Jóvenes autores rusos con voz propia

Polina Kliúkina y Alisa Ganíeva. Premio Debut, 2009. Foto de Ria NovostiFoto de

Polina Kliúkina y Alisa Ganíeva. Premio Debut, 2009. Foto de Ria NovostiFoto de

La editorial barcelonesa La otra orilla publica una colección de relatos de jóvenes escritores rusos en un volumen titulado ‘El segundo círculo’

Alexéi Lukiánov, Gula Jiráchev, Víctor Puchkov, Polina Kliúkina,Olga Onóiko e Ígor Savéliev son un puñado de chicos y chicas rusos a quienes el desmantelamiento de la URSS les pilló prácticamente en pañales. Son escritores jóvenes, y la editorial La otra orilla acaba de publicar en España algunos de sus relatos, en un volumen titulado "El segundo círculo".

Todos ellos han sido finalistas o ganadores del premio Debut, un galardón creado en 2000 por la Fundación Pokolenie para escritores menores de 25 años. Las sorprendentes voces descubiertas gracias al certamen corresponden a una generación que no ha vivido el encorsetamiento y la autoritaria seguridad del periodo soviético, y que vive ahora preocupada por su propia realidad, repleta de incertidumbres.

Para Ricardo de Vicente, autor del prólogo y experto en literatura rusa, El segundo círculo es un irregular mosaico de la juventud rusa. “Al hacer la selección se ha dado la coincidencia de que no hay representación de San Petersburgo o Moscú. Los autores vienen de la periferia y presentan puntos de vista muy dispares y muy desconocidos” explica.

Alisa Ganíeva (Daguestán, 1985) escribe bajo el pseudónimo masculino de Gula Jiráchev. En su relato, el ruso se mezcla con expresiones turcas y jerga caucásica para reflejar un mundo -el de la zona del Caúcaso- en constante equilibrio entre lo postsoviético y la marea del Islam. Ricardo de Vicente opina que, aunque estos autores se emancipen de la reflexión sobre su historia reciente, no lo hacen de la tradición realista rusa a la que están ligados de manera casi genética.

“Aunque nuestras biografías, estilos e influencias sean muy distintas, coincidimos en cierto sentimiento de soledad y rechazo a las instituciones”, dice Ganíeva. Ígor Savéliev comparte esta conciencia generacional: “Los nuevos escritores hemos aterrizado en un campo vacío y por eso estamos tan conectados, aunque cada uno haya desarrollado un estilo propio”. Su relato La ciudad pálida recoge un viaje iniciático al estilo de Kerouac, y cuando habla de sus influencias menciona a Chéjov junto a John Fowles o García Márquez.

La fertilidad de este grupo de jóvenes (casi todos han nacido alrededor de 1985) produce vértigo: Víctor Puchkov ha publicado dos antologías poéticas, cuentos, relatos y una novela; Olga Onóiko, siete novelas y una docena de historias cortas; Alexei Lukiánov, herrero de formación, cuenta con una infinidad de relatos… Para de Vicente, esto es síntoma del buen momento que viven las letras rusas. “El problema es ganarse la vida escribiendo, pero en Rusia hay muchísimos espacios de diálogo, y por tanto fuentes de riqueza cultural”. El autor del prólogo menciona páginas web como Vavilon.ru, Proza.ru o magazines.russ.ru.

Tanto la creación del premio como la publicación de esta colección en España responden a una iniciativa rusa. Fue la Fundación filantrópica Pokolenie la que creó el certamen, y la que destina fondos a la promoción internacional de los ganadores para ayudarles en el accidentado camino que deben recorrer los debutantes para convertirse en consagrados.

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