://www.unp.me/f44/abandoned-russian-car-factory-114667/#ixzz1NYx7EsJ3

Este cementerio del materialismo histórico también ha sido interpretado como paradoja de la modernidad. Donde en el corazón mismo de la razón irrumpe la irracionalidad (Kundera), y los enunciados ideológicos aparecen totalmente despegados de las prácticas de gobierno y la organización social (Claude Lefort). Para quien quiera ahondar más en el tema remito a los excelentes trabajos de Alexei Yurchak, “Everything Was Forever Until It Was No More”, y Marcos Farias-Ferreira, “Apropós Kundera & Brodsky”, aunque la muestra más poética de este “ajuste de cuentas” de la historia es esta secuencia de la película “Stalker” de Tarkovsky:

https://www.youtube.com/watch?v=QQYrR4Stos4

Moscú al estilo Luzhkov


El fin de la época soviética llevó a un nuevo ciclo de destrucción-reconstrucción-restauración que en la mayoría de los casos creó un Frankenstein arquitectónico maquillado y vestido de forma un tanto “kitsch”.

El antropólogo Sergey Oushakine calificó este fenómeno como de “aphasia” social provocada por el “híbrido” de normas, discursos e ideologías soviéticas con otras radicalmente rompedoras y diferenciadoras. Como consecuencia, el supuesto “salto al futuro” se queda en un “salto al vacío” reflejado en la apatía y amnesia colectiva (Oushakine “The Patriotism of Despair”).

En 1992 Yuri Luzhkov cogió las riendas de Moscú, una ciudad entonces en bancarrota y con problemas de suministros y abastecimientos. En poco tiempo la reflotó y aplicó una estrategia de construcción masiva de la que la primera beneficiada fue su mujer, la empresaria Yulia Baturina, quien “colateralmente” acabó con el movimiento “Paper architecture” que proclamaba la vuelta al construccionismo de los años 20.

Como un tsunami, Moscú se inundó de edificios de “neoclasicismo histórico”, también llamado “capitalismo realista” y en Rusia conocido como “estilo Luzhkov”. Estas construcciones se caracterizan por combinar el estilo soviético con el imperial, por parecer occidentales, pero no del todo, y por estar hechas no con el objetivo de perdurar sino de hacer dinero.

http://www.mainstreet.com/slideshow/real-estate/extreme-real-estate/5-exquisite-russian-mansions

Otra de las nuevas tendencias arquitectónicas en Rusia es la aparición de “villas” o “chalets” de lujo, que como explican los profesores Maria Ignatieva y Victor Smertin tiene su origen en las “Dachas” soviéticas y ha desembocado en la creación de barrios exclusivos en la periferia de Moscú y San Petersburgo, tipo “Rublevo”.

Así, el Moscú post-soviético continúa su tradición monumental de grandes edificios, aunque en este caso “de dudoso valor arquitectónico”, según valora Pavel Kuznitsov, subdirector del Museo Estatal de Arquitectura.

A pesar de esto, y de conformar un paisaje raro, no cabe duda de que las ciudades rusas tienen un carácter muy particular.

Para saber más:

http://www.rtve.es/noticias/20110524/caixaforum-reconstruye-revolucion-del-arte-arquitectura-rusia-bolchevique/434397.shtml

http://www.strelkainstitute.com/en/blog

http://englishrussia.com/2011/05/25/7-abandoned-wonders-of-the-ussr/

https://www.youtube.com/watch?v=n-QfKN-ZHJQ&feature=related

http://www.melnikovhouse.org/home.php

http://www.muar.ru/eng/index.htm

http://english.pravda.ru/russia/history/15-12-2009/111137-ussr_collapse-0/

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