Rusia invierte en salud de alta tecnología

Foto de Itar-Tass

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Los hospitales rusos son famosos por su decadencia y escasez de fondos. Los sobornos y la corrupción son moneda corriente, los médicos intentan obtener algo de dinero adicional de los pacientes para complementar sus bajos ingresos. Estos son solo algunos de los problemas que el Kremlin intenta abordar con su reforma del sistema sanitario nacional.El plan constituye uno de los “Proyectos Nacionales” de Estado.

En marzo, el primer ministro Vladímir Putin anunció que este año se asignarían 4.500 millones de rublos (159,7 millones de dólares) en equipamiento médico de primer nivel para los hospitales de las 55 regiones del país. Putin ya ha emitido un decreto para presentar la reforma.

La mayor parte del dinero se gastará entre Moscú, San Petersburgo y la región de Krasnodar. Las sumas que percibirán serán de 12,5 millones, 12,8 millones y 16,2 millones de dólares, respectivamente. La región del este siberiano de Kemerovo recibirá la suma más pequeña: 127.000 dólares.

A medida que el Kremlin profundiza sus intentos por mejorar las vidas de los ciudadanos rusos y diversificar la economía la reforma del sector farmacéutico y sanitario se ha llevado al primer lugar de la agenda política.

Durante un reciente viaje a la ciudad de Briansk, en la frontera ruso-ucraniana, Putin señaló que el desarrollo de la producción de equipos médicos de alta tecnología debería ser una prioridad tanto para el gobierno como para las autoridades regionales. Explicó que se estaba estudiando la posibilidad de gastar un total de 4.800 millones de dólares en el desarrollo de tratamientos médicos de alta tecnología entre 2008 y 2013.

La reforma del sector sanitario fue presentada en la última década como uno de los “Proyectos Nacionales” y estuvo liderada por el entonces viceprimer ministro Dmitri Medvédev. Desde entonces, se han logrado avances considerables: se ha renovado el sistema de gestión de los hospitales, se han elevado los salarios de los médicos y se ha adquirido una nueva flota de ambulancias. Putin afirmó a finales del año pasado que la cantidad de ciudadanos rusos que recibieron atención médica de alta tecnología se multiplicó por cinco hasta alcanzar 290.000 personas durante los últimos cinco años. Aunque todavía faltan muchas cosas por hacer.

"Si Rusia pretende lograr los niveles de la UE para 2020, necesitaría aumentar el gasto sanitario en un 15% cada año", afirmó Lev Yakobson, primer vicerector del Instituto de Investigación Nacional de la Escuela Superior de Economía.

Recientemente, el propio Putin ha encabezado el impulso para reformar el sistema sanitario de Rusia. En diciembre se presentó en un evento de caridad a favor de los niños e interpretó al piano la canción rusa “Desde dónde comienza la Patria” y después cantó “Blueberry Hill” en inglés junto a músicos de jazz. Entre el público se encontraban estrellas de Hollywood como Sharon Stone, Kevin Costner, Goldie Hawn, Kurt Russell, Mickey Rourke y Gérard Depardieu. El dinero recaudado en el evento se utilizó para comprar equipos médicos para hospitales infantiles.

La inversión en salud pública también ha sido un elemento clave del plan de acción del presidente Medvédev para la modernización de Rusia, tal y como explicó durante un discurso en Magnitogorsk a comienzos de abril. Entre los diez puntos prioritarios que mencionó, Medvédev señaló que el gobierno incrementaría el gasto en salud y equipos en el 15%, la cifra que según los expertos se necesita para elevar los estándares médicos de Rusia al nivel de la UE.

Sin embargo, el principal motor de la reforma es el desarrollo de las industrias nacionales de producción de equipos médicos y farmacéuticos. A comienzos de abril Putin explicó que Rusia debería fabricar al menos la mitad de los equipos médicos que necesita para 2020, en comparación con el 11% actual. Agregó que el estado ya ha destinado 1.400 millones de dólares para apoyar a los fabricantes nacionales de equipos médicos.

En la misma línea, el Kremlin ha lanzado una campaña de incentivos con el fin de que las principales compañías farmacéuticas internacionales incrementen su inversión en el país. La campaña consiste en el incremento de los aranceles aduaneros a las importaciones de productos y en la concesión de una desgravación fiscal a la producción nacional rusa. Además, no se pretende ignorar el mercado global: durante 2010, Rusia importó USD 9.200 millones en píldoras y otros medicamentos.

El plan ya ha cosechado dos grandes éxitos. A comienzos de abril, la multinacional farmacéutica AstraZeneca comenzó a construir una nueva planta de producción y establecimiento de investigación y desarrollo por valor de 150 millones en Kaluga, mientras que la finlandesa Orion afirmó que las negociaciones para ingresar en el mercado están muy avanzadas. Ambas compañías siguen la línea de Novartis y GlaxoSmithKlein, que ya disponen de plantas de producción en Rusia.

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