Rusia y la OTAN preparan una respuesta antiterrorista

Foto de Ria Novosti

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Los grandes atentados en Rusia han precipitado la cooperación entre la Federación de Rusia y la OTAN en el campo de la lucha antiterrorista. Rusia y la Alianza Atlántica están terminando de elaborar un proyecto conjunto denominado “Standex”, que permitirá identificar incluso los explosivos de baja potencia que los terroristas suicidas puedan llevar adosados a sus cuerpos. Las primeras pruebas del sistema de detección de explosivos tendrán lugar en el metro de París, mientras que la fabricación en serie de esta tecnología se prevé para antes de los Juegos Olímpicos de Sochi en 2014. En Moscú se habla de un éxito sin precedentes: la OTAN y Rusia se han acercado por primera vez para crear un sistema inteligente antiterrorista integrado.

Rusia y la OTAN, que no llegan a ponerse de acuerdo sobre la configuración del sistema europeo de defensa antimisiles, se preparan para anunciar sus logros en otros ámbitos, en particular, en el de la lucha contra el terrorismo. Esta misma primavera podría probarse el sistema de detección de explosivos a distancia, llevado a cabo en el marco del proyecto “Standex”. Las características del sistema capaz de detectar incluso pequeñas cantidades de explosivos, a partir de porciones equivalentes a 200 g de trilita, transportadas por los terroristas, se mantienen todavía en secreto. Sin embargo, se sabe que el proyecto “Standex” ha superado con éxito las etapas de investigación y prueba. Más aún, el 2 de marzo, en la reunión del Consejo Rusia – OTAN, Jimmy Shea, jefe del Departamento de Desafíos y Amenazas del Secretariado Internacional de la Alianza Atlántica, presentó a los embajadores dicho operativo.

Según afirman las fuentes de Kommersant, la OTAN tiene intenciones de ponerlo a prueba, el sistema ya ha recibido el apodo de “nariz electrónica”. Para llevar a cabo los ensayos se han elegido algunas de las estaciones más concurridas del metro de París. "Se trata de un sistema para la detección de explosivos transportados por personas, a distancia y de una forma imperceptible”, explica el interlocutor de Kommersant y conocedor del proyecto. “Nadie sabrá dónde está trabajando la “nariz electrónica".

El objetivo de las pruebas planeadas consiste en asegurarse que “Standex” sería capaz, no sólo de identificar la presencia de explosivos en una multitud, sino de localizar al portador de los mismos de una forma rápida y precisa. En caso de que estas y algunas más aporten un resultado positivo, el sistema será fabricado en serie. La idea de los creadores del sistema es que esto ocurra antes de las Olimpiadas de 2014 en Sochi. "Nadie presiona a los especialistas para que trabajen más rápido, pero el ritmo de trabajo es muy alto y se les garantiza todo el apoyo que puedan necesitar. En caso de que se produzaca para el año 2013, el sistema, junto con otras medidas, aportaría mucho a la seguridad de los Juegos Olímpicos de Sochi. En general, sería un paso importante en la prevención de los atentados”, señaló el interlocutor de Kommersant.

La elección de París no ha sido arbitraria, ya que Francia es uno de los cinco países que forman parte del Consejo Rusia – OTAN, que controla y financia el proyecto antiterrorista. El resto de los participantes son: Rusia, EE UU, Alemania y los Países Bajos. Todos estos países compartirán la patente del sistema antiterrorista inteligente que se está elaborando. Por parte de Rusia colaboran en el proyecto los especialistas del Instituto Radiológico Jlopin de San Petersburgo, filial de la Agencia Estatal Rosatom. Rusia apoya el proyecto tanto intelectual como financieramente. Sin embargo, las fuentes de Kommersant señalan que el importe de la participación rusa es modesto, ya que el proyecto en sí no es especialmente caro.

La produción del sistema “Standex” no se publicita ni por parte de Rusia, ni por parte de los representantes de la Alianza Atlántica. Los expertos y los diplomáticos de ambas partes explican que la confidencialidad del proyecto está relacionada con la necesidad de no dar ideas a los organizadores de los atentados terroristas. La mención del proyecto sólo ha ocupado una línea en la declaración conjunta de Rusia y la OTAN emitida durante la cumbre de Lisboa del año pasado y en la que participó el presidente ruso, Dmitri Medvédev: "El Consejo Rusia – OTAN fortalecerá la cooperación en el ámbito de la lucha antiterrorista, incluyendo la producción conjunta de tecnología para la detección de explosivos (el proyecto de detección de explosivos a distancia “Standex”)".

Tal y como ha afirmado hoy el embajador ruso ante la OTAN, Dmitri Rogozin, el plan surgió hace unos años. "Sus promotores partían de la posibilidad de cooperación entre países cuyos know-how científicos se compaginaban y se completaban. Entre otros países, fue elegida Rusia, donde existe el instituto Jlopin que lleva a cabo proyectos de fácil incorporación al contexto general", comenta el Sr. Rogozin. Según el embajador, los últimos grandes atentados, incluidos los del metro de Moscú y el del aeropuerto de Domodédovo, provocaron en la OTAN "una profunda conmoción, totalmente humana, que se transformó en el apoyo profesional a la intensificación del programa". "Standex se ha convertido en el proyecto clave del Consejo Rusia – OTAN, apoyado por todos sin reticencias. Simultáneamente, ha aumentado su grado de confidencialidad, ya que los expertos llegaron a la conclusión de que era necesario hablar de este conjunto de tecnologías a puerta cerrada", explicó el embajador.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso afirma que la realización de “Standex” podría convertirse en la primera y más exitosa experiencia de cooperación entre Rusia y la OTAN. "Se creará una infraestructura unificada con la participación de Rusia y la Alianza Atlántica para defender a los ciudadanos", señala un diplomático ruso de alto nivel. Dmitri Rogozin añade: "Ello nos ayuda a acumular experiencias cooperativas en un ámbito que no produce ninguna controversia. Estamos en vísperas de unos acontecimientos muy curiosos, que anuncian el inicio de las relaciones de colaboración estratégica con la OTAN".

Uno de estos acontecimientos es, entre otros, el acuerdo entre Rusia y la OTAN respecto al llamado paquete de helicópteros. Moscú y la Alianza llevan bastante tiempo negociando sin resultado el tema de la compra, por parte de la Alianza, de varias decenas de helicópteros Mi-17 para suplir las necesidades del ejército afgano. Actualmente la transacción ya está acordada y su realización está prevista para antes de que termine marzo. Aunque el comprador de los helicópteros rusos no será finalmente la OTAN, sino Estados Unidos. "Se trata de 24 aparatos, junto a tres más que Rusia está dispuesta a ceder sin coste adicional como una especie de bonificación”, comunicó la fuente de Kommersant que conoce los detalles de esta adquisición. “Por lo tanto, el volumen de helicópteros rusos en Afganistán aumentaría de setenta a cien aparatos, para los que también suministraríamos los componentes". Por lo que respecta al mantenimiento, el año pasado se decidió que los países integrantes de la OTAN crearan una institución fiduciaria, que se pondría en marcha el próximo mes. Esta institución financiaría la creación de las naves para su reparación y un centro de entrenamiento para los pilotos afganos, el suministro de combustible, los componentes y las armas. El tamaño exacto del fondo será definido después de que los países de la OTAN hayan hecho sus donaciones individuales.

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