Cómo usar el modelo de paz de Sudán en Libia

Foto de Reuters/Vostock Photo

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La decisión de las fuerzas de la coalición de bombardear Libia se está pareciendo cada vez más a una reacción de frustración causada por la negativa del líder libio Muamar Gadafi de dejar el poder. La coalición se manifestó claramente decepcionada tras comprobar que en Libia no se seguía el mismo guión que en Túnez y Egipto, donde los líderes dimitieron sin que fuera necesaria la intervención de fuerzas militares extranjeras.

La coalición ha efectuado cientos de bombardeos sobre Libia con resultados mínimos, mientras que Gadafi continúa ganando terreno contra los rebeldes. La coalición afirma haber destruido un tercio de las fuerzas militares de Gadafi, aunque los dos tercios restantes aparentemente fueron capaces de derrotar a los insurgentes a medida que éstos emprendían su retirada hacia Bengasi. Está claro que los ataques con misiles desde bombarderos y destructores de la coalición no son suficientes para forzar la salida de Gadafi.

De modo que el resultado final de la supuesta intervención humanitaria en Libia continúa siendo incierto. Es difícil predecir hasta cuándo continuará, qué fuerzas se desplegarán y cómo terminará.

Además, el futuro político de Libia es igual de ambiguo. ¿A qué facción de las fuerzas rebeldes apoyará la coalición si Gadafi abandona el poder? Se ha revelado que los islamistas radicales, incluidos los grupos irregulares de Al-Qaeda, se han unido a la lucha contra Gadafi. Los bereberes libios, que constituyen el 10 por ciento de la población, suman una tercera fuerza en la puja.

Si alguna vez se llega a derrotar a las fuerzas de Gadafi, es probable que la coalición intente instalar en Trípoli un gobierno leal que se incline hacia la implementación de reformas. En el caso de que el nuevo gobierno intente distribuir las reservas de petróleo entre las tribus, será difícil llegar a un consenso. En ese caso, la "nueva" Libia sería igual de mala, o acaso peor la de Gadafi, y se necesitaría una intervención aún mayor para detener el caos y el derramamiento de sangre que ello implicaría.

Rusia se ha unido a la Unión Africana y ha reclamado un cese de los ataques y apuesta por una resolución política y pacífica del conflicto. Se trata de una opción realista. Tomemos, por ejemplo, a Sudán, que tras una serie de sangrientas guerras civiles, y aunque recorrió un camino largo y agotador, ha llegado a un acuerdo de paz este mismo año.

Participé directamente en el difícil y complejo acuerdo de paz de ese país para resolver el conflicto de Darfur como enviado especial del presidente a Sudán desde el año 2008 hasta marzo de 2011. Con la ayuda de organizaciones internacionales y fuerzas de paz, se alcanzó un acuerdo de paz integral entre las partes enfrentadas.

En enero se realizó un referéndum en Sudán del Sur, según el cual casi un 99% de la población votó a favor de la secesión respecto del Norte. Se espera que en julio de este año Sudán del Sur se convierta en un estado independiente.

La población sudanesa decidió sobre su propio destino mientras que la comunidad internacional se limitó a actuar como intermediaria. Es cierto que el proceso de mediación resultó penoso y aparentemente interminable, pero finalmente los esfuerzos dieron sus frutos. Hasta hoy día, tanto el Norte como Sudán del Sur continúan siendo regiones de África relativamente tranquilas y pacíficas.

Evidentemente, en Libia los sucesos se están produciendo muy rápidamente y la situación cambia a cada instante por lo que sería inútil vaticinar un escenario en este momento. Aunque las fuerzas de la coalición y la comunidad internacional deberían tomar el exitoso acuerdo de paz en Sudán como ejemplo para Libia. El mundo árabe está cambiando y Libia necesita cambios positivos en lo concerniente a derechos humanos y libertades democráticas. La comunidad internacional debería concentrar sus esfuerzos en esos objetivos porque es imposible bombardear un país para dirigirlo hacia la democracia.

Mijaíl Margelov es presidente del Comité de Asuntos Internacionales del Consejo de la Federación.

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