Abierto hasta el amanecer

Cuando llegué a Madrid para estudiar padecí un choque cultural. Esta sensación no estaba relacionada con la hermosa arquitectura de la ciudad, ni con las costumbres o tradiciones. Mi shock tenía naturaleza doméstica. Era casi imposible encontrar un supermercado que permaneciera abierto durante 24 horas.

Me había acostumbrado a hacer lo que quisiera a cualquier hora en Moscú, ciudad que se acelera tanto durante el día que no puede parar por la noche. Tiendas, restaurantes, gimnasios, salones de belleza, servicios técnicos y hasta los atascos en las carreteras. Absolutamente todo está al alcance de la mano hasta altas horas de la noche. Porque Moscú es una ciudad que nunca duerme.

Olga, una joven madre, sólo hace las compras por las noches. La razón de esta costumbre se debe, no sólo a que que es el único momento del día en el que esta libre, sino también porque es más cómodo desde muchos puntos de vista. “Hago las compras por la noche por dos razones. Primero, no hay tantos atascos en las carreteras y no pierdo tiempo. Y segundo, por la noche no hay tanta gente en el supermercado y puedo pasar todo el tiempo que quiera eligiendo libremente las cosas que necesito. Además no hay colas en las cajas, que también ayuda a ahorrar tiempo.”

El ritmo de la vida en Moscú no permite parar ni para tomar aliento: si paras un segundito, puedes perder la última oportunidad. En este sentido, se suele decir que los moscovitas prefieren no perder tiempo durmiendo. Así las cosas, muchos solo pueden de ir al gimnasio tras anochecer. Sin embargo, el horario fijo no es el único argumento de los deportistas nocturnos.

“Prefiero ir al gimnasio por la noche porque no hay tantos hombres que tratan de coquetear conmigo. Puedo hacer los ejercicios tranquilamente y no tengo que explicar cada segundo que estoy casada y por eso no puedo dar mi número de teléfono,” explica Elena.

La vida nocturna tambiés es muy activa en la ciudad. Hay una amplia oferta de clubes, bares, discotecas o cafés. Existen sitios para cualquier gusto. Habitualemnte, las jóvenes van de un lugar a otro durante la noche. Suelen empezar la noche en algún bar, donde toman algo y charlan un poco. Después se dirigen hacia algún club nocturno donde bailan hasta no sentir sus piernas. Y al amanecer pasan por un café donde desayunan antes de ir a dormir.

Desgraciadamente, el modo de vida nocturna deja sus huellas.Sin embargo este problema también tiene su solución tras la caída del sol. Muchos salones de belleza en Moscú permanecen abiertos 24 horas. Por supuesto, los precios son un poco más altos, pero los resultados lo merecen. Además a estas horas el ambiente suele ser más relajado y los clientes pueden recobrar el aliento antes de seguir con su vida nocturna.

No obstante, Moscú no siempre ha vivido el día y la noche con intensidad. Antes de los años 90 la vida en la capital se paraba tras el anochecer, pero todo cambió con la caída de la URSS. Florecieron las tiendas, los bares y los clubes nocturnos abiertos hasta el amanecer, como si fuera un jardín de cerezos en la primavera. Así, es posible que la contemporánea capital guste o no, pero seguro que deja indiferente a nadie.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.