Putin pide a Estados Unidos que no intervenga en los asuntos internos de Rusia

Larry King: Buenas tardes. Esta es una tarde muy especial para mi programa, ya que el invitado que tenemos en el plató es Vladímir Putin, actual primer ministro y ex presidente de la Federación Rusa. Es un gran placer para mí darle la bienvenida a este programa.

Vladimir Putin: Buenas tardes. Es por la tarde aquí, y por la mañana ahí. Buenos días, Larry. Me complace mucho verle de nuevo. Recuerdo nuestra primera entrevista.

L. K.: Señor primer ministro, muchas gracias por estar aquí. Comencemos de inmediato. ¿Está pensando en presentarse a presidente en el 2012?

V. P.: El presidente, Dimitri Medvédev, y yo, trabajamos codo con codo. Hace tiempo, acordamos que tomaríamos la decisión sobre las elecciones del 2012 según los intereses del pueblo ruso.

L. K.: Entonces, su respuesta es “quizás”.

V. P.: Veremos. Aún falta mucho para las elecciones, que están programadas para abril del 2012. Repito: nos consultaremos mutuamente y llegaremos a una decisión que tenga en cuenta la situación económica, social y política del país.

L. K.: Bien. Pasemos a temas de actualidad.

V. P.: Por supuesto.

L. K.: ¿Qué piensa sobre la filtración de papeles militares y diplomáticos por parte de WikiLeaks?

V. P.: Algunos expertos piensan que alguien está “inflando” a WikiLeaks deliberadamente, otorgando así autoridad a esa web con la mirada puesta en alcanzar ciertos objetivos políticos. Es una teoría factible y la opinión de algunos expertos, que ha sido difundida en nuestro país. Si esto no es así, entonces lo que demuestran las filtraciones es que el servicio diplomático estadounidense debería ser más cuidadoso con sus documentos. Pero también ha habido filtraciones en otras épocas, no creo que esto sea una catástrofe.

L. K.: ¿Qué piensa sobre la declaración del secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, de que la democracia rusa ha desaparecido, y de que el Gobierno está en manos de los servicios de seguridad? ¿Cuál es su respuesta a la declaración de este funcionario?

V. P.: Conozco personalmente al secretario Gates, nos hemos encontrado en varias oportunidades. Creo que es una persona muy agradable y, como especialista, no es malo, pero hay que tener en cuenta que fue uno de los jefes de la CIA y, en la actualidad, es secretario de Defensa. Si también resulta ser el mayor experto en democracia de Estados Unidos, entonces debo felicitarlo.

L. K.: ¿Entonces se equivoca Gates al decir que Rusia está dirigida por los servicios de seguridad?

V. P.: Está profundamente equivocado. Nuestro país está dirigido por el pueblo ruso, a través de órganos de poder y administrativos legítimamente elegidos: mediante órganos representativos (el parlamento) y órganos ejecutivos (el presidente y el gobierno).

Con respecto a la democracia, se trata de una discusión antigua que tenemos con nuestros colegas estadounidenses. Me gustaría recordarle que dos veces en la historia de los Estados Unidos el candidato presidencial que luego se transformó en presidente del país obtuvo más votos en el colegio electoral pero menos en el cómputo global. ¿Qué hay de democrático en esto?

Y, cuando les decimos a nuestros colegas estadounidenses que sufren problemas sistemáticos en este sentido, siempre obtenemos la respuesta: “No metáis las narices en nuestros asuntos. Así funcionan las cosas aquí, y así van a seguir funcionando”.

Nosotros no nos estamos entrometiendo, pero también quisiera recomendarles a nuestros colegas que no metan sus narices en nuestros asuntos. Esta es la opción soberana del pueblo ruso. El pueblo apoyó inequívocamente la democracia a principios de los 90, y no permitirá una desviación de este camino. Nadie debería dudar esto. Esta política es en el intereses de Rusia y, definitivamente, vamos a continuar por este camino.

