Disonancia entre los moscovitas reales y las estrellas de la farándula

Existen dos tipos de artistas en la música rusa actual: las estrellas y los maestros. Normalmente se trata de una encrucijada en la que una persona creativa tiene que elegir. El compositor Serguéi Slonimski, de San Petersburgo, pertenece a la segunda categoría. Sus obras raramente se interpretan, sus grabaciones prácticamente no se publican y los periodistas musicales casi no se interesan por su obra.

Pero el público que asistió al estreno no opina lo mismo: “El autor tiene 78 años, pero su música es muy joven”, opina la profesora Natalia.

Esta sinfonía lleva el título de “Lírica”. El repertorio de imágenes a las que alude es amplio y paradójico: la exaltación y la tragedia, la alegría y la amargura, el vuelo y la caída, la magia de la vida y la oscuridad de la muerte. Todas ellas, reflexiones líricas del autor sobre el destino del destacado compositor soviético Nikolái Miaskosvki.

“Hemos trabajado muy en serio con esta obra de Serguéi Slonimski”, cuenta Yuri Símonov, director de la Orquesta Filarmónica Estatal de Moscú, que condujo el estreno. “Slonimski es un compositor muy concreto y muy humano. En su música hay melodías y armonías: a diferencia de algunos compositores contemporáneos, no se limita a repasar los sonidos. En la sinfonía nº 27 se aprecian ecos de las entonaciones de Miaskovski, Bruckner, Mahler, Shostakovich, Prokófiev, pero no se trata de citas directas sino de reminiscencias”.

La obra se atrae la atención del oyente desde las primeras notas y la mantiene hasta el final. Slonimski es un gran maestro de la melodía. Cuando daba clases en el Conservatorio de San Petersburgo lo “único” que exigía a sus alumnos era“un tema y una imagen”, el género no importaba. Hoy en día, este autor de 30 sinfonías, está convencido de que “la sinfonía es la forma más libre y natural de la expresión musical”. Según su creencia, “un compositor, al igual que un escritor, escribe sobre la vida de personas reales y no sobre personajes de una sofisticada pasarela”. Aunque, simultáneamente el compositor crea una realidad nueva, un mundo ideal en el que el alma humana sale a la superficie. “La presencia del alma presupone también la presencia de la conciencia. Me parece que la existencia de la conciencia prueba la existencia de Dios...”

Serguéi Slonimski nació el 12 de agosto de 1932 en Leningrado (hoy San Petersburgo). Entre las obras de Slonimski se encuentran las óperas “Antígona”, “Hamlet”, “El Rey Lear,” “Mary Stewart” (según la novela de Stefan Zweig), “El Maestro y Margarita” (basada en la novela de Mijaíl Bulgákov), “Las visiones de Iván el Terrible”, el ballet “Ícaro”, varias obras para coro, 24 preludios y diversas fugas para piano. Los musicólogos destacan en sus obras una acertada combinación de los principios musicales del folklore y las técnicas de composición más innovadoras del siglo ХХ.

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