Nueva ley para un cuerpo de policía instalado en la corrupción

Foto de Ruslan Sukhushin

Foto de Ruslan Sukhushin

Los oficiales Alexander Kuzminov y Mijaíl Menshenin, de 23 y 25 años respectivamente, patrullan un distrito del suroeste de Moscú. Hablan con orgullo de su vocación, aunque forman parte de una institución, la Militsya (policía), ampliamente ridiculizada y considerada irremediablemente corrupta.

“Me gusta mi trabajo. Hablo con la gente y hago cosas buenas”, explica Menshenin. “Psicológicamente es duro, pero el esfuerzo tiene su recompensa. Quizás el salario no es muy alto, pero tenemos primas. Si se trabaja con esfuerzo, se puede ganar lo suficiente”, agrega.

El sueldo de Menshenin ronda los 25.000 rublos al mes (unos 630 euros), una cifra irrisoria para un hombre casado y con un hijo de dos años, en una de las ciudades más caras del mundo.

Los bajos salarios y la ausencia de beneficios asociados al trabajo empujan a muchos oficiales a aceptar sobornos. La corrupción ha desacreditado considerablemente la reputación de la policía. En el último informe de Levada, una organización independiente dedicada a los sondeos de opinión, el 60% de los rusos afirmaban estar descontentos con la policía. Sólo un 10 % respondió que confiaba plenamente en las fuerzas del orden.

La confianza de la población se ha visto minada por la frecuencia con que los miembros de este cuerpo solicitan sobornos en caso de leves infracciones de tráfico.

“Con el salario que tenemos, ¿qué es lo que esperas?”, pregunta Alexéi, un teniente que prefiere no revelar su apellido. “Los buenos agentes sólo aceptan sobornos por cosas pequeñas”, afirma.

La matanza en un supermercado ejecutada por el policía Denís Yevsyukov, en 2009, llamó la atención de los medios y eso motivó que el presidente, Dmitri Medvédev, pusiera en marcha una profunda revisión del cuerpo. Se anunciaron recortes en la plantilla, y Medvédev sugirió, además, volver a utilizar el nombre “Policía”, de la época zarista, en vez del actual “Milicia” o “Milicias populares”, de herencia soviética.

La ley definitiva, que entrará en vigor el 1 de marzo, establece que la autoridad de un agente se limitará a un área designada, y los detenidos tendrán derecho a hacer una llamada de teléfono gratuita.

Medvédev también propuso una subida salarial significativa con el objetivo de desanimar a los policías a la hora de completar su sueldo con sobornos.

Algunos analistas son escépticos con respecto a la capacidad de la ley para reducir la corrupción o el descontento popular.

“En vez de una nueva fuerza de orden, tendremos lo mismo, pero con diferente nombre”, declaró Gennady Gudkov, vicepresidente del Comité de Seguridad de la Duma (Cámara Baja), y miembro de un partido de la oposición.

Según Gudkov, Rusia Unida, el partido en el poder, bloqueó diversos intentos de someter a la policía a un control público. “Nosotros propusimos aumentar la supervisión pública mediante organizaciones de base, pero ellos lo rechazaron”, manifestó.

Yuri Matyujin, jefe de policía del distrito suroeste de Moscú, puntualizó que “si no se reforman otras instituciones junto con la policía, y no se clarifican las responsabilidades de cada uno, ningún recorte de personal o subida salarial será útil”.

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