La opinión expresada por Gates en el curso de la correspondencia diplomática está clarmente relacionada con su voluntad de ejercer presión para influir sobre los países aliados en asuntos concretos. Y existe la percepción de que Rusia se merece esta presión porque no es un país democrático, de que deben tomarse ciertas medidas porque allí no hay democracia. Hemos escuchado este argumento miles de veces y, aunque hemos dejado de preocuparnos por ella, Estados Unidos la sigue utilizando como un instrumento de su política exterior. Creo que se trata de un enfoque equivocado dentro de la construcción de relaciones con Rusia.

L. K.: ¿Cómo describiría su relación con el presidente Medvédev? Como sabe, en los cables el embajador de Estados Unidos en Moscú utiliza, para explicar las relaciones entre usted y Medvédev, el símil de que Medvédev es Robin y usted es Batman, en referencia a los superhéroes de cómic.

V. P.: Bueno…, cuando Medvédev y yo considerábamos cómo estructurar nuestras relaciones y cómo llevar adelante la campaña para la elección presidencial de 2008, teníamos plena conciencia de que muchos tratarían de crear una división en nuestro enfoque común respecto de la construcción del Estado ruso y del desarrollo de nuestra economía, dado que nuestra interacción es un factor relevante en la política interna del país. Pero jamás se nos hubiese ocurrido que tal intento de división fuera a hacerse de una manera tan imprudente, descarada y agresiva.

Dichas declaraciones tienen por objetivo insultarnos, dañar nuestro sentido del orgullo y provocarnos para tomar ciertos pasos que destruirían nuestra eficaz interacción en la dirección del país. Debo decirle que ya nos hemos acostumbrado a este tratamiento. Insto a todos aquellos involucrados en tales intentos a que se calmen.

L. K.: Espero poder visitar su país pronto y que podamos encontrarnos en persona. La última vez que nos encontramos en Nueva York estábamos juntos en un plató, y ahora nos estamos comunicando vía satélite. ¿Qué piensa sobre la situación de la península coreana? Ha dicho que existe un peligro colosal de que el conflicto se intensifique. ¿Comparte ese miedo?

V. P.: Sí, la situación es grave y muy preocupante. Es un tema que no puede dejar de preocuparnos, ya que todo lo que está sucediendo tiene lugar en la inmediata proximidad de nuestras fronteras.

Pero, sinceramente, creemos que la razón prevalecerá, que las emociones se harán a un lado y que comenzará a haber diálogo. Llegar a un acuerdo es imposible sin diálogo.

Junto con nuestros aliados, incluido Estados Unidos, estamos trabajando duro para resolver los problemas de Corea del Norte, aquellos relacionados con los programas nucleares y el arreglo de la situación entre las dos partes de Corea. En varias etapas, este trabajo ha producido una variedad de resultados, algunos bastante impresionantes y positivos. Espero que retomemos este trabajo.

L. K.: China ha propuesto mantener conversaciones a seis bandas: las dos Coreas, China, Rusia, Japón y Estados Unidos. ¿Apoya esta idea?

V. P.: El presidente es quien se encarga de la política exterior, por lo que la pregunta debería estar dirigida a él, en primer lugar. Pero mi impresión general es que a Rusia le gustaría ver la continuación de este diálogo.

L. K.: ¿Cree que China debería hacer más para resolver la situación, ya que posee una gran influencia sobre Corea del Norte?

V. P.: Esa es la posición del Departamento de Estado de Estados Unidos. Deberíamos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para normalizar la situación. La República Popular China tiene influencia, especialmente en términos económicos, pero deberíamos recordar que tenemos que respetar los intereses del pueblo coreano, tanto del norte como del sur.

Deberíamos ser pacientes, acertar con el tono del diálogo y formular una posición común para los seis Estados involucrados en este proceso de negociación, bastante complicado. A fin de llevar a cabo las negociaciones con éxito, conseguir un enfoque común es una condición previa muy importante.

L. K.: ¿Comparte usted las preocupaciones de otros Estados respecto al avance de Irán en su objetivo de convertirse en una potencia nuclear?

