El constructor del terrorismo

Foto de Reuters/Vostock Photo

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Si los americanos de a pie se enteraron de la existencia de esta organización terrorista tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el extremismo radical había llegado a Rusia ya a mediados de los años 90, durante la primera campaña chechena mientras que alcanzó su apogeo durante la segunda.

Según Konstantín Kosachev, presidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma Estatal, "tenemos todos los motivos para considerar que Bin Laden tuvo relación con una serie de atentados terroristas ocurridos en nuestro país".

“La aniquilación de Bin Laden es un gran éxito político del presidente Barack Obama, aunque este acontecimiento prácticamente no hará mella en la gestión de Al Qaeda”, considera Dmitri Rogozin, embajador de Rusia ante la OTAN. Según él, “en la práctica Bin Laden se había retirado hacía mucho de la dirección y tan sólo jugaba un papel simbólico. Desgraciadamente, en los 10 años que ha durado su búsqueda, él y sus aliados han sido capaces de sacar adelante a una nueva generación de jóvenes predadores. De modo que después de su muerte Bin Laden seguirá siendo el mismo símbolo de la ideología extremista radical que había sido en vida”, considera Rogozin.

Por su parte, Ramzán Kadirov, presidente de Chechenia, declaró: “Es el resultado que se lleva esperando desde hace más de diez años. Según se dice, más vale tarde que nunca, así que existe la esperanza de que su muerte motive a la comunidad internacional para luchar contra el terrorismo”. Al mismo tiempo señaló que no hay ninguna seguridad de que mañana mismo no aparezca algún otro villano sanguinario que se publicite como nuevo líder de la Al Qaeda y de las organizaciones afines. “Para que eso no ocurra, hay que terminar con la práctica de calificar a los terroristas y sus organizaciones de malos y no tan malos”, afirmó Kadirov.

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Bin Laden está muerto


Por lo visto, Washington llevó a cabo la operación para eliminar a Osama bin Laden sin informar a la administración pakistaní. Islamabad fue notificado tan sólo a posteriori. En cualquier caso, Pakistán aceptó las reglas del juego y no quiso expresar ningún descontento al respecto. “Esta operación ha sido realizada por las tropas estadounidenses y confirma la decisión de la comunidad internacional, incluido Pakistán, de luchar contra el terrorismo en todas sus vertientes”, reza la declaración del ministerio de Asuntos Exteriores pakistaní publicada ayer.

La comunidad internacional también reaccionó ante la noticia de la eliminación del líder de Al Qaeda de una manera completamente predecible. "La noticia sobre la muerte de Osama Bin Laden proporcionará un gran alivio a las personas del mundo entero”, declaró el primer ministro británico David Cameron en su mensaje de felicitación a Barack Obama, “Osama bin Laden era responsable de los atentados terroristas más horribles que ha visto el mundo, incluido el del 11 de septiembre y otros que quitaron la vida a miles de personas, entre las que se incluyen ciudadanos británicos”. Las declaraciones del resto de los aliados de EE UU en la OTAN y de los socios de Washington en el mundo entero tenían un carácter parecido. "Rusia ha sido uno de los primeros países que se vio afectado por los peligros del terrorismo globalizado y, desgraciadamente, conoce a Al Qaeda más que de oídas”, declaró ayer el servicio de prensa del Kremlin, expresando su convencimiento de que “todos los terroristas deben ser castigados tarde o temprano".

Los expertos señalan que la operación en Pakistán ha sido una victoria personal del líder norteamericano. "Resulta políticamente importante para Barack Obama, que consigue así una buena ventaja para vencer en las próximas elecciones presidenciales”, señaló el ex funcionario de la CIA Bob Baer. “En general, la muerte de Osama Bin Laden es una victoria simbólica que no tiene casi ningún significado real en la lucha contra el terrorismo. Desde octubre de 2001 no dirigía prácticamente a nadie y estaba aislado".

Bin Laden está vivo


Según muchos expertos, en los diez años que han pasado tras del atentado del 11 de septiembre Al Qaeda “pasó a otro nivel”. “Ahora ya no necesita llevar a cabo acciones tan caras como las de 2001. Desde hace mucho el grupo profesa la idea de “una persona, una bomba”. Si hoy un terrorista suicida lleva a cabo una explosión en el metro de Nueva York o en Times Square, el efecto no será menor que el que provocó hace diez años el desmoronamiento de las torres del World Trade Centre", declaró a la BBC Ahmed Rashid, experto pakistaní en el ámbito del terrorismo. Mientras, el líder de Al Qaeda seguirá siendo el estandarte de los “guerreros de la yihad” incluso después de su muerte, afirman los especialistas.

Los visitantes de los foros extremistas islámicos se negaban a creer la muerte del “mártir Osama”. Por otro lado, representantes del movimiento radical palestino Hamás, así como de otros grupos extremistas han expresado su pésame por la muerte del líder de Al Qaeda. "A partir de ahora los dirigentes pakistaníes, Alí Zardarí (presidente de Pakistán) y los militares serán nuestro objetivo número uno”, declaró ayer el ex portavoz de los talibanes en Pakistán, Ehsanulla Ehsan, “Y América será el objetivo número dos".

Estados Unidos ya se está preparando. El Departamento de Estado ya ha publicado un aviso “para los ciudadanos de EE UU que viajen y vivan en el extranjero, sobre la elevada probabilidad de que se produzcan actos violentos dirigidos contra ciudadanos americanos como consecuencia de la operación antiterrorista en Pakistán". "Bin Laden está muerto, pero Al Qaeda sigue viva. Intentará vengarse casi con total seguridad”, declaró ayer el director de la CIA Leon Panetta. “Tenemos que seguir estando alerta”.

Alexander Réutov; Kirill Belianikov, Nueva York. "Kommersant"

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