Tomando té en Rámenskoye



1. Rámenskoye.
En el momento en el que fue hecha esta fotografía, la antigua aldea de Rámenskoye llevaba ya dos años disfrutando de su nuevo estatus de ciudad. Durante esos dos años trabajó allí el fotógrafo Borís Ignatovich, corresponsal del periódico Bednotá. La foto, titulada Tomando té en Rámenskoye, era considerada por el propio autor como una de sus mejores, e incluso la tenía colgada en su propia casa. "Al despertarme por la mañana, miro con mucho gusto esas caras barbudas que me resultan tan familiares", escribió Ignatovich.

2. Krásnaya Cháynaya (El salón rojo de té).
Los establecimientos así denominados en los años 20 del siglo pasado se parecían mucho a las tabernas para el pueblo que habían existido antes de la revolución, con la única diferencia de que en ellos no se servía vodka. Lo que sí se podía hacer era leer los periódicos, tomar un té y comer algo. Normalmente, en estos salones de té se servía carne fría cocida, casquería, pan, huevos, roscas de pan, pepinos frescos o salados y, a veces, empanadillas. No había platos calientes. Para eso había que ir a la cantina más próxima.

3. Plato de té.
Cuando la gente de hoy en día intenta seguir la antigua tradición rusa de beber té de un plato, en la mayoría de los casos no le sale tan bien como a sus antepasados. Eso ocurre porque los platos para el té que existían antaño eran más profundos que los actuales y parecían más bien tazones poco profundos. La gente prefería beber de ellos para no quemarse los dedos con los vasos de agua hirviendo.

4. ‘Bednotá’ (Gente pobre).
Fue un diario soviético muy popular, que se editó de 1918 a 1931. Los principales lectores de Bednotá eran campesinos, que también escribían parte de los artículos: el periódico disponía de una red muy amplia de corresponsales rurales no profesionales. Aparte de las noticias y los materiales propagandísticos, se publicaban artículos dedicados a los métodos avanzados de agricultura y ganadería.

5. Telogreyka.
Un chaquetón acolchado a base de guata, muy caliente, y confeccionado a partir de un tejido basto de algodón. En el siglo ХIX, estos chaquetones formaban parte del uniforme militar (se ponían debajo de la capa cuando hacía mucho frío). Los soldados retirados que volvían del ejército a sus pueblos natales lo convirtieron en la ropa típica de trabajo.

6. ‘Baranki’ (roscas de pan).
Bollería rusa tradicional hecha a base de una masa con levadura. Antes de meter las roscas en el horno, se les vierte agua hirviendo por encima. Gracias a este procedimiento, las baranki pueden conservarse mucho tiempo sin ponerse duras. Antes de la revolución de 1917, se consideraba que las mejores roscas se hacían en la región de Valdai, pero en los años 20, después de la nacionalización de las panaderías, la fama de las roscas de Valdai pasó a la historia. A partir de ese momento, las baranki pasaron a producirse en grandes fábricas de pan.

7. La pareja para el té.
Es la manera tradicional de servir el té en las tabernas rusas: dos teteras, una grande, para el agua hirviendo, y otra más pequeña, con la infusión concentrada. Con esta “pareja” se podían pedir cuantas tazas, platos y cubiertos se quisiera, y el agua hirviendo se añadía gratis, sólo había que pedirla.

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