V. P.: Irán está implementando su programa nuclear desde hace dos décadas y, en los últimos años, ha indicado, de un modo u otro, su predisposición para dialogar con la comunidad internacional y con el OIEA (Organismo Internacional de la Energía Atómica). Somos conscientes de que aún quedan preguntas respecto de las etapas iniciales del programa y compartimos el deseo del OIEA por obtener respuestas exhaustivas.

Usted sabe que a Rusia le preocupa cualquier indicación o posibilidad, incluso si es una posibilidad sólo teórica, de que exista una proliferación de armas de destrucción masiva. Esto se aplica a todos los Estados, incluido Irán. Al mismo tiempo, no tenemos argumentos para sospechar que Irán quiera obtener armas nucleares. Pero estamos cooperando con nuestros aliados, entre ellos Estados Unidos, dentro del marco de la ONU. Como usted sabe, hasta el momento hemos logrado llegar a un acuerdo respecto de las decisiones que se han tomado. Nuestra posición es abierta e Irán lo sabe; continuaremos cooperando con todos los participantes en este proceso hasta que el problema se resuelva de manera definitiva. Espero con muchas ansias que esta resolución llegue a buen puerto. Considero que beneficia no sólo a los intereses de Israel, vecino de Irán —y que tiene un miedo considerable a los programas nucleares—, y de las otras partes involucradas en este proceso, sino también a Irán mismo y a su pueblo.

No veo nada castigable, nada que infrinja los intereses nacionales de Irán, en el hecho de que este país abra todos sus programas y responda aceptablemente al interés legítimo que el OIEA ha tomado en su trabajo. Creo que no hay nada que temer, pero al mismo tiempo pienso que Irán tiene derecho a llevar adelante sus programas nucleares bajo la supervisión de organizaciones internacionales.

L. K.: El presidente ruso, Dimítri Medvédev, advirtió que, si la OTAN y Moscú no se ponen de acuerdo respecto de un escudo antimisiles conjunto, se daría una nueva carrera armamentista. ¿Qué está sucediendo en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos? ¿Habrá otra carrera armamentista si Estados Unidos no ratifica?

V. P.: No. En su discurso sobre el estado de la nación, el presidente Medvédev dijo que nosotros sólo hemos hecho una propuesta en relación con el problema compartido de la seguridad. Expresó que, mediante una iniciativa conjunta y una responsabilidad compartida, podemos resolver eventualmente este problema.

Pero si nuestras propuestas sólo reciben respuestas negativas, y si surge una amenaza en nuestras fronteras de una nueva encarnación del programa Tercer Sitio (la ampliación del sistema antimisiles a Polonia y la República Checa), Rusia deberá protegerse usando diferentes medios, incluido el despliegue de nuevos sistemas de misiles para contrarrestar las amenazas a nuestras fronteras, y el desarrollo de una nueva tecnología de misiles nucleares. No es nuestra opción: no es lo que queremos; no es una amenaza. Solo estamos hablando de qué podemos esperar si no logramos llegar a un acuerdo para trabajar juntos. Eso es todo. Repito, no queremos que suceda esto.

L. K.: Bueno, usted dice que no es una amenaza, pero sí suena como tal. El Wall Street Journal informa hoy de que Estados Unidos considera que Rusia está movilizando ojivas nucleares tácticas y de corto alcance cerca de los aliados de la OTA. ¿Es verdad?

V. P.: Larry, escúcheme: me gustaría aclararle esto a usted y a todos los estadounidenses, o al menos, al público que está viendo este programa. No es Rusia quien está movilizando misiles cerca de la frontera de Estados Unidos, sino que es Estados Unidos el que planea desplegar misiles cerca de la frontera rusa. No dejamos de escuchar que el propósito es protegerse de la amenaza de un ataque de misiles nucleares por parte de Irán, pero Irán no representa una amenaza de estas características en la actualidad. Si los sistemas antimisiles y de radares se instalan cerca de nuestra frontera, incluso en el 2015, socavarán nuestra capacidad nuclear. Por tanto, es normal que estemos alarmados por las posibilidades, y nos sintamos obligados a tomar medidas. Se trata de una respuesta. No es Rusia la que realiza los primeros movimientos.

