Pascua: una tradición olvidada

Los rusos preparan bizcochos tradicionales, pintan huevos con pieles de cebolla mientras repican las campanas de las iglesias.

Fuente: Tass Photo

Galina Ivánovna tiene de 70 años y pasó su infancia en un pueblo de Chuvashia, en la región de Samara. Posteriormente vivió varios años en Primorie. Para ella la Pascua está relacionada con los recuerdos infantiles de la vida en el pueblo y con las tradiciones que ahora cuenta a sus nietos.

Incluso pasados tantos años, sonríe al recordar el símbolo de la Pascua, un ramo de sauce en una vasija de barro agrietada. También rememora como solía colgar una corona y una guirnalda de flores encima del umbral de la casa para atraer a la suerte. El Jueves Santo, llamado Jueves Limpio en Rusia, se limpiaban la casa y los establos y la gente se cortaba el pelo. Se trata de una tradición que aún hoy sigue vigente.

“Siempre preparamos los platos tradicionales de Pascua: huevos cocidos en piel de cebolla roja para que se pongan marrones, o bien pintados con zumo de bayas”, cuenta Galina Ivánovna. En aquel entonces no había ni pinturas químicas, ni “kulichs” (bizcochos tradicionales de la Pascua rusa) en las tiendas, por eso hacíamos nuestros propios bizcochos y una masa de requesón que se llamaba “pascua” en honor a la fiesta”.

“Ni nos imaginábamos que hubiera huevos de chocolate o conejos de Pascua. Había gente que pintaba la cáscara de los huevos con cera y hacía unos dibujos muy bonitos por encima de los huevos sin cocer, llamados “pisanki”, según la tradición eslava. En cada familia preparaban una bebida especial parecida a la cerveza: el kvas o la medovukha, que hoy en día ha sido sustituida por el vino de Cahors o vino eclesiástico”.Galina Ivánovna recuerda que en la niñez iba a las casas de los vecinos diciendo: “¡Cristo ha resucitado!”, para que le regalasen un huevo pintado, un trozo de “pascua” de requesón o algún dulce. Los niños convertían estas visitas en una competición por ver quién recogía más huevos. Después, los chicos los hacían rodar por la carretera a escondidas. No podían faltar los “saludos de Cristo”: la gente se besaba tres veces y hacía chocar los huevos pintados. Perdía el dueño del huevo que antes se agrietase por los golpes. Esta tradición también se ha conservado hasta nuestros días.

Se organizaban fiestas muy ruidosas en los patios de las iglesias y en las calles antes de que las autoridades soviéticas loprohibieran. Las campanas repicaban constantemente, había columpios y juegos para todo el mundo.

“Para mí, el olor de la iglesia el día de Pascua es muy importante, así como la sensación de ver las caras llenas de luz y alegría. En la época soviética íbamos a las capillas a escondidas, hay que reconocer que había una ventaja: vivíamos la fiesta de forma auténtica y sentíamos a Dios. La celebrábamos a escondidas y con miedo de ser castigados, aunque rodeado por los seres más queridos y en una atmósfera de bondad. Aquello nos unía; lo sentíamos como un auténtico sacramento”.

Las tradiciones no han cambiado desde aquel entonces. Aunque, durante la época soviética se añadió una nueva tradición: ir al cementerio para recordar a los familiares difuntos. Aún hoy, millones de rusos, hasta un 30%, visitan las tumbas de sus parientes este día.

Irina Chertánova es una chica de 25 años de Togliatti. La Pascua supone para ella cumplir con una cuaresma muy estricta y la consiguiente alegría por cumplir todos los preceptos.

“La Pascua es para mí una fiesta espiritual consciente desde hace 5 años”, sonríe Irina ante la pregunta del corresponsal. Inmediatamente añade que pocos chicos de su edad comparten su opinión y se limitan a felicitarse y a comer los kulichs comprados en una tienda. A Irina le gusta ir a misa en vísperas de Pascua, el sábado, porque según ella es donde puede sentirse simultáneamente una atmósfera fiestiva y espiritual.

“Se encuentra una rodeada de gente que se alegra por la resurrección de Cristo. Así se llega a comprender que Dios existe y que un día como hoy ocurrió algo grande”.

Irina señala que si uno cumple la cuaresma, la alegría de la fiesta es mucho mayor. “Si uno come huevos todos los días, este día va a carecer de un significado especial. En cambio, cuando uno se ha impuesto restricciones y ha contenido sus deseos, valora sentarse a la mesa el día de la fiesta. De esta manera, la comida parece mucho más sabrosa”.

Yana Tonkonog, es Cheboksari pero ahora vive en Moscú y cuenta que de niña siempre pintaba huevos con acuarela. Dibujaba ratones y conejos, y después le ponía una cinta a cada uno.

“El año pasado pasé la Pascua en una discoteca, pero de niña iba con otros niños a visitar las casas de los vecinos. Según la tradición cambiábamos huevos por dulces”, cuenta esta chica de 18 años. “No regalamos huevos de chocolate como en Europa sino que pintamos huevos normales”.

Según las estadísticas, el 71% de los rusos prepara platos tradicionales para celebrar la Pascua , el 42% suele recibir visitas ese día. Se trata de una fiesta contradictoria: por una parte está el cumplimiento de los preceptos eclesiásticos que implica sufrimiento y fuerza espiritual y la misa de vísperas a la que se asiste de pie como a todas las demás y, por otra parte, la costumbre pagana de organizar una fiesta ruidosa, llena de símbolos y juegos con la comida.

En cualquier caso, todos los entrevistados afirmaron que para ellos la Pascua era la fiesta más importante por ser el día de la Resurrección de Cristo.

Según datos de 2010 del Centro de Estudios Sociológicos de Rusia, el 87% de los rusos tenía intenciones de celebrar la Pascua. En Rusia mantiene un fuerte carácter religioso, al contrario que la mayoría de los países de Europa. Implica un estricto cumplimiento de la cuaresma y una larga misa en vísperas de la fiesta. Habitualmente se celebra alrededor del primer domingo después del 21 de marzo, es decir, después de la primera luna llena.

En la Rusia medieval y en la de los zares se celebraban los 40 días que Jesús había pasado en la tierra después de la Resurrección. Durante la época soviética la Pascua estaba prohibida. Hoy en día, según las estadísticas, se celebra más o menos durante una semana, o incluso tan sólo un día. Si preguntáramos a un ruso medio si cumple con la cuaresma o qué es lo que celebra este día, es posible que responda la Natividad de Cristo. Aunque, a diferencia de la Navidad, la Pascua es una fiesta que une a todo el pueblo por sus tradiciones, desde Moscú hasta Yakutia, desde un pueblo de Karelia hasta Vladivostok.

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