La modernización rusa en Madrid

Los resultados de las ferias y exposiciones no son inmediatos, pero ayudan a superar los tópicos, y en este caso, a mostrar que Rusia sigue siendo un país puntero en ciencia y tecnología. Esta estrategia conllevará efectos positivos a largo plazo, pero se anda con pasos pequeños.

La exposición “Innovación en Rusia. Ciencia y Tecnología” celebrada entre el 12 y 15 de mayo en el recinto ferial de Madrid contó con la asistencia del viceprimer ministro ruso Alexánder Zhúkov, y en ella participaron grandes instituciones y empresas del país, como la Agencia Espacial Roskosmos, la Academia de las Ciencias de Rusia, agencias tecnológicas como Rosnano, Rosatom o Rostecnologia, exportadores como la fabricante de automóviles LADA o armamentísticas como Rosoboronexport, y la joya de la corona, el clúster tecnológico Skólkovo.

Cierto es que el stand de Skólkovo no era el más grande, pero el proyecto apadrinado por el presidente Dmitri Medvédev destilaba un aire diferente con el diseño más moderno, la gente más joven y las azafatas más guapas. De hecho, el proyecto levantaba cierto recelo entre otros colegas, aunque el presidente ruso se hubiera referido a Skólkovo con estos términos en una reciente reunión con la Comisión de modernización:

"Es de vital importancia difundir la información referida a Skólkovo en el exterior del país, donde el conocimiento de este proyecto es insuficiente. En cualquier reunión con líderes extranjeros yo siempre me refiero a un proyecto que acapara mucha atención e interés. Al fin y al cabo, el proyecto Skólkovo debe llegar a ser una marca comercial extendida y conocida por todos. No hace falta `abrir a golpes de hacha' puertas y ventanas a Europa, estas ventanas ya están abiertas de par en par. Hay que reconocerlo y no quejarse de que no nos dejan entrar a ninguna parte. Hay que aprender a trabajar correctamente con nuestros socios, en un espacio tecnológico e innovador unificado, y en este sentido, el proyecto Skólkovo tiene que desempeñar un papel clave".

La política de desarrollo del Kremlin vuelve a basarse en la creación de clústers industriales y de crecimiento económico, una estrategia conocida en la historia rusa y muy en boga a nivel internacional, ya que se ha presentado como respuesta a los desafíos de la globalización. Así, pese a que Skólkovo apenas es una “ciudad de innovaciones” virtual y sólo tendrá presencia física dentro de dos o tres años, el proyecto ya acapara la atención en el debate político ruso.

En este sentido, el primer ministro ruso Vladímir Putin aseguró recientemente que “el país requiere una década de desarrollo estable y tranquilo. Sin ningún tipo de sobresaltos, sean experimentos espontáneos mezclados con liberalismo inadecuado o demagogia social. Ambos caminos nos desviarían del camino general de desarrollo del país. Tenemos que encontrar soluciones que permitan que Rusia avance de manera firme y construir una economía fuerte e innovadora. Así, año a año este desarrollo tendrá que producir mejoras reales para los ciudadanos, para la gran mayoría de las familias rusas. Nuestro objetivo es alcanzar lo antes posible un nivel de inversiones directas de 70.000 u 80.000 millones de dólares anuales, y después seguir elevando esta meta. Skólkovo parece ser una buena idea, pero no sólo tenemos que desarrollar este proyecto. Así que proponemos apoyar las ciudades científicas de toda Rusia. Sólo en la región de Moscú tenemos 27 ciudades científicas. Este potencial también debe de aprovecharse”.

Entrevista con Antón Títov

Para entender mejor en qué consiste el proyecto, Rusia Hoy entrevistó en Madrid a Antón Títov, Director de la Oficina de Inversiones de Skólkovo.

¿En qué se diferencia Skólkovo de otros clústers internacionales para la innovación?

Además de la posibilidad de acceder al mercado ruso, el cual tiene gran potencial, las empresas participantes en el proyecto Skólkovo tendrán exenciones fiscales y podrán acceder a subvenciones del gobierno para facilitar la inversión. Otros atractivos son la total independencia de los expertos-comisarios que seleccionan los proyectos participantes y las facilidades administrativas, ya que por ejemplo dichas empresas no sufrirán restricciones para contratar a trabajadores extranjeros. (Además, los precios para el alquiler de las parcelas se mantendrán artificialmente bajos, para favorecer la construcción de los 1,6 millones de metros cuadrados dedicados al proyecto).

Sin embargo, ¿tales privilegios no podrían resultar contraproducentes para el resto de medianas empresas rusas?

Queremos atraer a empresas globales. Singapour, China y otros países asiáticos también están intentando formar sus clústers de innovación. Bajamos los impuestos a cambio de innovación.

¿En qué medida eso mejorará la vida de los rusos?

Es una pregunta muy importante. Skólkovo ayudará a crear una atmósfera de desarrollo, lo que contribuye a subir los standards de calidad y nos acerca a los niveles internacionales.

