EL Cairo-Madrid-¿Moscú?

Foto de Reuters/Vostock Photo

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Al calor de las revueltas en el mundo árabe acaecidas durante esta primavera, han cruzado el mapa europeo protestas ciudadanas que pretenden, cada una con sus particularidades, mostrar el hartazgo popular contra sus respectivas coyunturas políticas y sociales. El hilo conductor de todas ellas ha sido el carácter “de base” , alejado de los partidos políticos tradicionales.

El Movimiento “15-M”, también conocido como “los indignados”, sorprendió a España y a Europa. Surgió tras una manifestación el pasado 15 de mayo organizada por la plataforma ciudadana “Democracia Real Ya”, que exigía en sus lemas una mayor participación ciudadana en el sistema democrático español.

Tras la manifestación, y de manera espontánea, los manifestantes decidieron instalarse de manera indefinida en la Puerta del Sol, kilómetro “cero” de España, como medida de presión ante la clase política. La idea fue seguida en muchas otras ciudades españolas, donde más ciudadanos “indignados” acamparon en sus plazas.

Esta situación puso al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en una situación muy complicada, ya que ese mismo fin de semana se celebraban en España elecciones regionales y municipales, por lo que el carácter “indefinido” de las acampadas ciudadanas coincidía en el tiempo con la “jornada de reflexión”, día en el que no se pueden hacer llamamientos al voto o a la abstención. La Junta Electoral Central declaró ilegales las manifestaciones del movimiento, tanto en la jornada de reflexión como en el domingo de votaciones. La policía podría haber disuelto , con este mandato en la mano, las concentraciones, lo que no sucedió.

Comparar lo que sucedió en la plaza Tahrir del Cairo con lo que sucede ahora en las calles de España es algo arriesgado. Los manifestantes egipcios buscaban la caída de su presidente, su gobierno y todo el sistema dictatorial que había gobernado el país durante décadas. Para ello pagaron un alto precio en vidas humanas y en el grado de destrucción de sus ciudades.

La intención en España es otra, como nos cuenta Sara, una manifestante que participa activamente en las actividades de la plataforma “Toma La Calle”, grupo paralelo a “Democracia Real Ya” : “esta clase política está muy lejos de la gente. Está desconectada del grueso de la población, hay una distancia de años luz entre nosotros y ellos. Eso es lo que se piensa y eso es lo que están criticando miles de personas cada día”.

En Barcelona, otro punto caliente durante estos días , también se han vivido una semana intensa. Ona, trabajadora de una multinacional de la moda nos cuenta que “en las asambleas los participantes han recogido las ideas de lo que pretende constituirse como un movimiento político paralelo a la política institucional; reducción de los privilegios de la clase política y de sus salarios, supresión de sueldos vitalicios, mayor control sobre la banca, ausencia de imputados por corrupción en las listas electorales, modificación de la ley electoral para acabar con el binomio PP-PSOE.”

En otras ciudades como Zaragoza, Sevilla, Murcia, incluso en Londres o París, los ciudadanos españoles han mostrado su hastío. En Valencia, Almudena, una estudiante y camarera con salario precario, asegura que el movimiento “no va a parar tras las elecciones, irá saliendo al paso día a día con decisiones alcanzadas en asambleas”.

Por su parte, en Rusia las manifestaciones políticas llevan otro camino y tiene otro sentido. Básicamente agrupados en la llamada “Plataforma 31”, los manifestantes intentan cada vez que en el calendario asoma un 31, manifestarse en el centro de Moscú, concretamente en la plaza Triunfálnaya, para reclamar precisamente su derecho a manifestarse, recogido en el artículo 31 de la Federación Rusa. Si bien los manifestantes acusan al gobierno de conducir a Rusia en una regresión democrática.

En Rusia la situación coyuntural no augura nada bueno para estos manifestantes. Si en Egipto el sistema dictatorial oprimía y asesinaba opositores y en España la situación económica estrangula a la clase media trabajadora, nada de eso sucede en Rusia, que ha sorteado la crisis , aun habiendo recibido un duro impacto, con más soltura.

La lucha contra la corrupción en Rusia, un problema admitido por las propias autoridades, se concentra en Internet donde diferentes grupos han empezado a actuar para luchar contra los atropellos legales.

El movimiento en la red comparte el carácter horizontal de las manifestaciones en España, ya que no se declaran como militantes socialistas, liberales, comunistas, no han participado en sindicatos o en marchas por los derechos humanos, pero comprenden que la política tradicional no sirve ni para cambiar las cosas ni como mero vehículo de expresión del descontento. Así que, desde la Red de redes comparten información, se organizan y atacan.

Alexéi, un moscovita de 27 años, es el claro ejemplo de esta “revolución” cibernética. Un tipo absolutamente normal; tiene un trabajo corriente y una preparación universitaria media. Nunca había participado en ningún tipo de actividad social, pero, desde hace unos años no le gusta lo que ve en su país, así que decidió dar su pequeño, pero importante paso, abriendo una página web ( Vegetativos No, un juego de palabras en ruso, que expresa el rechazo a aquellos que se niegan a pensar por sí mismos), en el que se dice todo aquello que callan los medios tradicionales de una manera irónica . “Lo principal es que la gente ha comenzado a pensar en nuestro país, y se pasan la información gracias al “copiar y pegar” dice Alexéi, “eso es lo fundamental, después, si puedo molestar a alguien con mis acciones , funcionarios, por ejemplo, mucho mejor”.

Una de las acciones más notables de Alexéi y otras web afines fue denunciar un paradigmático caso de corrupción rusa. El pasado año el vicepresidente de la empresa petrolera Lukoil, Anatoli Jarkov tuvo un accidente al chocar frontalmente con el rojo Citroën que conducía Olga Alexandrina. Tanto ella como su madre, Vera Sidelnikova , que viajaba a su lado, murieron sobre el asfalto. Anatoli Jarkov aseguró a los agentes que el coche de Olga y Vera chocó contra él, pese a que los coches siniestrados se encontraban en mitad del carril contrario. En pleno centro de Moscú , con la calle atestada, nadie vio nada. Anatoli Jarkov se fue a su casa y siguió con su vida.

Al menos hasta que la web capitaneada por Alexéi comenzó a mover sus contactos en busca de testigos. Varias webs afines se sumaron a la iniciativa y la aportación del rapero ruso “Noise MC”, que colgó en Youtube el video “Mercedes666” resultó definitiva. El estribillo habla de la necesidad de encontrar un testigo para “reponer la justicia” . El testigo apareció, aunque a día de hoy la versión policial mantiene que fue Olga, la que chocó frontalmente contra Anatoli Jarkov mientras conducía por su carril en un Citroën. Después de que Internet difundiese el caso los “medios tradicionales” hicieron eco del asunto, ya que el vídeo del accidente supera las 60.000 visitas, y el Rap de Noise MC llega a las 20.000 . Pero, aunque la oposición existe en Rusia, parece muy poco probable que la chispa de la indignación social que ha ardido de África a Europa prenda en tierras rusas, especialmente si atendemos al extremo celo con el que las autoridades rusas impiden las manifestaciones de la oposición extraparlamentaria.

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