Perros que ladran y muerden

Imagen de Niyaz Karim

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Hace unos días en la localidad suiza de Reconvilier las autoridades sacrificaron a un perro porque su dueña no había pagado a tiempo el impuesto de 40 euros por su mascota. La dueña aseguró que se le había olvidado de abonar el impuesto y que pagaría la deuda inmediatamente.Sin embargo, los fiscales arrancaron al pobre animal de su casa.

La sociedad suiza está conmovida por lo sucedido, los indignados ciudadanos han protestado y hasta han amenzado de muerte al alcalde de Reconvilier. Las acciones de las autoridades suizas están basadas en una ley que existe en este país desde hace más de un siglo y obliga a los propietarios de animales a pagar un impuesto anual de 50 francos suizas (40 euros). En caso contrario, las autoridades pueden matar a estas mascotas.

En las redes sociales se han desatado fuertes discusiones. ¿Cómo calificar el cruel sacrificio? ¿Es una salvajada o un llamamiento a la conciencia y la responsabilidad de los dueños? La gran mayoría de comentarios califica lo ocurrido como una matanza: «Destruimos nuestro propio mundo, matamos a nuestro más fiel compañero,¿qué nos queda? ¿Qué somos? ¿Qué queremos? ¿Adónde vamos? ¿Cómo terminaremos?.. Ser humano, hay mucho que pensar», dice Ranieri en un blog español dedicado al tema. Pero también se pueden encontrar los comentarios de otro tipo: «Sí, es antihumano. Pero en las calles no se ve ningún perro. ¿Qué es mejor? No lo sé», dice la autora de un blog ruso.

La polémica sobre el maltrato de animales no cesa nunca. En España las discusiones se desatan por la famosa tradición taurina, de hecho, Cataluña ya no verá más corridas a partir de 2012. Rusia no tiene corridas de toros. Fueron prohibidas en 2001 por incurrir en un delito de maltrato animal.

Sin embargo,Rusia tiene sus propios temas que dan pie a discusiones infinitas. El famoso Teatro de gatos de Yuri Kuklachóv fundado en 1989 se critica constantemente por el trato cruel a los animales. Por ejemplo, se le acusa de poner a los gatos encima de sartenes ardientes para que salten de una a otra. En 2009 las graves acusaciones llegaron de parte del publicista Mijaíl Verbitski que, entre otras cosas, ha calificado a Kuklachóv de «desollador» y le ha acusado de usar el método de electrochoque para entrenar a sus gatos. Aunque las acusaciones hacia Kuklachóv, que finalmente ha ganado el juicio, no han sido confirmadas, su teatro sigue levantando sospechas por las condiciones en las que se entrenan los animales.

Hace unos meses hubo otro escándalo en el Teatro de animales de Vladímir Dúrov fundado hace casi un siglo. Unos empleados del teatro mandaron un telegrama al alcalde de Moscú diciendo que los animales tenían tuberculosis. Los órganos de control descubrieron que dos monos padecían la enfermedad pero estaban aislados y no representaban peligro.

El caso de la muerte violenta de aquel perro en Suiza ha vuelto a abrir el debate sobre un tema especialmente doloroso para Rusia. Se trata del problema de los perros callejeros que en siglo XXI aún está sin resolver.

En todos los países desarrollados existen leyes de protección de animales, normas destinadas a los propietarios de las mascotas para hacerles responsables de la vida de sus animales. Puede que algunas sean extremadamente estrictas, otras hasta parezcan crueles, como en el caso suizo, pero cumplen el objetivo: en estos países no hay perros en la calle. En EEUU y muchos países europeos existen centros de acogida donde los animales encontrados en la calle pueden quedarse un tiempo hasta que se encuentre el dueño. Si el dueño no aparece, se les practica la eutanasia.

Moscú apuesta por el trato «humano»


Rusia se opone a estas normas. En 2002 la alcaldía de Moscú decidió usar métodos más humanos, evitando la eutanasia y la matanza. Según el nuevo plan, los animales callejeros se esterilizan y dentro de unos días se devuelven a la calle. Unos años más tarde las autoridades de Moscú tuvieron que reconocer el fracaso de su experimento. El número de los perros abandonados seguía creciendo.

Hoy en día, por las calles de la capital rusa andan unos 50 mil perros, sucios y hambrientos, que llevan una vida lamentable e inadmisible. Sin hablar del peligro que representan para la ciudad y sus ciudadanos. Cada año en Moscú hay casi 30 mil personas heridas y entre 10 y 15 personas fallecen tras ser atacadas por los perros abandonados.

Los perros callejeros siempre están cerca de los lugares donde puedan protegerse del frío o encontrar algo de comida: en los mercadillos, en las estaciones ferroviarias, en las puertas de las tiendas de alimentación, en lugares de recogida de basura... En la capital se cuelan a menudo en el metro donde encuentran el refugio más seguro. Curiosamente, a los perros no los suelen echar de allí, como si existiera un acuerdo mutuo: los perros no molestan a la gente, y la gente les permite quedarse en un sitio protegido.

En busca de unas medidas más humanas hemos llegado a un callejón sin salida. No es de extrañar que en Rusia aún no exista una ley que defienda los derechos de las mascotas.

Por cierto, la aprobación de esta ley fue el lema principal de la manifestación que tuvo lugar en San Petersburgo en enero de este año. Pero el número de los participantes no superó las 40 personas. A diferencia de Rusia, la última manifestación en España tuvo lugar en octubre del año pasado en varias ciudades del país: Madrid, Barcelona, A Coruña, Valencia y otras donde participaron activistas y defensores de 150 organizaciones internacionales.

Seguramente, los métodos de las autoridades suizas pueden ser discutibles, pero no cabe duda de que necesitamos unas normas de protección de animales. Se lo debemos a ellos y también a nosotros mismos. Porque tener a miles de los perros abandonados a su merced tampoco es una solución humana.

Último caso de agresión de los perros callejeros en Tambov


La semana pasada en la localidad de Tambov una mujer resultó herida gravemente tras ser atacada por un grupo de 4 perros. No ha sido su única víctima. A lo largo de enero y febrero han sido denunciados 13 casos similares. Los médicos se muestran preocupados no sólo por los daños físicos que pueden llegar a ser muy graves, sino también por las infecciones peligrosas que pueden transmitir los perros no vacunados.

El monumento al perro callejero

Muchos países del mundo han puesto monumentos al perro abandonado: España, Rusia, EE UU, México, Alaska, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Inglaterra, Malasia, Sudáfrica y otros. Algunos países, como España, Rusia o EE UU, tienen más de un monumento en distintas ciudades.

Estadística de los perros abandonados en Moscú


1996 – 21 000

1998 – 20 000

2006 – 26 500

2008 – 28 000 – 35 000

2010 – 40 000 – 50 000

En 2006 el metro de Moscú inició una campaña social en defensa de los derechos de mascotas abandonadas con una serie de carteles que se colgaban en los vestíbulos de las estaciones. Constaba de fotos de los animales abandonados con un breve comentario que informaba acerca del número de los perros callejeros mensualmente. El proyecto fue cerrado un año después cuando la cantidad de los perros en la calle ya había superado las previsiones más atrevidas.

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