Se recuperan viejas películas mudas gracias a Rusia

En “El árabe”, película muda de 1924, un carismático jeque persigue a una mujer ingenua que viaja con un desfortunado grupo de turistas americanos. Entre el diario de viaje y la historia de amor, el film se presta al comentario. El viaje incluye una visita a un misionero protestante cuyas palabras se ven ahogadas por las llamadas al rezo provenientes de los minaretes.

Hasta ahora, los historiadores del cine americanos no habían visto esta película. El 80 % de las películas rodadas durante la edad de plata del cine, entre 1890 y la década de 1930, no sobrevivieron en EEUU. Por ello, los archivistas cuentan tan solo con piezas y pequeños fragmentos de bobinas de nitrato como única muestra para tratar de imaginar y capturar una época.

Sin embargo, algunas películas sobrevivieron en otros sitios. La copia es una de las diez películas “repatriadas” como regalo procedente de Rusia.

El profesor A. P. Vershinin, director general de la Bilblioteca Presidencial Boris Yeltsin, regaló diez copias digitales al Dr. James H. Billington y a la Librería del Congreso de los Estados Unidos a finales de 2010. En el regalo se incluía una versión perdida de “Carmen”, cantada por Geraldine Ferrar en la Metropolitan Opera.

Hoy en día, los historiadores de cine se enfrentan a la minuciosa tarea de restaurar estas películas en el fuerte de 38.000 metros cuadrados en Culpepper County, Virginia.La instalación fue construida en 2007 e incluye el antiguo bunker de la Reserva Federal en caso de ataque nuclear. Ciento veinte personas se dedican a trabajar en la conservación de miles de metros de celuloide del siglo pasado. Patrick Loughney que dirige el Campus Packard para la Consevación Audiovisual además de liderar el esfuerzo de la Biblioteca por conservar películas del siglo XX, señaló: “nadie ha visto estas películas en cincuenta años o más. El primer paso será recuperarlas. Restaurarlas será parte de otro proceso”.

Tal y como explicó Loughney, el primer paso para conservar “El árabe” será desmontar la película rusa con el objetivo de recrear el original. Mientras traducen el ruso al inglés, también está intentando averiguar si hay alguna sinopsis desde la que se podría trabajar. Esto lo llevará a cabo un especialista experto en películas Paramount de la época.

Los protagonistas de “El árabe” tienen la típica forma con la que se asocian las películas mudas: el atractivo jeque, la prostituta sabelotodo, el feo hombre de negocios nortemericano. Aun así, parte de la cinematografía resulta conmovedora: desde paisajes norteafricanos hasta las imágenes de pequeños pueblos en las que se aprecian mujeres con la vestimenta tradicional musulmana caminando por las calles de arena. Probablemnte el rodaje tuvo lugar en Argel.

Rusia tiene alrededor de 195 películas mudas que los historiadores norteamericanos no podían recuperar. Entre 1913 y 1941 se distribuyeron unas 1.300 películas estadounidenses en la URSS. No está claro si los diez filmes recién enviados fueron distribuidos por Rusia, aunque en todas el ruso sustituyó al inglés. Algunas versiones soviéticas contienen un anuncio introductorio que alerta de la reprobable moral que aparece de las películas.

Los historiadores de ambos países comenzaron a intercambiar cartas durante el proceso de apertura que tuvo lugar en los años 80. Entonces, se percataron de que los archivos rusos contenían numerosos filmes mudos perdidos hace tiempo para la cultura norteamericana. El Dr. James H. Billington, experto en Rusia y director de la Biblioteca del Congreso, es uno de los que intercambió listas en aquella época con académicos rusos mientras enseñaba cine ruso en la Universidad de Princeton. Loughney viajará a Rusia este mes para ofrecer regalos, sobre todo, películas históricas americanas sobre Rusia. “Los rusos están muy interesados en las secuencias en las que Rudolph Nureyev y otros artistas exiliados actúan en los EEUU”, comentó Loughney.

Durante una visita a Washington D.C, el profesor Vershinin señaló que su equipo está desarrollando un proyecto acerca de los rusos en la historia estadounidense para la biblioteca digital.

Las películas mudas son lo más sorprendente del nuevo y abundante material de intercambio entre la Biblioteca del Congreso y la Biblioteca Presidencial Borís N. Yeltsin. Loughney comentó: “hemos dejado que nuestro patrimonio cultural se pudra. Nuestra historia se desvanecerá si no lo conservamos”.

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