¿Qué está pasando en la industria nuclear rusa?

En el momento en el que se cumplen 25 años de la catástrofe de Chernóbil nos enfrentamos a un segundo desastre nuclear, el de Fukushima. ¿Cuáles son las consecuencias de esta situación?

¿Son seguras las centrales nucleares rusas? ¿Sería posible un escenario como el de Fukushima en Rusia?


Yuri Vishnevski, físico nuclear, fundador y director del Organismo Ruso de Inspección de la Energía Nuclear Gosatomnadsor.

Algunas centrales nucleares rusas se encuentran en zonas de riesgo sísmico. Teóricamente, la intensidad máxima de los terremotos en esta zona es de 5 según la escala de Richter. Las centrales están concebidas de tal manera que resistirían incluso terremotos de intensidad 9. En el caso excepcional de que hubiera un terremoto de intensidad 6, se activaría automáticamente un mecanismo de seguridad que evitaría la desconexión del sistema de refrigeración.

Por tanto, se puede afirmar que las centrales nucleares rusas son seguras. Aunque nunca se puede garantizar una seguridad del 100% ya que desde un punto de vista tecnológico las centrales nucleares son muy complejas. En este sentido, hay dos aspectos que me inquietan especialmente.

En primer lugar, Rusia carece de un organismo de inspección nuclear independiente. Una nueva ley establece que las centrales nucleares deberían controlarse cada tres años, lo cual me parece demasiado tiempo e insuficiente para nuestro sector. Además este control tiene lugar previo aviso.

En segundo lugar, los órganos directivos del sector no están suficientemente cualificados. Los puestos directivos están ocupados por gestores, en lugar de expertos en la materia. Es decir, no están orientados a la seguridad sino al beneficio económico. La catástrofe de Japón ha demostrado que las centrales nucleares tienen que estar permanentemente controladas por una autoridad independiente.

¿Existe realmente una carencia de personas cualificadas en el sector ruso de la energía nuclear?



Vladímir Slivak, fundador de la organización ecologista «Ecodefense», reclama desde hace 20 años el abandono de la energía nuclear en Rusia.

Antes de la catástrofe de Chernóbil los riesgos de la energía nuclear no estaban claros en Rusia. Esta actitud cambió tras el desastre: muchas personas ya no querían trabajar en un sector tan arriesgado. Entonces, se originó un déficit en el número de personas cualificadas que dura hasta hoy. Esto supone un problema, ya que muchos de los especialistas que están trabajando actualmente en el sector han superado la edad de jubilación. Apenas hay trabajadores de la nueva generación. Rosátom (el monopolio estatal de la energía nuclear) invierte mucho dinero en publicidad pero no consigue que la energía nuclear sea vista con mejores ojos.Tras Fukushima lo va a tener todavía más difícil.

¿Ha aprendido Rusia de lo ocurrido en Chernóbil?



Bulat Nigmatulin, físico nuclear y catedrático de Matemáticas, viceministro de Energía Nuclear hasta 2002.

Chernóbil supuso un shock y tuvimos que sacar muchas conclusiones. Se modernizaron las centrales nucleares y aumentaron los niveles de seguridad. Fundamos una ITV nuclear y realizamos controles regularmente. También se invirtió mucho en formación especializada: el accidente de Chernóbil ocurrió a causa de un error humano, cuando un individuo fue incapaz de tomar la decisión correcta en un lapso de tiempo muy corto. Les faltaba formación y experiencia laboral en el sector.

Hoy nos encontramos ante una situación similar. El director del Rosátom no es un profesional del sector, su equipo está formado por gestores, no por expertos. Por esta causa, las lecciones aprendidas en Chernóbil están cayendo en el olvido. ¿Necesita Rusia nuevas centrales nucleares?

Nikolái Ponomariov-Stepnoi, miembro de la Academia de Ciencias, catedrático de Física Nuclear, vicepresidente del Instituto de Investigación para la Energía Nuclear Kurchátov hasta 2010.

En mi opinión, la política rusa de construir 32 nuevos reactores nucleares hasta 2020 es correcta. Rusia no es Arabia Saudí y tiene que acabar con la dependencia de las materias primas. Rusia necesita tecnología, ya que su futuro económico depende de la base tecnológica. Las reservas de petróleo y gas son escasas y en algún momento dejarán de exportarse. Por todo ello, si Rusia quiere conservar su papel como proveedor energético tiene que seguir desarrollando la energía atómica.

¿Hay alguna alternativa a la energía nuclear en Rusia?


Víktor Danílov-Danilián, catedrático de Economía y ecólogo. Ministro de Medio Ambiente hasta el año 2000, director del Instituto de Problemas de Agua de la Academia de Ciencias.

Evidentemente, sí. No necesitamos la energía atómica y los reactores inservibles deberían ser desconectados uno tras otro. Además, no deberían construirse nuevas centrales. En mi opinión, podríamos vivir de las energías renovables, como la eólica, la solar y las energías modernas: las centrales de energía hidráulica y geotérmica. Es importante señalar que a lo largo y ancho de todo el país existen pequeñas centrales de energía medio abandonadas que han sido injustamente olvidadas por el amor ruso hacia las centrales gigantescas. Se podrían modernizar y volver a conectar a la red.

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