Libros electrónicos, lo más in en Rusia

Foto de www.psfk.com

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Rusia cuenta con una larga tradición literaria y sus escritores clásicos, como Alexander Pushkin, siguen gozando del prestigio de una superestrella aún hoy. A pesar de ello, el sector editorial no ha podido mantenerse al nivel del amor hacia los libros.

“Rusia tiene muy poca distribución de libros. No existen cadenas a nivel nacional, como Barnes and Noble o Waterstones (en Estados Unidos)”, afirma Simon Dunlop, fundador de la compañía de descargas digitales Bookmate.ru.

En la actualidad, alrededor del 80% de los libros que se venden en Rusia es en Moscú y San Petersburgo, y sólo el restante 20% se comercializa en otras regiones, de acuerdo con los cálculos de los libreros Bookmate y Ozon.ru.

Sin embargo, la distribución digital de literatura ha podido superar los enormes desafíos logísticos que supone vender a lo largo del vasto territorio ruso.

“En los medios digitales no existen controles fronterizos, aduanas ni costos de transporte”, comenta Dunlop, y añade que, con diez zonas horarias, no existe otro mercado en el mundo que sea más adecuado para la venta de libros electrónicos.

La antigua Unión Soviética se jactaba de ser un "país de lectores". Hoy en día Rusia continúa siendo una sociedad muy instruida, con índices de alfabetización iguales o superiores a los de sus pares de Europa Occidental.

Sin embargo, la piratería en Internet ha frenado el desarrollo del sector editorial. Las descargas ilegales acaban con las ganancias que precisan los editores para promocionar a los autores jóvenes y prometedores.

Según expertos del sector, en estos momentos los e-books son el producto que más se descarga de manera legal en Rusia. De hecho, Dunlop ha señalado que la cantidad de descargas de Bookmate ha estado creciendo exponencialmente a lo largo del último año.

La creciente popularidad de los libros electrónicos se percibe ya en el metro moscovita donde al menos una o dos personas por vagón llevan uno. La nueva demanda de lectores ya se ha visto satisfecha por un lector electrónico popular, económico y eficaz fabricado en Ucrania.

Oleg Naumenko, la emprendedora ucraniana de 29 años que lanzó el lector electrónico superventas Pocketbook en el mercado de la Comunidad de Estados Independientes, ha visto la forma de aprovechar la nueva tecnología y utilizarla para fundar una librería legal en la red.

Naumenko se dio cuenta de que un lector electrónico diseñado para el mercado rusohablante podría sacar provecho de la enorme cantidad de archivos libres (es decir, pirateados) que abundan en Internet, sin que ello infringiese las leyes de propiedad intelectual.

La desventaja hasta la fecha de tales archivos era la incomodidad de leerlos desde impresiones o pantallas LED. La variedad de lectores electrónicos Pocketbook de Naumenko, cuestan alrededor de 300 dólares, no es económica, pero los usuarios recuperan la inversión rápidamente si la utilizan como un sustituto de las copias duras.

La crisis de 2009 supuso grandes avances para Pocketbook, ya que vendería 142.000 dispositivos, con ganancias de 37 millones de dólares y cerca de un 60% de los dispositivos vendidos en Rusia y la mayoría del resto, en Ucrania. Según SmartMarketing, Pocketbook ha acaparado un 43% del mercado ruso, mientras que Sony ha quedado segunda con un 24%. Se espera que el éxito continúe en 2010 y que la empresa obtenga ganancias por 150 millones de dólares. Para ilustrar lo rápido que sucede todo esto, veamos como se distribuye. El año pasado hubo un vertiginoso incremento en las ventas, aunque es ahora cuando Pocketbook está comenzando a construir una red; el 85% de las ventas de 2009 se habían realizado vía Internet.

Mientras tanto, Naumenko también ha establecido un negocio de libros electrónicos, en donde los archivos con licencia valen una fracción de la copia dura.

Este mercado tiene un inmenso potencial de crecimiento ya que cuenta con 150 millones de rusos, 110 millones en la CEI y un crecimiento de dos cifras en la cantidad de gente que está comenzando a utilizar Internet.

Simon Dunlop, de Bookmate Moscú, señala que el aumento de descargas de libros electrónicos será positivo para el mercado editorial en general. “En la medida en que la gente tenga conexión a Internet, se puede comenzar a utilizar el poder de la tecnología para abrir de par en par la puerta a nuevos mercados”, afirma.

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