Los colores de la memoria y de la gratitud

En la primavera de 2005, aparecieron por primera vez en las calles de las ciudades rusas las cintas de San Jorge. Estas bandas negras y naranjas empezaron a verse entre los coches y las personas. Atadas a las antenas y espejos retrovisores, a los bolsos y las mochilas, las cintas de San Jorge se han convertido en un símbolo imprescindible de las fiestas de mayo

Fotos de Itar-Tass

La idea de utilizar la condecoración militar más prestigiosa de Rusia para recordar a la nueva generación de jóvenes las hazañas de sus abuelos, fue expuesta por primera vez por los periodistas de la agencia RIA Novosti. La orden de San Jorge fue establecida en el siglo XVIII y siempre ha sido utilizada, única y exclusivamente, como condecoración militar. Desde entonces la cinta negra y naranja ha simbolizado en Rusia el valor y la gloria militar.

Los organizadores de la acción insisten siempre en que su carácter no es ni comercial ni político, por lo que prohiben la compraventa de las cintas, su utilización para la promoción de productos y servicios, así como su uso por cualquier partido o movimiento con fines políticos. A causa de esta prohibición, en la página web del proyecto aparece publicado un listado de personas y empresas que, de mala fe, han intentado vender las cintas o proponerlas como incentivos para la compra de sus productos.

“El principal objetivo de la acción es intentar evitar que las nuevas generaciones olviden quién y a qué precio ganó la guerra más terrorífica del siglo pasado; de quiénes somos herederos, de quiénes y de qué tenemos que estar orgullosos y de quién nos tenemos que acordar”, cuenta Natalia Lóseva, directora de RIA Novosti para nuevos proyectos y multimedia.

Desde el primer año, la acción ha sido apoyada por el ayuntamiento de Moscú y la organización no gubernamental Studéncheskaia Obschina (Comunidad de Estudiantes). Muy poco tiempo después, el proyecto regional se transformó en nacional y más tarde, en internacional. En 2009 el número de países que se había unido a la acción superó los 60. Las cintas se han distribuido en Estados Unidos, Reino Unido, República Checa, Italia, Alemania, Francia, Estonia, España, Canadá, Islandia, República Sudafricana, Vietnam, Arabia Saudí y muchos otros países, y desde el año pasado se han empezado a enviar a la mayoría de las embajadas rusas de todo el mundo.

Entre los rusos esta acción tiene un gran éxito además de constantes muestras de apoyo. En 2009, según una encuesta de la página web superjob.ru, el 79% de los rusos se solidarizaron con los organizadores de la acción y aprobaron completamente la iniciativa. La cinta de San Jorge se ha visto en las chaquetas de Vladímir Putin, Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores, en el coche del Patriarca de Moscú y toda Rusia, Kirill, en las escafandras de los cosmonautas rusos y en el traje del entrenador de la selección nacional de hockey, Viacheslav Býkov, durante el partido del triunfo de la final del mundial de 2009. Cuando le preguntaron de dónde venía la idea de llevar cintas, Býkov respondió: “No es una idea, es nuestro deber recordar a los que nos defendieron, los que nos dieron la posibilidad de dedicarnos a lo que más nos gusta”.

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