Nomos: primer banco comercial ruso en realizar una oferta pública inicial

Foto de Alexéi Máishev

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El Banco Nomos realizó una novedosa oferta a mediados de abrir al concluir con éxito la primera oferta pública de un banco comercial ruso privado.

Nomos, uno de los bancos más grandes de Rusia, emitió el 22% de sus acciones cerca del tope de su rango de precios y recaudó 718 millones de dólares en la bolsa de Londres. El dinero se utilizará para recapitalizar el banco, dado que disponía de pocos fondos tras haber adquirido el Banco Khanty-Mansiysk (KhMB), el más grande de la región siberiana, el pasado diciembre.

La oferta pública inicial constituye una buena noticia desde distintos puntos de vista. En primer lugar, porel mero hecho de haber ocurrido. Cinco empresas rusas intentaron vender acciones en febrero, pero los propietarios se excedieron en los precios y sólo consiguió prosperar una oferta secundaria de acciones del gigantesco banco estatal VTB y una pequeña oferta pública inicial de 16 millones de dólares en Frankfurt emitida por la cadena de comida italiana “Papa John’s”.

Tras un récord de 54.000 millones de dólares de cotizaciones hasta el tercer trimestre de 2008, durante los últimos dos años han tenido lugar 22 ofertas públicas iniciales que apenas recaudaron 12.000 millones. La demanda comprimida de ofertas públicas iniciales entre los propietarios está aumentando con rapidez, pero aún no ha llegado a los inversores internacionales. Los analistas aseguran que en la actualidad existen al menos 50.000 millones dispuestos para realizar ofertas públicas iniciales en los próximos dos años.

La oferta pública inicial de Nomos resulta muy prometedora. El precio de la oferta pública inicial tasa al banco en 3.200 millones de dólares o 1,5 veces el precio de libro, lo cual es mucho más modesto que el triple del precio de libro que los bancos estaban cobrando antes de la crisis.

“Los inversores no estaban totalmente convencidos por lo que fueron rotundos en la fijación de precios”, explicó un funcionario bancario que comercializaba la oferta pública inicial antes de la cotización en bolsa. “Antes de la crisis, los propietarios tomaban todo lo que podían y, para ser justos, los inversores estaban dispuestos a pagar. Ahora, las empresas están abiertas a la negociación, y los inversores exigen un descuento sustancial.”

Antes de la crisis la mayoría de las ofertas públicas iniciales de Rusia fueron valuadas en función de un crecimiento muy rápido. En otras palabras, eran costosas y casi ninguna alcanzó el índice posterior a su emisión, aunque hubo alguna notable excepción.

“La lección que hay que extraer de las ofertas públicas iniciales con mal desempeño es que el precio no es el adecuado. Sin embargo, al igual que el resto de las acciones, son a riesgo del comprador y los inversores deben obrar con diligencia”, puntualizó Alexánder Krapivko, titular de Comercialización de Acciones en Renaissance.

El éxito de la oferta pública inicial también resalta el creciente atractivo de las acciones rusas. Tras haber sido el patito feo de los mercados emergentes, desde hace un año Rusia se ha vuelto cada vez más popular entre los inversores y es el único de los cuatro países del BRIC que ha visto un ingreso neto de inversiones de cartera desde enero. Asimismo, el sector bancario, que crece rápidamente, continúa siendo uno de los preferidos entre los inversores y está entre los primeros sectores que se recuperaron de la crisis de 2008.

“Muchos inversores se fijan en Nomos porque está en el lugar adecuado y en el momento adecuado, no porque tenga una gran trayectoria propia”, aseguró David Nangle, titular de Investigaciones en Renaissance Capital. “Nomos crea acciones bancarias de capitalización media con una liquidez decente y tapa agujeros en las carteras de inversores rusos puntillosos.”

Existen cuatro bancos rusos que cotizan en bolsa: los dos grandes bancos estatales Sberbank y Banco VTB que, en conjunto, abarcan bastante más de la mitad de todo el sector bancario, y por otro lado, el Banco Vozrozhdenie y el Banco de San Petersburgo, más pequeños, ninguno de ellos realizó una oferta pública inicial formal. Sumadas las dos entidades poseen una liquidez comercializada de 300 millones de dólares. Por su parte, la oferta pública inicial de Nomos representa una adición intermedia de 700 millones de acciones comercializables.

Los inversores solicitaban descuentos porque Nomos es un banco de grupo financiero-industrial clásico, del tipo que dominó el sector en la década de los noventa, y no un banco universal tradicional.

Obtiene la mayor parte de su dinero de la banca empresarial, a través del grupo IST con sede en San Petersburgo, que posee importantes participaciones en ingeniería, transporte y minería del oro.

Lo cierto es que la mayoría de los bancos que han prosperado en Rusia lo han hecho gracias al apoyo de un grupo industrial relacionado. En el fondo se trata de una estrategia común: los bancos comerciales se alían a un grupo industrial que utilizan como plataforma para diversificar su actividad comercial. En el caso de Nomos, este método ha resultado ser un negocio muy rentable. El banco obtuvo un rendimiento sobre las acciones entre el 18% y el 20% en 2010, en comparación con los promedios del sector que rondaron el 3% y el 5%.

“Nomos se encuentra en una posición muy ventajosa en comparación con el resto del sector”, aseguró Leonid Slipchenko, analista bancario de Uralsib. “Durante la crisis sufrió menos que la mayoría de los bancos de Rusia y posee una calidad de activos extremadamente buena, así como una sólida base comercial. A medida que la economía se recupera, está en una inmejorale situación para superarse, lo que atrae la atención de los inversores.”

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