Literatura rusa para el nuevo año

Foto de Lori Images

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El 2010 ha resultado ser el año de la literatura rusa en castellano debido al gran número -y la calidad- de las obras traducidas del idioma de Pushkin al de Cervantes. El resultado ha sido extraordinario, porque al abrir la ventana descubrimos un universo arrebatador: las letras rusas.

 En el siguiente artículo presentaremos algunas de las publicaciones recientes más destacadas, así, aprovechando que pasamos el 150 aniversario del nacimiento de Chéjov comenzaremos con Antón Pavlovich.

En el cuento ”Historia de una anguila”, Chéjov nos invita a reflexionar acerca de la arrogancia a través de este pez, que tras las ramas sumergidas de un árbol intenta escaparse de los diversos personajes que por vanidad se irán sumando a la empresa.

Este autor ruso siempre destaca por su combinación de sencillez y profundidad. Así, sin grandes artificios, Chéjov nos muestra una vez más lo absurda que puede llegar a ser la especie humana. El libro está editado de forma apaisada, emulando así la forma de la anguila. Además, las ilustraciones de Eugenia Ábalos son hermosas y divertidas, por lo que suponen una gran aportación a la historia.

En la misma colección, Gadir publica otro relato de Chéjov: "Kashtanka", una obra altamente recomendable en la que Antón Pavlovich satiriza el comportamiento humano mediante el abanico de emociones de un perro.

También Lev Tolstoi ha tenido su hueco en los libros ilustrados de Gadir, con "Las tres preguntas" y "Karma". Esta última es la versión del escritor de Yásnaia Poliana de un cuento popular hindú caracterizado por su actitud budista ante la vida: el destino de cada persona es consecuencia de su comportamiento en una existencia anterior.

Obra póstuma, este último Tolstoi se manifiesta con más transparencia y naturalidad que nunca, y reflexiona sobre la diferencia entre el bien y el mal, tema que el escritor definió como "una de las cuestiones más importantes de la vida".

Así, en un final ejemplar, tanto el joyero como el siervo aprenderán la importancia de ayudar a los demás: "Trate a todas las personas que encuentre como a sí mismo, sírvalas tal y como desearía que le sirviesen a usted".

Otra de las publicaciones destacadas de este 2010 es ”El caballo amarillo” de Boris Savinkov.El protagonista de la historia, George, es un gran escéptico, nihilista y un atractivo antihéroe que planea atentar contra el gobernador de Moscú.

Resulta curioso comprobar que el propio escritor fue aún más colércio que el personaje de su novela.Su biografía es la de un revolucionario natural, en la que no faltan el exilio, la cárcel, la vida bohemia en París e incluso un período en el que fue Ministro de Guerra con Kerensky.

Boris Savinkov nació en Kharkiv en 1879 y estudió en Varsovia y San Petersburgo. Vástago de familia acomodada con ínfulas artísticas y simpatías revolucionarias, su coqueteo con los movimientos socialistas de finales del XIX eran inevitables. Igualmente, el final trágico en la Lubianka de Felix Dzerzhinsky también estaba cantado debido a su espíritu libre en una época de tinieblas.

Con los apuntes del supuesto cabecilla del grupo, Savinkov teje un relato místico donde matar se presenta como un acto de fe o un estilo de vida, más que un medio para conseguir algo. “Impedimenta” lo edita traducido directamente del ruso por primera vez y los responsables de dicho trabajo -James y Marian Womack- han logrado reproducir el ritmo trepidante de la obra.

Otro libro publicado recientemente y de gran atractivo es “La Inundación” de Yevgueni Zamiatin. En la edición de ”El Caballo amarillo” aparece en portada el conocido cuadro de Boris Kustodiev “Bolshevik”, este mismo pintor realizó un sugerente retrato de Zamiatin, además ”La inundación” nos puede recordar a la ”Lady Macbeth de Mtsensk” de Nikolai Leskov, libro ilustrado, precisamente, por Kustodiev en los años veinte.

Todo esto podrían parecer anécdotas o hechos aislados, pero no lo son, porque entre esos años -mediados del XIX y principios del XX-, encontramos lo que se ha llamado la Edad de Oro y la Edad de Plata de las letras rusas; Desde Onegin hasta la muerte de Chejov, y desde Petersburgo a Nabokov, aparece y deslumbra una galaxia literaria en un lugar donde el tiempo se aceleró irreversiblemente.

Yevgueni Zamiatin es un claro exponente de la Edad de Plata y es sobre todo conocido por la novela ”Nosotros”, referente de la literatura anti-utópica y publicada en 1924 en Nueva York a causa de la censura de las autoridades soviéticas.

Bolchevique desde 1905, Yevgueni Ivanovich no tardó en desilusionarse con el resultado de la revolución y a finales de los años veinte marchó al exilio. “La inundación” fue su última obra escrita en Rusia y ya en Francia su voz se fue apagando lentamente, incapaz de conectar con los otros exiliados.

"La inundación" refleja la lucha interior de una mujer contra la indiferencia de su marido y los extraños caminos por los que nos puede llevar la búsqueda de la felicidad. Con una narración escueta y mediante breves incursiones a los pensamientos de Sofia, la obra se lee con el alma en un puño.

