Esta memoria no tiene precio

Galina Gagárina con su hijo Yuri Foto de Ria Novosti

Galina Gagárina con su hijo Yuri Foto de Ria Novosti

El doce de abril se celebrará en Rusia solemnemente el 50 aniversario del primer vuelo del hombre al espacio. En vísperas de esta fecha memorable hemos entrevistado a la hija menor del primer cosmonauta y profesora titular de la Universidad de Economía de Rusia G.V.Plejánov además de doctora en ciencias económicas, Galina Yúrievna Gagárina, que durante estos días también celebra su propio cumpleaños.

A pesar de todas las imágenes y comparaciones que han acompañado y siguen acompañando al nombre de Yuri Gagarin: el Colón del Universo, el pionero del espacio, el enviado de los habitantes de la tierra, etc., para Ud. es, en primer lugar, su padre. Y el 9 de marzo es su cumpleaños, que por 42ª vez se conmemora en ausencia de Yuri Alexéievich. ¿Cómo se celebra este día en su familia?

El día del cumpleaños de mi padre normalmente vamos por la mañana a la muralla del Kremlin para poner flores en el sitio que se considera su tumba. Nos reunimos toda la familia y los amigos para recordar a mi padre.

Ud. tenía tan sólo siete años cuando murió su padre. ¿Qué episodios de él ha conservado en su memoria infantil? ¿Le ha ocurrido alguna vez que con el paso de los años recordara nuevas imágenes de la infancia?


Me quedan muchos episodios en la memoria y sería difícil relatarlos todos. Recuerdo sobre todo los momentos en los que papá tenía tiempo libre y lo pasaba con nosotros. Pero eso no era frecuente. Además del trabajo, tenía muchas obligaciones civiles y estudiaba en la academia Zhukovski. Cada mañana, antes de irse a trabajar, anotaba en el diario los acontecimientos del día anterior, y por la noche se ponía a estudiar, hacía las tareas y los proyectos necesarios para aprobar los exámenes. No toleraba ningún tipo de mentira, por más insignificante que fuese. Nunca nos castigó de una forma violenta ni nos pegó, pero podía decir y explicar las cosas de tal manera que quedasen grabadas para toda la vida.

Hay miles de artículos en revistas y periódicos sobre su padre, se publicaron muchísimos libros, documentales y programas de televisión. Todo esto se hizo en épocas muy distintas persiguiendo objetivos también muy diversos. ¿Qué es lo que le parece más digno de la memoria de su padre? ¿Qué es lo que aconsejaría leer o ver a los que acaban de salir de la adolescencia y quisieran entender de qué y de quién podrían estar orgullosos en la historia de su país?

Realmente, hay muchos libros, artículos y memorias de todo tipo. Pero una gran parte son recopilaciones de otras fuentes. También se han escrito cosas sensacionalistas, desde el punto de vista de los periodistas. Esto se hizo principalmente durante la perestroika. Es obvio que los libros del propio Yuri Gagarin "El camino hacia el espacio", "La Psicología y el espacio" (escrito este último con otros autores), los libros de sus amigos, familiares y de los compañeros del primer grupo de cosmonautas, son todos serios y auténticos. En su época, los canales ORT o RTR, no me acuerdo muy bien, hicieron muy buenas series documentales dedicadas a la consolidación de la cosmonáutica en la URSS y al primer grupo de cosmonautas.

Aún viven algunos periodistas que han entrevistado a Gagarin personalmente y se basaban en sus propias palabras a la hora de escribir sobre él. A su parecer, ¿en qué se se diferencia su enfoque de los métodos de trabajo que utilizan los periodistas de la generación actual?

La pléya de de periodistas que escribía sobre el inicio de la era espacial sabía soñar. Cuando el primer satélite fue enviado al espacio, habían pasado algo más de diez años desde el final de aquella guerra horrorosa. La gente vio de repente que un sueño se hacía realidad. Eran sinceros, abiertos, unos verdaderos profesionales con una sólida formación, tenían mucho cariño a su país, entendían mucho del tema sobre el que escribían. Nunca buscaron el sensacionalismo y sólo se especializaban en un ámbito, lo que hacía que les resultara familiar.

Desgraciadamente no puedo decir lo mismo de los que escriben y filman ahora. De los que no tienen ningún escrúpulo para acercar la cámara a la cara de una mujer que llora tras haber perdido a su hijo y preguntarle: “¿Qué siente?” Cuando Konstantín Símonov entrevistaba a los veteranos de la guerra, siempre ordenaba apagar la cámara si veía lágrimas en los ojos del entrevistado. Los periodistas de hoy quieren conseguir lo que pretenden a toda costa, intentando pasar incluso por encima de las personas, cogiendo a la gente de improviso, y luego tergiversan desvergonzadamente las palabras o las interpretan según les parece.

