Importante acuerdo con Wintershall para el desarrollo del gaseoducto "la corriente del Sur"

El gasoducto conocido como "la corriente del Sur" (plan de gasoducto a Europa por el mar Negro) recibió el pasado 21 de marzo un espaldarazo importante tras la firma de un acuerdo preliminar con la petrolera alemana Wintershall, que se haría con el 15% del proyecto por unos 2.000 millones de euros.

La noticia representa un éxito para Rusia, que ha presentado el gasoducto la corriente del Sur como rival de Nabucco, un ambicioso proyecto apoyado por la Unión Europea y que supone la construcción de más de 4.000 kilómetros de nuevas infraestructuras con un coste estimado de 7.900 millones de euros. Estas infraestructuras suministrarían 31.000 millones de metros cúbicos anuales de gas procedente de Azerbaiyán, en un principio, y posteriormente procedente de Asia Central y Oriente Medio, a través de Turquía y el sureste de Europa, hasta un centro de distribución de gas en Austria, sin pasar por suelo ruso.

Por su parte, Rusia intenta construir un tridente de gasoductos que atienda la mayor parte de las necesidades de gas de Europa Occidental. Actualmente, ya está en funcionamiento el gasoducto Druzhba (“Amistad”), que atraviesa Ucrania y transporta alrededor del 80% del de gas ruso a los clientes europeos. Sin embargo, Ucrania ha sido un país de tránsito problemático y se han registrado varias disputas que en algún caso han supuesto el corte del suministro. Es por ello, por lo que Rusia está construyendo dos nuevos gasoductos que no atraviesan Ucrania: el Nord Stream, que cruzará por las profundidades del Mar Báltico hasta la costa norte de Alemania y conectará directamente con un gran campo de gas del noroeste ruso; y la corriente del Sur, valorado en 2.400 millones de euros y que traería hasta 63.000 millones de metros cúbicos de nuevos suministros al año, a través del sureste de Europa a partir de 2015.

El principal problema consiste en que no hay suficiente gas o suficiente demanda para colmar ambos gasoductos: Nabucco y la corriente del Sur. El proyecto que antes despegue, acabará con su rival.

La disputa entre ambos proyectos lleva produciéndose desde hace años. Se acusan mutuamente de carecer de sentido desde el punto de vista económico. La suerte del gasoducto Nabucco depende de lo que haga, por un lado, Azerbaiyán, que tiene la opción de embarcarse en otros dos proyectos europeos de la competencia para transportar unos 10.000 millones de cm3 desde la segunda fase del campo de gas Shah Deniz, y por otro, del suministro de Turkmenistán en fases posteriores.

Se esperaba que Azerbaiyán tomara la decisión respecto al gas de Shah Deniz en abril. Se trataba de asignar las reservas a uno de los tres proyectos entre: Nabucco, el Interconector Turquía-Grecia-Italia (ITGI) o el Gasoducto Trans-Adriático (TAP). Sin embargo, el pasado 4 de marzo, Dow Jones comunicó, citando fuentes anónimas, que la decisión acerca de la concesión de gas se había relegado al segundo semestre del año. Según el informe, las negociaciones entre BP, Statoil y la compañía estatal azerí Socar habían resultado "inesperadamente complejas". Los analistas sospechan que la presión de la Unión Europea habría hecho que se retrasara la decisión, con el fin de ganar tiempo y poder contar así con el apoyo turco.

Apoyo alemán


La unión de Wintershall al consorcio de la corriente del Sur ha supuesto un balón de oxígeno para la suerte de la corriente del Sur. Además, esta empresa tiene una participación del 20% en Nord Stream. La noticia ha salido a la luz tras múltiples informes que abocaban South Stream al fracaso.

El primer ministro Vladímir Putin había sugerido la construcción de varias instalaciones nuevas de gas natural licuado (GNL) en el oeste de Rusia para enviar el gas ruso a través del Mar Negro, lo cual evitaría la necesidad de gasoductos, ya que el gas líquido puede transportarse en barcos especiales.

El acuerdo con Wintershall sugiere que la idea del GNL se lanzó para jugar al despiste. Estaba claro que Alexéi Miller, director de Gazprom, buscaba sembrar la duda en el momento de la firma, cuando afirmó, como citó AFP: "Esto significa que el proyecto la corriente del Sur se ha consolidado y Gazprom seguirá siendo proveedor de gas de Europa durante muchas décadas. El gas natural licuado solo puede considerarse como una opción más".

Putin alabó el acuerdo con Wintershall, y afirmó que la participación de la compañía alemana en el proyecto representaba un "signo de estabilidad" en el mercado de la energía. "Se trata de un acuerdo extremadamente importante si consideramos lo que está ocurriendo actualmente en los mercados energéticos internacionales", afirmó. Y lanzó además una indirecta a Nabucco: "Gazprom cuenta con los mercados, y lo que es más importante, con el volumen".

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