Una historia de humanidad por encima de las ideologías

La película "Ispansi". Foto de kinopoisk.ru

La película "Ispansi". Foto de kinopoisk.ru

Todo empezó con Ángel Gutiérrez, uno de los casi 3.000 niños españoles enviados a la Unión Soviética durante la Guerra Civil. Con cinco años Ángel escapó de los rigores de una guerra para enfrentarse a los de otra, la IIª Guerra Mundial, en territorio soviético. Sobrevivió al momento más convulso de la historia europea y, varias décadas más tarde, se convirtió en profesor de interpretación del actor y director español Carlos Iglesias. Su relato inspiró la última película del propio Iglesias, Ispansi, que trata del exilio de estos niños y los adultos que les acompañaron, de su huida con dos guerras pisándoles los talones y de su vida, atrapados entre una dictadura de derechas y un régimen comunista.

En conversación telefónica desde Oviedo, donde está rodando la película “Los muertos no se tocan, nene”, Iglesias cuenta cómo después de terminar su opera prima, “Un franco, 14 pesetas” (2006), comenzó a tirar del hilo de la historia de su profesor. “Observé que hay mucha literatura sobre estos niños pero apenas se ha hablado de los voluntarios que les acompañaron. Son historias de valentía y generosidad”. Iglesias se entrevistó personalmente con 37 españoles que fueron enviados a la Unión Soviética de niños, pero fue la historia de dos maestros supervivientes la que más le impactó. Los protagonistas de Ispansi son un comisario del Partido Comunista Español (interpretado por el propio Iglesias) y Paula, una mujer de familia falangista que guarda un secreto, interpretada por Esther Regina. “Son dos enemigos que se unen para proteger a los niños y huir de los alemanes”, explica el director. “Viven una historia de humanidad por encima de las ideologías”. Según Iglesias, no se trata de ninguna fábula cinematográfica sino que se corresponde con algunos de los testimonios reales recogidos por él mismo: “en una de las primeras entrevistas, un hombre me contó que un soldado de la División Azul salvó en Rusia a su hermano comunista. Después fui encontrando casos parecidos en ambos bandos” explica Iglesias, que refleja en la película ese cercanía entre compatriotas que superan su enemistad en territorio hostil.

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“Ispansi” fue rodada con “enormes dificultades materiales” entre Sevilla y los Alpes suizos, en medio de paisajes nevados muy parecidos a los de la estepa rusa. A Rusia llegará como parte de la programación del Festival de cine de Moscú que se celebra del 23 de junio al dos de julio.

La película está dedicada a los que no volvieron; porque no pudieron o porque no se sentían parte de la España de Franco. Este fue el drama de los niños enviados a Rusia, que no tuvieron el mismo destino que los miles que fueron a Inglaterra, Francia, Suiza o México. Antes de que las colonias infantiles comenzasen a sufrir los rigores de las IIª Guerra Mundial, los niños de Rusia eran unos privilegiados “Todos cuentan maravillas de la Unión Soviética”, explica Carlos Iglesias. “Se les dio la mejor educación porque la intención era que se convirtiesen en la élite política de España tras la caída de Franco”.

“Ispansi” es también una película sobre el exilio permanente de los que, después de que Franco permitiera su vuelta a España en 1956, ya no se reconocían en su propio país, donde tenían que enfrentarse a los interrogatorios del régimen fascista. Iglesias habla del apego a Rusia que siempre sintieron los que se establecieron en España: “Muchos vuelven a Moscú cada pocos años, la mayoría compra productos rusos y, en las entrevistas, había momentos en los que los matrimonios hablaban entre sí en ruso”.

Las voces de las que nació “Ispansi” no se han apagado después de su estreno, sino que se han avivado, según el director. “Nos han llegado casi 700 correos electrónicos con agradecimientos y testimonios. Después de un pase que hicimos para los supervivientes, algunos se me acercaban para corregirme, para contarme cómo lo vivieron ellos. Todos querían ver su propia historia en la película”.

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