Ucrania, nostalgia de la URSS

Foto de Itar-Tass

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La Unión Soviética se desmoronó hace veinte años, pero todavía quedan personas que siguen llorando su desaparición. Al menos en Ucrania, un país donde existe una clara división entre este y oeste.Tras dos décadas de independencia todavía se encuentra estancado entre un pasado que no se extingue y un futuro incierto. Después de un año de presidencia de Víctor Yanukóvich, elegido a principios de febrero de 2010, Kíev parece no haber encontrado todavía su propio camino: incapaz de dejar atrás el peso del pasado ni de tomar la vía de la independencia.

En Ucrania todavía hay mucha gente que echa la vista atrás y piensa que, en general, en la URSS no se vivía tan mal. Según una encuesta paralela del Instituto Ucraniano Rating y del centro de investigación ruso Levada, casi uno de cada dos ucranianos (el 46%) llora por antigua URSS, y casi el 70% entre estos nostálgicos considera que la disolución del imperio soviético podía haberse evitado.

Las diferencias regionales son evidentes: la caída de la Unión Soviética se interpreta como algo negativo tanto en el este (55%) como en el sur (58%) del país. El auge de esta tendencia se localiza en la región de Donbass donde la cifra alcanza el 65%.Mientras tanto, en el oeste muy poca gente se lamenta por haberse independizado de Moscú, tan sólo el 18%. El motivo de estas diferencias es evidente, las zonas como Donbass o Crimea se desarrollaron en la época de los zares y durante la industrialización soviética, y su etnia principal siempre ha sido la rusa.En cambio, regiones como Galitzia han estado durante siglos bajo dominación polaca o austríaca, y tienen una cultura y unas tradiciones e incluso una religión, muy distintas, más occidentales.

Por un lado, los habitantes de de Sevastópol se sienten generalmente más cercanos a Moscú que a Bruselas, mientras que en Lvov ocurre justo lo contrario. Pero es posible que las diferencias más importantes sean las que se refieren a la edad: entre los jubilados un 69% lamenta la desaparición de la URSS; mientras que entre los jóvenes de veinte años, nacidos después de la caída del comunismo , solamente un 19 % muestra interés por el pasado. Algo normal, tanto en el este como en el occidente. Los jóvenes ucranianos de hoy miran hacia el futuro, y es lo que cabría esperar.

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