Crece la participación estatal en el sector bancario

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El banco estatal VTB, el segundo más grande de Rusia, adquiere el Banco de Moscú, el quinto banco comercial del país.

El banco VTB, propiedad del Estado y el segundo más grande de Rusia, adquirió el pasado mes de abril el Banco de Moscú, el quinto banco comercial más importante del país.

La operación ha estado plagada de complicaciones. En noviembre, el viceprimer ministro y ministro de Finanzas, Alexéi Kudrin, anunció el interés de VTB, que ya es líder en créditos al consumo e hipotecas, por hacerse con el Banco de Moscú. El Consejo de Administración reaccionó de manera positiva y declaró que estaba dispuesto a vender el 20% del banco a VTB. Sin embargo, en marzo la situación se volvió tensa. Banco de Moscú intentó por medio de acciones legales bloquear la adquisición por parte de VTB de una participación en el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs. Al mismo tiempo, el presidente del Banco de Moscú, Andréi Borodín, se vio involucrado en una investigación por corrupción en la concesión de préstamos por valor de 440 millones de dólares a una empresa propiedad de Yelena Batúrina, esposa del ex alcalde de Moscú cesado por el Kremlin, Yuri Luzkhov. Borodín viajó a Londres para someterse a una revisión hospitalaria y librarse de la cita para declarar ante el juez. Una semana después, accedió a vender su participación en el Banco de Moscú a un precio inferior a los valores de mercado, según todos los analistas.

La adquisición del Banco de Moscú por parte de VTB ha aumentado significativamente la participación del Estado en el sector bancario, una participación que ya había alcanzado gran magnitud tras la compra por parte del banco estatal Sberbank, del principal banco de inversiones ruso, Troika Dialog.

Como consecuencia de la agresividad de los bancos estatales, varias entidades extranjeras se han ido retirando de Rusia, al no poder competir. La última en marcharse ha sido HSBC, con sede en Hong Kong, cuando el pasado mes de abril anunció que abandonaría su estrategia de hacerse con parte del pastel de la banca minorista en Rusia.

“Los bancos que llegaron más tarde se han visto más afectados por la recesión que los que se establecieron a principios de 2000, ya que no lograron aumentar su participación en el mercado lo suficiente para sobrevivir a la crisis”, explica Seija Lainela, analista del Banco de Finlandia.

A pesar de las últimas adquisiciones, fuentes del Kremlin sostienen que el aumento de su participación en el sector bancario es un movimiento inevitable en las actuales circunstancias, pero es de carácter temporal.

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