En Lisboa [allí se celebró la cumbre OTAN-Rusia, en noviembre], el presidente Medvédev presentó algunas propuestas concretas sobre el reparto de responsabilidades entre la OTAN y Rusia en la seguridad de Europa. Podríamos llegar a un acuerdo con la OTAN y, por extensión, con Estados Unidos, respecto de compartir información y gestionar conjuntamente estos sistemas. Los especialistas militares pueden hacerlo, siempre que exista buena voluntad. Pero siguen diciéndonos: “No tomaremos en cuenta vuestros intereses; haremos lo que nos venga en gana”. Entonces debemos ver estas acciones como una amenaza a nuestra seguridad, y nos veremos forzados a responder en consecuencia. Esto es lo que quisiera transmitirle al público estadounidense.

L. K.: ¿Cuál es su evaluación del presidente Obama?

V. P.: Evaluar su desempeño es responsabilidad de los votantes estadounidenses, quienes, a través del voto, lo llevaron a su cargo actual, y de los estadounidenses en general. Pero, como observador externo, puedo decir que el presidente Obama ha enfrentado desafíos formidables, principalmente económicos y sociales.

No soy quién para juzgar si ha hecho lo correcto al presionar en el Congreso para aprobar la reforma sanitaria aunque, personalmente, no tengo dudas de que lo hizo lo mejor que pudo con este tema tan sensible para los estadounidenses. Ha hecho lo posible por responder a las aspiraciones del pueblo estadounidense, en el que cual se basó para lanzar su campaña. Hizo una promesa y la cumplió.

En lo referente a su política exterior, estamos agradecidos de que haya suavizado la retórica en las relaciones Estados Unidos-Rusia y de que, como logro práctico, haya retrasado la implementación del programa Tercer Sitio para el establecimiento de un escudo antimisiles de defensa en Europa. Estas actitudes han creado nuevas oportunidades para el diálogo, y hemos ganado algo de tiempo para intentar implementar el plan que el presidente Medvédev presentó en Lisboa.

L. K.: Diez agentes rusos fueron arrestados en Estados Unidos este año, y luego fueron devueltos a Rusia en un intercambio de espías. Usted se encontró con ellos después de que fueran deportados. ¿De qué hablaron?

V. P.: Hablamos de nuestros asuntos por un tiempo; la conversación abarcó muchos temas.

¿Qué puedo decir? Estas personas merecen un respeto, creo yo. He dicho anteriormente, y me gustaría repetirlo, que su actividad no socavó en modo alguno los intereses de Estados Unidos. Como sabe, eran agentes encubiertos. Esta clase de agentes poseen objetivos especiales y generalmente son convocados en tiempos de crisis, por ejemplo, cuando los lazos diplomáticos han sufrido daños.

Gracias a Dios, este no es el caso de la relaciones entre los Estados Unidos y Rusia actualmente, y espero que nunca lo sea.

L. K.: Entonces, ¿no hacían ninguna tarea de espionaje bajo sus órdenes?

V. P.: Tenían sus propias misiones. Permítame dejar claro, una vez más, que estamos hablando de agentes encubiertos que sólo entran en actividad en periodos de crisis y cuando los lazos diplomáticos resultan dañados, en momentos en los que otras formas de inteligencia son ineficaces o imposibles. Nuevamente, estos agentes no han dañado los intereses nacionales de Estados Unidos.

Todos los países, incluido Estados Unidos, cuentan con una red internacional de inteligencia propia.

Por cierto, los métodos empleados por nuestros servicios especiales difieren mucho de los aplicados por Estados Unidos. Gracias a Dios, ni los agentes en cuestión, ni ningún otro funcionario de la inteligencia rusa, se han visto involucrados en la creación de prisiones secretas, en secuestros o en torturas.