¿No es un poco ambiguo que el objetivo final sea "crear una atmósfera"?

Puede que sea vago hablar de atmósfera, pero con eso me refiero a tener como objetivo acceder a los mercados internacionales con productos de calidad. Skólkovo pretende hacer de puente entre los mercados y la investigación científica.

¿Y por qué hace falta Skólkovo cuando en Rusia ya existe la Academia de las Ciencias?

Porque cada uno tiene su cometido y no se solapan. El objetivo de Skólkovo es crear un área, un campo, un nicho de innovación. Por eso estamos en España, para invitar a las empresas españolas a que se sumen a nuestro proyecto e implicar a socios de este país.

¿Cómo conseguir que el resultado de esa investigación e innovación se quede en Rusia?

Skólkovo es una estrategia para crear y mantener innovación. Todas las innovaciones tienen fecha de caducidad, por eso para mantenerlas es necesario tener capacidad de seguir creándolas, y para ello debemos unir ciencia y mercado. También está el tema de la especialización. En estos momentos todo se produce por partes, en diferentes regiones del mundo como hemos visto en el caso de las empresas japonesas. Por ejemplo, en Rusia no hay una cadena de producción completa, pero ¿la necesitamos? Yo creo que no, lo que necesitamos es innovación para acceder a los mercados internacionales.

El “Silicon Valley” ruso


No obstante, las grandes ambiciones del proyecto han levantado recelo incluso dentro de los órganos de poder rusos. De acuerdo con el periodista Tai Adelaja de la revista Russian Profile, las frecuentes apariciones de Medvédev firmando programas de innovación y sus constantes referencias al desarrollo tecnológico de Rusia han provocado la reacción de Putin, que ha decidido crear la Agencia para Iniciativas Estratégicas (AIE). Dicha agencia tendrá rango de ministerio y, según el diario Kommersant, será una réplica de la Defence Advanced Research Projects Agency (DARPA) norteamericana.

El analista Yuri Korgunyuk del think-tank Indem lo explica de esta forma: “Antes, Putin jugaba el rol paternalista en el tándem, mientras Medvédev era un mero modernizador e innovador. Pero con la creación de la Agencia de Iniciativas Estratégicas Putin está intentando demostrar que él también puede asumir ese papel modernizador e innovador. Si tenemos en cuenta que ambos quieren presentarse a las elecciones presidenciales de 2012, Putin pretende presentarse como más creativo para tomar ventaja”.

Sin embargo, ésta no es la única polémica que rodea a Skólkovo. Desde la Academia de las Ciencias de Rusia la investigadora Liudmila Perepechko nos planteó esta contradicción: "Al mismo tiempo que gastan tanto dinero en un proyecto sin objetivos claros, los institutos de investigación fundamentales sobreviven con escasos fondos". Opinión compartida por el vicepresidente de la Academia, quien definió su creación como una “decisión errónea” ante la agencia de prensa rusa RIA-Novosti.

Modernización desde arriba


El presupuesto previsto para Skólkovo ronda los 2,5 billones de euros y el Kremlin ha elegido al empresario multimillonario Víktor Vekselberg como cabeza visible del proyecto. El emplazamiento se encuentra a 20 km de Moscú, donde también se creará una universidad especializada en economía y finanzas. Las exenciones fiscales (parcela, impuestos y transporte) durarán un máximo de 10 años. Además, las empresas participantes tendrán facilidades administrativas para la contratación de trabajadores extranjeros.

El asesoramiento también es uno de sus puntos fuertes, y en el grupo de expertos que seleccionarán los proyectos más atractivos destacan Zhores Alferov, premio Nobel de física en el año 2000, Roger David Kornberg, profesor de bioquímica en la Universidad de Stanford, Evgeny Velijov, presidente del Instituto Kurchatov, Evgeny Kasperski, fundador de los laboratorios Kaspersky, Dieter Bimberg, de la Universidad Técnica de Berlín o Richard Lerner del Instituto de Investigación Scripps.

Lo cierto es que Skólkovo ha vuelto a levantar la cuestión de la conveniencia de las políticas de modernización “desde arriba”. Así, mientras Anton Jlopkov, del Centro de Seguridad Energética, afirma que “la combinación de tecnologías punta, altos especialistas e inversiones financieras sólo puede tener consecuencias positivas”, el profesor de la Universidad Carleton de Ottawa, Piotr Dutkiewicz, sostiene que “el tradicional modelo ruso de modernización, coercitivo e intensivo, sólo puede tener éxito bajo zares como Pedro el Grande o bajo Stalin. Puede ser bueno para implantar metalúrgicas, pero no para desarrollar una economía basada en productos innovadores y tecnologías”, y añade que “la base científica de la antigua URSS ya se ha deteriorado. Rusia está produciendo tantas patentes como el estado estadounidense de Georgia”.

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