El conflicto libio

La Fuerza Aérea de los países de la coalición continúa atacando el territorio de Libia. En la noche del domingo la coalición lanzó 110 misiles Tomahawk contra el territorio del país. Varios medios de información comunicaron que tres aviones de combate estadounidenses lanzaron alrededor de 40 bombas a uno de los aeródromos de Libia. El Pentágono se comprometió a dar en unas horas la información oficial sobre los resultados de los bombardeos. Un representante del Ministerio de Defensa del Reino Unido confirmó que los misiles contra objetivos libios fueron lanzados desde submarinos británicos y varios aviones Tornado.

La operación denominada Odisea del Amanecer fue iniciada el domingo por la noche después de una cumbre urgente en París. La Fuerza Aérea de Francia ha sido la primera en lanzar misiles contra el territorio libio en protección de los civiles del país contra los ataques de tropas leales a Muammar Gaddafi.

En una primera etapa el objetivo de las fuerzas de la coalición consiste en debilitar los sistemas de defensa antiaérea que se encuentran a disposición de Gaddafi y luego se prevé crear mecanismos para garantizar el patrullaje del espacio aéreo de país, decretado como zona de exclusión aérea por el Consejo de Seguridad de la ONU.

En la operación participan fuerzas armadas de Francia, EE UU, el Reino Unido, Canadá e Italia. Qatar también confirmó su disposición a tomar parte en la intervención. La OTAN, por ahora, no está integrada en el operativo, pero se está considerando la posibilidad de su participación. Lo que aún no está claro es si la alianza se sumará a la operación militar o simplemente aportará ayuda logística a las naciones de la coalición.

Mientras tanto, Rusia, China expresaron su pesar por el inicio de la operación militar. Alemania tampoco participa, aunque la canciller federal Angela Merkel anunció que las fuerzas de la coalición pueden usar las bases militares estadounidenses situadas en Alemania. El comité de la Unión Africana emitió una declaración llamando a “acabar inmediatamente” con la intervención.

Según datos de la televisión estatal de Libia, después de los ataques aéreos al menos 48 personas murieron y unas 150 resultaron heridas.

Los grupos de oposición de Libia, concentrados en la ciudad de Bengasi, han aplaudido la decisión de las fuerzas de la coalición de intervenir el país. Mientras, Gaddafi amenazó con una respuesta militar y aseguró que el Mediterráneo y África del Norte se han convertido en "una zona de guerra".

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La Liga Árabe —que participó en la cumbre en París sobre la resolución contra Libia— se sumó a la ola de condena internacional contra el régimen de Gaddafi.

"El objetivo primordial es proteger a los civiles, y no invadir [...] un país. No queremos que ninguna parte vaya demasiado lejos", sentenció el secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa. Previamente había anunciado la suspensión de la participación de Libia en todas las reuniones de la Liga y reconoció el Consejo Temporal Nacional como único representante legal del pueblo libio.

De este modo el mundo árabe da la espalda al coronel Muammar Gaddafi y se manifiesta a favor de la democracia. Tres países firmemente se manifestaron dispuestos a participar en el bloqueo de la zona aérea de Libia. Son Qatar, Emiratos Árabes y Jordania, que tienen buena experiencia en cooperación militar con los países europeos. Desde el inicio del ataque aéreo de la coalición contra Libia, los Emiratos Árabes ya han dirigido 24 aviones para participar en la operación, de los cuales Qatar prestó de 4 a 6, según diferentes fuentes. No obstante, muchos gobiernos árabes se encuentran ahora demasiado entregados en sofocar sus propios disturbios internos para unirse a cualquier operación militar. Túnez y Egipto ya han pasado por revueltas. Yemen todavía intenta apagar las protestas antigubernamentales en su territorio, en Bahréin "la primavera revolucionaria" fue detenida por una "intervención estabilizadora".

Otros cuatro países árabes —Argelia, Siria, Yemen y Sudán— a su vez expresaron abiertamente sus más duras críticas respecto a la petición de la Liga Árabe al Consejo de Seguridad de la ONU sobre la creación de la zona de exclusión aérea.

Egipto apoyó la resolución de la ONU contra Libia. Sin embargo, manifestó su rechazo de unirse a las operaciones, así como en el afianzamiento de la zona de exclusión.

