Nacer en martes

Dolor e impotencia por las víctimas mortales, un sentimiento de compasión hacia los familiares y heridos y una opinión conocida respecto al asesino: “Un suicida, un rastro caucásico..." Con la misma zozobra de siempre, comprendo que no hay escapatoria: el tema de “los caucásicos que matan a los rusos” volverá a recobrar fuerza, y se propagará por todo el país.

La muerte de personas queridas es más fuerte que cualquier tipo de divagación general sobre temas humanísticos. La nacionalidad u origen étnico de las víctimas inocentes carece de importancia, nadie se va a atrever a hablar de amistad entre pueblos al ver sus cadáveres. Durante el entierro nadie pensará que los valores seculares se están destruyendo delante de nuestros ojos y en nuestros corazones, que estos sólo pueden ser desplazados por el odio de un pueblo hacia el otro.

"Enorgullecerse por el origen étnico es lo mismo que estar orgulloso por haber nacido en martes", dijo una vez Mstislav Rostropóvich, desarrollando una idea de Schopenhauer.

La consigna nacionalista que dice “Rusia para los rusos” resulta atractiva para el 60%, según los resultados de las encuestas sociológicas. Nadie de este 60% se da cuenta de que semejantes lemas conducen al país a una catástrofe que lo hará pedazos.

No es posible olvidar que sin la lengua rusa no podríamos hablar de la existencia de Rusia como estado y que a través de su cultura muchas otras expresiones culturales que tiene cabida en la Federación se convierten en partes inalienables de la cultura universal. Por ello, es una imprudencia olvidar que Rusia es una nación multiétnica, lo cual debería servir de base para un estado ruso moderno y estable.

El mes pasado tuve la sensación de que el país iba a darse cuenta de la existencia del problema nacionalista. No estábamos preparados para que la gente de la calle planteara la cuestión nacionalista, esta vez no en Nazrán o Majachkalá, sino en pleno centro de Moscú.

En la calle no se enfrentan ideologías, culturas o costumbres de distintas etnias, sino personas descontentas con su vida, su posición social y económica. Precisamente por ello es sumamente importante analizar las causas sociales y económicas de esta xenofobia acumulada. Es el sistema el que ha fallado, así que es imprescindible partir de un enfoque sistémico para elaborar un nuevomodelo de relaciones interétnico.

Es importante que no nos olvidemos de la compasión hacia el prójimo, y de los que no sean tan prójimos, independientemente de todos los enfoques pragmáticos y decisiones drásticas. Porque la compasión es la base de cualquier ética, de cualquier moral. Y esto no se lo han inventado Schopenhauer ni Rostropóvich.

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