¿Comer o no comer?

Hace unos días mientras iba en el metro de Moscú escuché por casualidad la conversación de dos mujeres de unos 40 años que estaban sentadas a mi lado. Una de ellas preguntaba a la otra:

– ¿Qué tal llevas lo de la Cuaresma? ¿No tienes desmayos?

– No, no tengo desmayos, aunque a veces me encuentro muy cansada y tengo ganas de tragarme todo lo que hay en la nevera. Sobre todo por las noches.

– Aguanta, ¡no comas nada a partir de las seis de la tarde! Si ves que no puedes más, toma un yogur desnatado o agua.

En ese momento me di cuenta de que no se trataba de respetar la Cuaresma por mucho que se nombrara. Durante ese periodo no se consumen lácteos ni carne o huevos además de otros productos de origen animal. Evidentemente, el objetivo de la mujer era distinto: adelgazar de una manera rápida con la falsa excusa de observar la Cuaresma. Y no es la única.

La Cuaresma entró en la vida social de los rusos en los años noventa cuando algún compañero de la universidad o un colega de trabajo declaraba de repente que estaba respetando esta tradición religiosa . “¿Sigues la Cuaresma? ¿Por qué? ¿Y qué comes?” Todo el mundo le hacía miles de preguntas. Para muchos jóvenes fue, en cierto sentido, una forma de llamar la atención. En cambio, unos años más tarde la situación empezó a cambiar.

Hoy en día nadie se sorprende porque alguien de su oficina observe la Cuaresma. Ya no le agobian con infinitas preguntas. Se ve como algo normal. El número de los que deciden respetar el período de ayuno ha aumentado notablemente. ¿Se trata de fervor religioso o es nueva moda? Uno podría llegar a pensar que la población rusa ha vuelto al seno de la iglesia después de las décadas de prohibición soviética. Sin embargo, desgraciadamente, la mayoría de los que intentan practicar el ayuno, lo hacen por motivos muy distintos a los religiosos y siguen sin comprender que la Cuaresma no equivale a una dieta.

Diez kilos de salchichas como recompensa


El Centro de Investigación de la Opinión Pública de Rusia ha realizado un sondeo en vísperas de la Cuaresma, que este año ha empezado el 7 de marzo y durará hasta el 23 de abril. Según los resultados, el 49% de los encuestados desconoce el significado espiritual de la Cuaresma. La mayoría cree que simplemente se trata de un ayuno. Aunque el 21% de la población tiene la intención de respetar el período de preparación para la Pascua, en mayor o menor medida. Entre ellos, el 13% piensan practicar el ayuno más suave, es decir, no comer carne.

El sondeo revela otros datos interesantes: el 30% de los que intentan observar la Cuaresma son mujeres, el 29% son personas mayores de edad y el 33 % de los que están a favor de las prohibiciones religiosas viven en la capital. Parece ser que en las provincias rusas hay menos gente dispuesta a someterse a la rigidez de la dieta. Tampoco hay muchos seguidores de esa tradición entre los hombres: el 85% de la población masculina se niega rotundamente a practicar las normas cuaresmales.

Hay una dato revelador y muy claro: una minoría, el 5%, observa la Cuaresma por motivos religiosos y además respeta todas las abstinencias y el ayuno. Para el resto se ha convertido en una moda, e incluso, en una competición. “¿Aguantarás o no?” Valeri, un hombre de 40 años, ha decidido practicar el ayuno por primera vez en su vida. Lo hace porque ha apostado 500 euros con un amigo. Dice que si gana, se comprará diez kilos de salchichas cuando termine este martirio.

Un brindis por la Cuaresma


No es casualidad que el 30% de los observantes sean mujeres, según la estadística. Este período coincide con el comienzo de la primavera que para muchas de ellas significa ponerse a dieta a causa de la cercana llegada del verano. Estar a dieta es algo que practica la mitad de la población femenina o, al menos, lo intenta de vez en cuando. Si una mujer dice simplemente que está a dieta, suena banal y decepcionante: ¨Ah, sigues a dieta... ¨. En cambio, si una chica comenta: ¨Observo la Cuaresma¨, la cosa cambia radicalmente. No importa si en realidad lo que se practica no tiene nada que ver con las verdaderas tradiciones cuaresmales. Lo importante es causar una buena impresión.