Bajo apariencia sencilla, la obra se abre con gran fuerza simbólica y densidad a través de sus múltiples capas. La incertidumbre, la desesperación y el dolor se hacen sobrecogedores a través de la prosa efectiva del autor. Además, la certera traducción de Marta Rebón consigue mantener todo el poder sugestivo de Zamiatin. En este sentido, la soledad a la que Sofia se ve condenada aparece excelentemente narrada con unas sucintas descripciones, hasta el punto de que a lo largo de la obra Zamiatin consigue hacernos padecer el desconsuelo de la protagonista.

Gaito Gazdanov coincidió en el resultado: un exilio de espinas, pero no en el diagnóstico ya que el escritor ruso de origen osetio luchó con ”los blancos” en la guerra civil que desangró Rusia entre 1917 y 1921. La derrota del ejército de Wrangel le obligó a huir, y tras pasar por Estambul y Sofia acabó dando con sus huesos en París, donde trabajó como estibador, limpiador de trenes, oficinista de la editorial Hachette, obrero en la cadena de montaje de la Citroën y finalmente taxista nocturno, empleo que ejerció desde 1928 a 1952, año en el que empezó a trabajar para Liberty Radio.

Gazdanov escribió varias novelas y gozó de cierta popularidad en los años cincuenta, cuando los críticos franceses establecieron un paralelismo entre sus obras existencialistas y las de Camus. ”Caminos nocturnos” (editada por Sajalín y traducida por James y Marian Womack) es la más lograda y constituye ciertamente un testimonio de excepción del desarraigo provocado por el exilio, además de un paseo de excepción por la selva nocturna de la capital francesa.

El texto está escrito con verbo certero y cargado del inimitable humor ruso. Así, el retrato de la soledad y de los perdedores de una época logra ser crudo, veraz y divertido al mismo tiempo. La historia muestra a un emigrante ruso cultivado que se gana la vida como taxista nocturno tras haber desempeñado trabajos aún peores. Así, al tiempo que reflexiona sobre su vida actual y pasada, relata las conversaciones con los parroquianos de la noche parisina.

De la editorial “Nevsky Prospects” podíamos haber elegido cualquiera de los libros de su catálogo, ya que los ”Womack” realizan un trabajo excepcional de edición y difusión de la cultura rusa. Por dosis de humor tenemos que elegir a Nadezhda Teffi, una autora que cultivó distintos géneros literarios y alcanzó gran popularidad en el primer cuarto del siglo XX.

Los 15 relatos cortos que aparecen en ”El duende de la casa” (Nevsky Prospects – traducción de Almudena Guzmán) fueron originalmente publicados entre 1913 y 1918 en la revista humorística Novy Satirikom, y demuestran la fina ironía de la autora y su capacidad de crear personajes encantadoramente ingenuos en un mundo al revés. Nos encontramos, por ejemplo, con el relato titulado ”La carrera de Ecipio Africanus”,en la que un periodista inventa la noticia en la que una personalidad importante ha enviado cuatro jirafas desde África a San Petersburgo para poder así sacar su periódico ante la falta de temas por la censura.

En otro relato, ”Caballo regalado”, un pobre funcionario se ve arruinado al querer mantener por vanidad un caballo que le ha tocado en la lotería. Así, Teffi desarrolla con gran agilidad temas recurrentes rusos, véase la debilidad y estupidez humana y los ridículos sueños de grandeza.

Y nos vamos a lo grande, es decir con Andrei Bieli. Por fin se ha completado en castellano la trilogía del autor de ”Petersburgo”, que con el tiempo se ha confirmado como uno de los grandes referentes de las letras rusas del s. XX.

La publicación de ”La paloma de plata” en “Laetoli” y ”Yo, Kótik Letáiev” en “Nevsky prospects” supone toda una celebración –y degustación- literaria por el poder sugerente de la prosa de Bieli y por su importancia para entender la propia ”Petersburgo”, ya que el propósito original del autor era realizar una reflexión de conjunto sobre el carácter ruso y su dualidad euro-asiática.

De hecho, en ”La paloma de plata” Bieli contrapone la actitud iluminista e ilustrada de ”Petersburgo” con una pequeña aldea rusa cargada de misticismo oriental, socialismo mágico y cristianismo esotérico, donde el ambiente está cargado de espiritualidad y oscurantismo.

Así, ante la pregunta de cuál de las dos rusias es más real, Bieli responde con introspección interior y una reflexión sobre el periodo de aprendizaje y la toma de conciencia del individuo. Bieli realiza en ”Yo, Kótik Letáiev” una síntesis de la dicotomía euro-asiáticaa través de su propia experiencia. Identifica a su padre -matemático y profesor de universidad- con el racionalismo occidental y a su madre -temperamental y lúdica- con el sentimentalismo eslavo.

En esta obra, la maestría de Bieli se refleja en su capacidad de describir la aparición de los pensamientos conforme se van produciendo, a través de un atractivo texto en forma de espiral e imágenes deformadas. Remarcable, en este sentido, la traducción de ambas obras realizada por María García Barris.

Literatura pura y sobrecogedora. Cada una con su humor y su pulso, la publicación de estas obras supone una oportunidad de gozo y un pasadizo hacia la galaxia rusa.

Otras publicaciones destacadas:


- "Cuentos completos" de Dostoievsky. Fondo de Cultura Económica.

- “Doctor Zhivago”. Borís Pasternak. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores.

- “El don apacible”. Mijaíl Shólojov. RBA.

- “El día de año nuevo y otros cuentos maravillosos”. Vladímir Odóievski. Nevsky Prospects.

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