Una resolución todavía pendiente en Rusia

Foto de GettyImages/Fotobank

Foto de GettyImages/Fotobank

Dmitri Medvédev y Vladímir Putin intercambiaron unas duras declaraciones respecto a la situación de Libia. El primer ministro calificó la resolución de la ONU de “deficiente” y censuró el comportamiento de los países occidentales. Por su parte, el presidente hizo una llamada a la prudencia a la hora de expresar opiniones y subrayó que la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, a pesar de no ser perfecta, reflejaba la posición del estado ruso. El Kremlin recuerda que la definición de la política exterior es una competencia exclusiva del presidente. Los expertos señalan que se trata del diálogo más controvertido entre los participantes del tándem en el poder desde el momento de su creación en 2008.

Vladímir Putin habló de la situación en Libia desde la planta de Vótkinski, en la república de Udmurtia. Cuando se dirigió a los trabajadores, precisó que el gobierno no se dedicaba a la política exterior. "Pero si les interesa mi opinión personal, claro que la tengo", dijo Putin. Consiste en que a pesar de que "el régimen libio no pueda ser considerado democrático de ninguna manera" y "la situación dentro del país haya adquirido el carácter de conflicto armado, no significa que alguien tenga derecho a entrometerse en un conflicto interno, aún tratándose de un conflicto armado para defender a una de las partes ". Putin califica de "deficiente " la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que autoriza la intervención militar. "Si nos fijamos en lo que está escrito, resulta evidente que la resolución permite llevar a cabo cualquier tipo de acción en contra de un estado soberano. En general, todo eso me recuerda a las llamadas medievales para participar en las cruzadas, cuando alguien emitía un llamamiento para ir a un emplazamiento a liberar algo". Señalemos que Putin se dedicó prácticamente a repetir las palabras de Muamar el Gadafi que poco antes había dicho que se estaba organizando una “nueva cruzada” en contra de su país.

La reacción de Dmitri Medvédev ha sido prácticamente inmediata. El presidente llamó a la prudencia a la hora de expresar opiniones y advirtió que "en ningún caso se pueden utilizar expresiones que, en en el fondo, llevan a un enfrentamiento de civilizaciones al estilo de las “cruzadas”, etc. Es inaceptable. En caso contrario, todo puede terminar mucho peor de lo que ahora está. Todo el mundo tiene que recordarlo". A continuación Medvédev se pronunció en defensa de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

"No creo que la resolución sea incorrecta”, dijo el presidente. “Esta resolución refleja, en rasgos generales, nuestra visión de lo que ocurre en Libia, aunque no en todos los aspectos". Dmitri Medvédev considera que la responsabilidad de lo que está aconteciendo en el páis norteafricano recae en “el comportamiento totalmente inaceptable del gobierno de Libia y las acciones criminales que éste ha cometido en contra de su propio pueblo". Medvédev concluyó su intervención de una manera bastante metafórica: "Si empezásemos a rasgarnos las vestiduras diciendo que no nos dimos cuenta de lo que habíamos hecho, no sería lo más adecuado: lo hemos hecho de una forma consciente, así eran las instrucciones que di al Ministerio de Asuntos Exteriores y así han sido cumplidas".

En respuesta a la petición de Kommersant de comentar la declaración de Vladímir Putin, el Kremlin recomendó prestar atención a la declaración de Dmitri Medvédev que apareció poco después. "El primer ministro indicó que exponía su opinión personal. Como es sabido, el que define la política exterior en nuestro país es el presidente, por lo tanto todas las instituciones correspondientes, incluido el ministerio de Asuntos Exteriores, han actuado y actuarán de acuerdo a las indicaciones del jefe de estado", señaló el interlocutor de Kommersant. Según él, la resolución adoptada ha sido posible gracias a la posición de Rusia, China, Alemania y otros países, y se trata de una decisión consciente de todos estos estados. Por ello, a la hora de criticar este documento no hay que olvidar que refleja la dirección de la política exterior actual, definida por el presidente.

No es la primera vez que Dmitri Medvédev y Vladímir Putin expresan opiniones diferentes respecto a distintos aspectos de política exterior e interior. Sin embargo, es la primera ocasión en la que las divergencias respecto a una cuestión de actualidad tan relevante se dan con tan pocas horas de diferencia. La cuestión es hasta qué punto el intercambio de opiniones que tuvo lugar ayer representa una de las “diferencias estilísticas” prototípicas del tándem, o si se trata, más bien, del testimonio de unas contradicciones mucho más profundas que se agudizan en vísperas de las elecciones.

"Sin duda alguna se trata de la discusión pública más airada que ha tenido lugar entre Medvédev y Putin”, considera el presidente de la fundación de “Política de San Petersburgo”, Mijaíl Vinográdov. Según él, “se han ampliado los límites de lo admisible en la discusión entre el presidente y el primer ministro". "No cabe duda de que la decisión respecto a la votación sobre la resolución ha sido elaborada en consenso entre los dos”, afirma el presidente del consejo directivo del Centro de Tecnologías Políticas, Borís Makárenko.

“Posteriormente empezó un juego centrado principalmente en la política nacional”. Según el experto, "las diferencias estilísticas" entre el presidente y el primer ministro se hacen patentes "ahí donde la situación es contradictoria o poco unívoca". Además, añadió que "en el tándem se hace cada vez más evidente la diferencia de estilos y de acentos".

El presidente de la “Fundación de la Política Eficaz”, Gleb Pavlovski, considera que la señal que ha enviado el primer ministro es “realmente inusual”. “Dentro de poco veremos y oiremos al coro de adversarios de Medvédev, incluidos los que están dentro de la administración estatal y en las instituciones del poder ejecutivo y legislativo y que antes tenían miedo de expresarse abiertamente. A partir de ahora exclamarán en voz alta: "¡Que Putin sea nuestro líder y jefe político!” Y esto sí que es muy peligroso”, según una cita de la opinión del experto de la agencia Interfax.

Anteriormente el presidente y el primer ministro "sabían perfectamente tocar a cuatro manos" y "sería una pena que perdiesen esta habilidad", afirma el señor Pavlovski. Según él, la declaración de Dmitri Medvédev "hay que interpretarla como una manera de recordar la necesidad de conservar un cierto grado de lealtad entre los participantes de un tándem que no pueden llevar a cabo campañas electorales que compitan entre sí". Mientras que Vladímir Putin, según Pavlovski, "ha creado un precedente" para la gente que "pretenda crear una escisión". Gleb Pavlovski considera que el primer ministro ha cometido un error. En cualquier caso, tal y como recuerda Borís Makárenko, ninguna de las divergencias anteriores ha tenido consecuencias relevantes.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.