Hace poco asisití a la siguiente escena en un restaurante de Moscú: una chica se negó a comer un plato de carne y dijo a sus amigas que seguía la Cuaresma, pero cuando le ofrecieron un vaso de vino, aceptó la invitación sin pensárselo dos veces. Tampoco opuso resistencia a los dulces. Después se fueron a bailar a una discoteca.

Parece mentira, pero si alguien le hubiera comentado a esa joven que la Cuaresma no consiste solamente en la abstinencia de carne, se habría quedado muy sorprendida. La Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación, momento de una reflexión profunda, de no blasfemar, no pecar, ayudar a todos los que nos rodean. Además de practicar el ayuno y la abstinencia en todo (en la vida sexual, en las diversiones y el alcohol, por ejemplo), de ir a la iglesia y de rezar mucho. ¿Cómo se puede respetar la Cuaresma bailando en una discoteca?

La mayonesa ¨bendita¨


Aunque la Cuaresma no es sólo una tendencia de moda, sino también un buen negocio. Los restaurantes componen menús de vigilia, y hay que reconocer que no les va mal. En la mayoría de los comedores este tipo de menú suele ser un poco más caro que un menú normal, y en los restaurantes de lujo el precio se dispara. Los componentes de los platos pueden ser unos manjares exóticos y la forma de preparación es más complicada. Como la demanda de platos de vigilia crece cada año, los restaurantes aprovechan la Cuaresma para vender más recetas de lujo. Habitualmente, los que gozan de una demanda creciente son los restaurantes japoneses ya que ofrecen una gran variedad de los platos de pescado.

Algunas empresas utilizan la Cuaresma para su promoción, anuncian por ejemplo, que utilizan ¨ el aceite de girasol recomendado por la Iglesia¨ o ¨la mayonesa para la Cuaresma¨ cuyo único secreto consiste en que no lleva huevo. Quizás no tenga mucho sentido protestar e indignarse si la propia Iglesia hace la vista gorda ante este tipo de cosas. Lo que sí resulta triste es la ignorancia y el intento de aparentar lo que en realidad no se es. ¿Por qué la gente tiene que ir a un restaurante caro, gastar unos 30 euros o más en una ensalada ¨vegetariana¨ para demostrar (no se sabe a quién) que respetamos la Cuaresma? ¿No sería mejor y más correcto donar este dinero a los que de verdad lo necesitan? ¿No sería ésa la actitud de un buen cristiano? Pero como en el caso de la ¨mayonesa bendita¨, la etiqueta nos importa mucho más que el contenido.

Sin límites

Yulia Kovárskaya, tiene 34 años y vive en España:

- Desgraciadamente, en España hay pocas iglesias ortodoxas y no podemos celebrar la Cuaresma tal y como nos gustaría. No siempre se puede ir a otra ciudad para rezar. No hay muchos rusos que practiquen la Cuaresma aquí. Curiosamente me he convertido en una cristiana ejemplar para los españoles. Los católicos han aligerado mucho la práctica penitencial, desde la caída de la dictadura de Franco no tienen muchas ganas de observar la Cuaresma. Esta misma mañana he estado hablando con una amiga española atea. Me ha dicho de repente y con plena sinceridad que me tiene envidia... a causa de mi fe. Ha dicho que el mundo interior de un ateo es mucho más complejo que el de un buen cristiano porque el último, por muchas dudas que tenga, siempre encuentra un consuelo en Dios. En cambio un ateo se siente muy solo, no tiene nada salvo el sentido común. Dice que estamos viviendo en un tiempo en el que todo está permitido y no existe ninguna fórmula común de vida, no hay límites, no creemos en nada.

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