L. K.: La Unión Soviética estuvo nueve años luchando en Afganistán. De hecho, creo que tratamos este tema la última vez que estuvimos juntos, hace 10 años. Algunos denominan a Afganistán como el Vietnam de la Unión Soviética. ¿Piensa que Estados Unidos podría hacerlo mejor en Afganistán?

V. P.: En primer lugar, no creo que la comparación sea precisa. Nuestras tropas abandonaron Afganistán con calma y ordenadamente y, tras la retirada, el Gobierno, con apoyo soviético, permaneció en el poder durante otros tres años. Los talibanes lograron derribarlo sólo después del colapso de la Unión Soviética, cuando la ayuda soviética ya no era posible.

Creo que la Unión Soviética cometió muchos errores en Afganistán, el más serio de los cuales fue el haber enviado sus tropas. No lo deberíamos haber hecho. Esto está claro.

La continua presencia de fuerzas estadounidenses y de la coalición en Afganistán es otro tema. Como dije, nuestra campaña en Afganistán no puede compararse con la guerra de Vietnam. Del mismo modo, sería erróneo comparar las operaciones actuales estadounidenses e internacionales en Afganistán con las de Rusia en los años 80 del siglo pasado.

Creo que las fuerzas de la coalición poseen una importante y positiva misión que cumplir en Afganistán. No podemos contribuir militarmente ni lo haremos, pero estamos suministrando alguna asistencia no militar a nuestros aliados. Hemos acordado permitir el paso [a través de nuestro territorio], tanto por aire como por tierra.

También compartimos información importante, incluida información de inteligencia obtenida por nuestros agentes especiales, a quienes usted mencionó hace un rato. Estos son todos ejemplos positivos de cooperación, creo yo. Se han dado casos de pilotos de helicópteros rusos que han salvado a tropas estadounidenses y holandesas que se encontraban bajo fuego enemigo.

Y existen otros modos de contribuir a los esfuerzos internacionales en Afganistán, como el suministro de ayuda al gobierno y las Fuerzas Armadas afganas. Existe una amplia gama de medidas cooperativas y esperamos que produzcan resultados positivos.

L. K.: Hablemos del ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush. En sus nuevas memorias, Decision Points, lo describe a usted como un hombre que a veces es encantador y, otras veces, muy serio y frío. Cuenta que, la primera vez que lo vio, lo miró a los ojos y vio su alma. ¿Cómo describiría su relación con el ex presidente?

V. P.: Era cálida… Era una buena relación, cordial y humana. Me visitó en mi casa, y yo lo visité a él. Estuve en su finca. Tenemos diferentes visiones sobre muchos problemas, pero puedo decir una cosa con total seguridad: George W. Bush es un hombre de una gran integridad y un agradable colega. También tiene una hermosa familia. Disfruté mucho de mi estancia en la casa de su padre.

L. K.: Entiendo que a usted le cayó bien de verdad.

V. P.: Me cae bien como persona pero, repito, tenemos enfoques distintos sobre los mismos problemas.

L. K.: ¿Leerá su libro?

V. P.: He leído algunos extractos. No estoy completamente de acuerdo con todo lo que dice, y creo que se ha olvidado de algunas cuestiones. Se las recordaré si nos volvemos a encontrar.

L. K.: Sé que está trabajando en su inglés. Habló en este idioma en la reunión del Comité Olímpico Internacional. Hace dos años, en una entrevista con Matthew Chance, de CNN, hablaron en inglés. ¿Está preparado para empezar ahora y dirigirse al público en este idioma?

V. P.: Mi inglés es muy malo [habla en inglés]. Es mejor ser preciso y evitar errores. Estoy aprendiendo canciones en inglés con mi profesor e intentamos cantarlas juntos. Es más bien un juego. No se trata propiamente de clases del idioma, es como un recreo. Pero si nos encontramos cuando venga a Moscú trataré de hablarle en inglés. Entiendo bastante, por supuesto. No necesito de un intérprete cuando me encuentro con mis colegas en entornos que no revisten un carácter tan oficial o formal.

