Mando único para la defensa aérea

El general de las Tropas Espaciales propone que Rusia se encargue de la defensa de Europa del Este y los mares Negro, Báltico y del Norte.

A finales del 2011 las tropas espaciales de rusia serán incluidas en el sistema único de defensa antiaérea y espacial

Oleg Ostápenko, general de las Tropas Espaciales, ha propuesto recientemente que Rusia se encargue de la defensa de los países de Europa del Este en el marco del escudo antimisiles que la OTAN proyecta desplegar en Europa. Después de largas negociaciones marcadas por la desconfianza mutua, Rusia acordó unirse al proyecto en una cumbre mantenida en Lisboa con la OTAN a finales del año pasado, pero los detalles de esta colaboración no han sido definidos.

Según Ostápenko, Rusia estaría dispuesta a cubrir los territorios del Este de Europa, así como los mares Negro, Báltico y del Norte.

“Nuestro sistema de defensa antiaérea podría emplearse en eliminar los misiles balísticos que ataquen objetivos en el territorio de la Federación Rusa, pero también de los estados fronterizos y de otros países europeos”, declaró el general en una rueda de prensa. La destrucción de los misiles debería decidirse dentro del marco de un centro común de información y de procesamiento de datos relacionados con los posibles objetivos, algo que ya se ha discutido en el marco del proyecto de defensa antiaérea europea.

Unificación

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, aceptó hace unos meses la propuesta de Ostápenko de integrar todos los sistemas de defensa antiaérea y espacial en un mismo sistema (DAE). Tras ser aceptada por el Estado Mayor y con las modificaciones impuestas por el Consejo de Seguridad Nacional, la propuesta está lista para su aplicación.

La integración afectará, en primer lugar, al sistema de alerta de misiles. Este sistema incluye en la actualidad las estaciones de radiolocalización situadas en Olenegorsk (región de Múrmansk); Lejtusi (Leningrado), Pechora (República de Komi); la que se está construyendo en la región de Kaliningrado; la de Gantsévichi (Bielorrusia); la de Armavir (Krasnodar); la de Gabalá (Azerbayán); la de Baljashe (Kazajistán); y la de Irkutsk (región de Siberia).

En él se incluirán también los satélites de alerta espacial, situados en órbitas elípticas de altura y geoestacionarias, y el sistema de control sobre el espacio, cuyos complejos componentes están localizados en diversas partes del país, y también en el extranjero (como en Nurek, en la República de Tayikistán).

La DAE incluirá además, los complejos antimisiles A-135 situados en la región de Moscú, que forman parte de la estación multifuncional Don-2N, que a su vez cuenta con cerca de un centenar de instalaciones anticohetes en seis posiciones a lo largo del anillo que rodea la capital rusa.

Un elemento importante será la trasferencia al sistema DAE de los complejos de defensa antimisiles que ahora forman parte del sistema de defensa antiaérea de las distintas circunscripciones militares, así como sus medios aéreos, entre los que destacan los aviones caza.

La propuesta de Ostápenko contempla que las tropas de la DAE estén bajo el mando del Estado Mayor. Algunos expertos señalan que la DAE debería incluir también las Tropas Estratégicas Antimisiles (TEA), para que estas puedan actuar con rapidez en caso de recibir una alerta de un ataque de misiles.

Este plan ya se incluyó en el primer intento de creación de un sistema DAE, a principios de la pasada década. En aquel momento, la propuesta se tachó de inconsistente por políticos y expertos.

Andréi Koshkin, diputado, ex viceprimer ministro de Defensa y ex secretario del Consejo de Seguridad Nacional, ha declarado que es necesario establecer un plazo flexible para lograr esta integración, ya que hay aspectos por definir que no están contemplados en la propuesta del general Ostápenko.

Desavenencias


Una de las cuestiones más espinosas es cómo se unificará la DAE con el sistema europeo de defensa antimisiles en caso de que Rusia decida finalmente participar en el proyecto de la OTAN. No está claro el papel que Washington y Bruselas quieren asignar a Moscú, ni cuál será el grado de participación de Rusia en este proyecto.

Medvédev mandó un mensaje de advertencia a la OTAN en el que especificaba claramente cuál es la condición básica para la participación de Rusia: “El sistema antimisiles europeo sólo podrá ser eficaz y viable de verdad en el caso de que Rusia participe en un plano de igualdad”, decía en una misiva remitida al Consejo de la OTAN.

El líder ruso subrayaba la necesidad de garantizar que el despliegue del potencial antimisiles en Europa “no altere el equilibrio estratégico y no esté dirigido contra alguna de las partes”.

Precisamente el jefe del Estado Mayor del Ejército ruso, el general Andréi Makárov, ha solicitado recientemente en Bruselas a la Alianza Atlántica, garantías jurídicas de que el sistema antimisiles de la OTAN no minará el potencial estratégico ruso.

En la carta referida, Medvédev recordaba que en la capital portuguesa se allanó el camino para una asociación estratégica entre rusos y aliados sobre la base de los principios de igualdad, seguridad indivisible, confianza mutua, transparencia y previsión.

Rusia ha criticado en las últimas semanas tanto a la OTAN como a Estados Unidos por seguir adelante con sus planes de creación de un sistema antimisiles continental sin haber respondido aún a la propuesta planteada en Lisboa por Medvédev.

El anuncio por parte de Estados Unidos de colocar parte del sistema antimisiles en Rumanía podría alejar a Rusia definitivamente del proyecto conjunto.

Un enfoque práctico

Alexéi Arbátov, Politólogo


En primer lugar, hay que entender que esta reforma no trata de crear un nuevo sistema de defensa en Rusia. Las Tropas Espaciales existen desde hace mucho tiempo. De lo que se trata es de establecer una única dirección que lidere las fuerzas espaciales, aéreas y antimisiles, algo que no existía hasta ahora. Además, los cambios se enmarcan en un proyecto de gran escala de renovación de las Fuerzas Armadas.

Esta reforma facilitará la realización de todas las tareas encomendadas a los diversos sistemas de defensa aérea y espacial, entre las que destacan la prevención y la eliminación de cualquier objetivo que pueda suponer una amenaza.

Varios países trabajan en la actualidad por este camino, entre ellos Estados Unidos, con la utilización de los misiles hipersónicos. Estos dispositivos se podrían lanzar a la órbita terrestre a través de un cohete portador, y una vez allí, realizar maniobras activas en “hipervelocidad”.

Los militares han destacado que el nuevo sistema supondría un avance importante en la capacidad para neutralizar cualquier amenaza.

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