Hace poco el director de la Agencia Estatal Roskosmos, Anatoli Perminov, confirmó y aprobó el hecho de que Ud. hubiera presentado a la Agencia Estatal de Patentes la solicitud para registrar la marca "Yuri Alexéievich Gagarin". ¿Qué es lo que le motivó a dar un paso así y cuáles son sus consecuencias jurídicas?


La marca fue registrada hace diez años, así que no entiendo en absoluto por qué de repente surge esta agitación. No quiero hacer comentarios al respecto de todo lo que está detrás de ello.

¿Cree que los hijos de nuestros cosmonautas se diferencian en algo de otros niños de su edad?


No sé nada de los hijos de los cosmonautas de ahora, pero en mi época no nos diferenciábamos en nada: íbamos a los mismos colegios y pasábamos el tiempo libre con otros compañeros de clase. Hasta ahora seguimos reuniéndonos de vez en cuando las dos clases de la misma promoción del colegio.

¿Qué es lo que influyó en su decisión a la hora de elegir su futura profesión?


Principalmente, las conversaciones con la gente que había salido de mi colegio en la ciudad de Zviozdni, que estaba estudiando en distintas universidades y hablaba de ello.

Hay gente a la que un apellido conocido heredado del padre le ayuda en la vida, a otros les puede molestar y crear problemas. ¿Cómo ha sido en su caso?


Es imposible responder de manera unívoca. Evidentemente, impone ciertas obligaciones. Hace que uno se sienta más responsable, que cumpla con lo prometido y, a veces, que medite muy bien cada palabra que dice. Porque si hay gente cuyos errores no los va a notar nadie, a una persona con un apellido conocido se lo recordarán e incluso se inventarán algo que ni siquiera ha hecho. Pero normalmente la gente me trata bien. Los mayores recuerdan qué significó para ellos el día 12 de abril de 1961, a veces hablan de cuando vieron a Gagarin, si es que es el caso. Y los jóvenes muchas veces preguntan: ¿Es Ud. realmente su hija? Evidentemente, me resulta agradable ver que la memoria de mi padre se transmite también a través de mí.

Muchas fotos de Yuri A. Gagarin, incluso fotos del álbum familiar, se han distribuido desde hace mucho entre las colecciones de museos y los archivos de las redacciones. Hoy en día muchas de ellas están en Internet, en la mayoría de los casos sin mencionar al autor o la pertenencia. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿A qué foto de su padre le tiene un cariño especial? ¿Con qué está relacionada?


Mi padre fue una persona pública y muy conocida. Muchísima gente le hizo fotos o quiso fotografiarse con él. Por eso la aparición de estas fotos en Internet es un proceso natural y lo veo totalmente normal. Tengo mucho cariño a las fotos que eternizan los momentos de tiempo libre que pasamos con mi padre en Crimea o en el campo.

Yuri Gagarin con sus hijas Galina y Elena

Foto de Ria Novosti


Es sabido que en Rusia han aparecido cosmonautas de segunda generación. Serguéi Alexándrovich Vólkov y Román Yúrievich Romanenko han seguido el ejemplo de sus padres. Según ellos, no tardará en venir la tercera generación. ¿Qué rumbo eligieron los nietos de Yuri Gagarin? ¿Dónde viven, qué hacen?


La hija de Elena, Katia, estudió en la facultad de historia de la Universidad Estatal de Moscú Lomonósov y trabaja en los museos del Kremlin. Mi hijo Yuri estudia en la facultad de administración pública de la misma universidad.

Puede que Ud. haya oído hablar del proyecto llamado Gagarinland, al lado de la aldea de Klúshino. Se proyecta crear a 220 kilómetros de Moscú una especie de “puerto de quietud” para los ciudadanos adinerados cansados de la metrópoli: casas de madera construidas según la tecnología finlandesa, una cafetería, un cine propio y una pista para helicópteros. Un proyecto aún más ambicioso se plantea en el territorio adyacente a los embalses de Vazuza y Yauza, que ahora pertenecen a un parque natural. ¿Le apetecería hacerse con un “rancho” en la tierra natal de su padre?

El nombre de Gagarinland no me gusta nada, pero aparte de eso no tengo gran cosa que objetar mientras que no dañe al medio ambiente y no destruya monumentos históricos o naturales. En cuanto al rancho… Tengo una “dacha” con un jardín, y con eso me vale. Además ni yo ni mi familia somos grandes amantes de la horticultura.

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