Según las declaraciones de la oposición libia, cuando se iniciaron las protestas en el país, Gaddafi intentó persuadir a El Cairo para que le prestara sus tropas y armas para compensar la falta de fuerzas por los incesantes combates contra los rebeldes. Según las fuentes cercanas al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto, la petición de Gaddafi fue declinada por ausencia de deseo de El Cairo de interferir en un asunto interior del Estado libio.

Sin embargo, según los datos de la publicación Wall Street Journal, hace unos días Egipto empezó a suministrar armas a la oposición libia, en su mayoría armas del fuego, y los suministros se realizan con conocimiento de Washington. La publicación afirma que es el primer caso conocido de apoyo con armas a los insurgentes libios que luchan contra el régimen gubernamental desde mediados de febrero. De este modo Egipto se convirtió en el primer país en interferir en el desarrollo de los enfrentamientos en Libia.

Parece que la crisis en Libia —después de las revoluciones en Túnez y Egipto— ha agravado la escisión del mundo árabe, que se descompuso en tres partes: al eje moderado y a los conservadores se sumó un tándem de dos nuevas democracias. Durante la reunión en El Cairo precisamente la posición de Egipto y Túnez tuvo un papel decisivo en la aprobación de la solicitud dirigida al Consejo de Seguridad de la ONU.

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El presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado tras concluirse la cumbre de París del sábado, que España "asume su responsabilidad de proteger al pueblo de Libia y de prestar apoyo humanitario".

A partir de este domingo las fuerzas de la coalición en Libia contarán con cuatro cazas F-18 y el avión cisterna Boeing 707 españoles. España dirigirá también la fragata F-100 Méndez Núñez —la más moderna de la Armada por su sistema de combate Aegis—, el submarino Tramontana y un avión de vigilancia marítima CN-235, pero la fecha exacta aún no se conoce ya que su despliegue puede llevar más tiempo. Serán movilizados entre 400 y 500 efectivos españoles, según fuentes militares. Además, el Gobierno español puso a disposición de las tropas estadounidenses las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla).

En el Congreso, donde Zapatero tiene que comparecer el martes en virtud de la Ley de Defensa de 2005 y solicitar la convalidación a posteriori para la intervención, tiene garantizado un apoyo casi unánime. Sólo tres de los 350 diputados se han mostrado en contra.

Según subraya el Gobierno, la actuación militar es multilateral y está basada en una resolución previa de la ONU y en el respaldo de las instituciones regionales —la Liga Árabe y la Unión Africana— lo que permite evitar una imagen de ocupación o invasión.

La encuesta realizada por Metroscopia, empresa dedicada a estudios sociales, para el diario español El País reveló que aún antes de estar aprobada la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la introducción de una zona de exclusión aérea sobre Libia, el 66% de los españoles consideraba positivamente la idea de una intervención militar internacional que acabara con las represiones del régimen de Muammar Gaddafi. Sin embargo, la mayoría de ellos —el 58%— estaba en contra de ceder las bases de Rota y Morón a los EE UU.

La postura del Gobierno español hace a los pocos críticos del rumbo actual considerar una paradoja que Zapatero llegara a La Moncloa con un 'no' a la guerra en Irak, pero vaya a salir de ella con un 'sí' a la guerra en Libia.

Analistas comentan que la situación de hoy se parece mucho a lo que pasó en 2001, cuando a partir de una resolución de la ONU semejante a la aprobada para Libia, los EE. UU. lanzaron la Operación Libertad Duradera contra el terrorismo, más particularmente, contra Al Qaeda, piratas somalíes y la Unión de Cortes Islámicas. España se unió a la operación que dura hasta ahora.

En cuanto a la historia de las operaciones militares de España a partir del inicio de su militancia en la OTAN en 1986, la primera más importante fue su participación con tres buques y unos 460 efectivos en la primera guerra del golfo Pérsico. La segunda, fueron unas 300 salidas de sus aviones en misiones de ataque a tierra y de defensa aérea en la antigua Yugoslavia en 1994. En el conflicto de Irak de 2003, hasta mayo de 2004 España tuvo una presentación bastante amplia, de unos 1.300 efectivos.

Artículos originalmente publicados en Actualidad. RT

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