¨El documental que yo estoy viviendo¨

El documental de Arkadi Kogan será presentado el primer día del festival y formará parte del apartado denomindo el ¨mito literario de Rusia¨. ¨El Lugar¨ ha obtenido varios premios cinematográficos en Rusia. Su acción transcurre en el famoso polígono Kapustin Yar, en la región de Ástrajan, creado después de la Segunda Guerra Mundial y una base de lanzamiento de misiles y cohetes. En los años soviéticos Kapustin Yar era el orgullo nacional, un lugar que concentraba los logros científicos más importantes del país. Aquí, junto a la base vive un niño llamado Aliosha que padece autismo, un trastorno incurable. La grandeza de las aspiraciones humanas representada por el polígono militar contrasta con la humildad del niño ¨raro¨ que apenas puede hablar, pero cuenta con un corazón puro e inocente. ¿Tendrá un significado simbólico la presencia del chico en este lugar?

En una entrevista para Rusia Hoy Arkadi Kogan ha contado como se rodó el documental y ha reflexionado sobre su idea principal.

Svetlana Vasilenko ha escrito el guión , ¿ a quién le pertenece la idea de ¨El Lugar¨?


He de decir que en un documental no existe el mismo guión que en películas de otro tipo. Muchas veces el documental representa al personaje. El director va a un lugar donde vive su protagonista y graba con la cámara su vida, según la idea que quiera transmitir.

¿Cómo eligió a Aliosha, su personaje?


La verdad es que no iba a grabar este documental. Svetlana Vasilenko y yo estábamos escribiendo el guión para otra película. Un día, mientras estábamos hablando sobre nuestro proyecto, ella me contó la historia del chico Aliosha de Kapustin Yar, donde está el polígono de misiles. Ella también nació allí, de hecho su madre vive en este pueblo. La historia me pareció interesante, me conmovió y le dije: ¨¡Sveta, el documental está prácticamente hecho!¨. Después mandé la solicitud al ministerio de Cultura (en nuestro país el cine documental está subvencionado por el gobierno) y tuve que esperar su respuesta. Fueron unos años difíciles para el cine por lo que no me financiaron el documental. Pero un año más tarde me llamo el jefe de realización y me dijo: ¨¡Graba! ¡Tenemos el dinero!¨. Pero teníamos un problema: habíamos perdido tiempo y el protagonista había crecido. Nosotros queríamos contar la historia de un ángel. El chico podía pasar por un ángel mientras era pequeño y no tenía barba. Entonces, decidimos ir a Kapustin Yar para comprobarlo. Cuando vi a Aliosha comprendí que tenía que empezar a rodar. Vivíamos muy cerca de la casa del protagonista y esto nos ayudó mucho, porque todo este tiempo estábamos sumergidos en su vida y en la vida de Kapustin Yar.

¿Qué quería decir a través de la imagen del niño-ángel? ¿Qué misión tiene su protagonista?


Cuando empiezas a rodar no siempre tienes claro el resultado que vas a tener. Pero no se puede rodar un documental sin tener las cosas claras. Esto no es un vídeo, es un procedimiento mucho más complicado técnicamente. Puedes grabar sólo con una cámara especial y usar una cinta determinada. Por eso debes tener el documental ¨grabado¨ en tu mente y saber cómo lo vas a realizar en la práctica. Muchas veces Aliosha se sentía molesto por la cámara, escuchaba el ruido de la máquina y se daba cuenta de que lo estábamos grabando. Cuando se olvidaba de nosotros, eran los mejores momentos del rodaje. Si no sabes lo que vas a rodar, simplemente vas a estropear la cinta y nada más. Desde el principio yo sabía lo que quería decir en este documental.

Creo que no es una casualidad que Aliosha, con una deficiencia mental que prácticamente le impide hablar y está privado de muchas cosas nazca y viva en un lugar donde se lanzan cohetes y trabajan los científicos más célebres del país. No es una simple coincidencia. Nosotros lanzamos los cohetes al espacio y en este mismo lugar y en este mismo momento vive un niño con retraso mental. En cambio, resulta que en realidad es mucho mejor que nosotros, más tierno y sensible. Tiene una inteligencia espiritual. No conoce la rabia que nosotros tenemos. No es más cruel por mucho que lo provoquen. Esto me da mucho que pensar.

El año pasado en mi familia adoptaron a una niña que padecía el mismo problema. No hablaba, no podía hacer muchas cosas. Le diagnosticaron autismo. Entonces, todo lo que yo había sentido mientras rodaba el documental volvió a entrar en mi vida. Sin embargo, ahora ya no lo estoy grabando. Ahora lo estoy viviendo... Hace dos días mi hija ha leído diez palabras seguidas. Y créame es un logro mucho más importante que el lanzamiento de cohetes o misiles.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.