[Las siguientes preguntas, y las respuestas de Putin, han sido superadas por los acontecimientos, ya que la entrevista se realizó antes de que se anunciara que Rusia será la sede del Mundial de Fútbol 2018. Las hemos conservado porque mantienen su interés al expresar el primer ministro su opinión sobre diversas cuestiones]

L. K.: Esta semana, la FIFA anunciará qué país será la sede de la Copa del Mundo de Fútbol de 2018. ¿Cree que su país tiene posibilidades de ser la sede?

V. P.: Creo que tenemos posibilidades. Me baso en la insistencia de nuestros competidores sobre que ya tienen todo preparado para albergar el Mundial. Y me pregunto, ¿por qué un país que ya tiene todas las instalaciones requeridas debe ser sede del Mundial? La filosofía de la FIFA implica la promoción del fútbol internacional, y la ampliación de su alcance global. Europa del Este nunca ha sido sede de una Copa del Mundo, por lo que Rusia es una aspirante natural.

Sin embargo, tenemos un problema: se ha hablado muy mal de los miembros de la FIFA últimamente. Se ha intentado desacreditarlos de una forma que creo que no merecen. Como organización, la FIFA no sólo organiza partidos de fútbol, sino que desempeña un papel crucial en el mundo: además de promover un estilo de vida saludable —lo que aleja a un gran número de personas, especialmente jóvenes, de las drogas y el alcohol—, también construye puentes entre los pueblos, las naciones y los países. Esta es una función crucial.

Confiamos en que los miembros de la FIFA tomarán su decisión en favor de Rusia.

L. K.: ¿Quién actúa de esa forma?

V. P.: Muchas personas que están en la puja intentan hacer eso. Sabemos que en la BBC ha aparecido mucha información en este sentido. Pero una cosa son las acusaciones y otra son las pruebas. Creo que estas tácticas suponen competencia desleal en la puja por ser la sede de la Copa del Mundo.

L. K.: ¿Irá a Zúrich para quejarse personalmente?

V. P.: Bueno, es algo que he pensado, por supuesto. Pero creo que, en este momento, los miembros de la FIFA están bajo ataques mordaces e intentos de desacreditación y necesitan espacio para tomar una decisión objetiva sin presiones externas.

Como usted sabe, toda mi vida he sido un aficionado a los deportes y amo el fútbol, pero no creo que deba aparecer allí antes de la votación, no sea que mi presencia sea considerada como un intento de ejercer algún tipo de presión en el proceso de toma de decisiones.

L. K.: Hay algo, señor primer ministro, que creo que nunca le han preguntado. Tenemos una importante disputa al respecto en Estados Unidos. ¿Cuál es la política del gobierno con especto a la presencia de gays y lesbianas en las fuerzas armadas?

V. P.: He intentado responder preguntas similares con anterioridad. Existe un problema demográfico bastante grave en Rusia, como en el resto de Europa. Estamos haciendo grandes esfuerzos por mejorar la situación y estamos teniendo éxito. Creo que tenemos los mejores indicadores de Europa con respecto al ritmo de mejoras. Por primera vez en los últimos 10 o 15 años, estamos viendo una tendencia sostenible de incremento de los nacimientos.

Sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo: como sabe, no producen descendencia. Entonces, si bien somos tolerantes con las minorías sexuales, creemos que el Estado debe fomentar la reproducción, ayudar a las madres y a los hijos, y cuidar de su salud.

L. K.: ¿Pueden los homosexuales servir activamente en las Fuerzas Armadas si expresan su sexualidad abiertamente?

V. P.: No existe ninguna prohibición al respecto. La sodomía constituía un delito en la Unión Soviética, pero no lo es en el derecho actual. No existen prohibiciones.

L. K.: Recientemente, ha participado en una cumbre en San Petersburgo para salvar a los tigres. Felicitó al actor Leonardo Di Caprio por haber asistido al encuentro a pesar de haberse topado con muchos obstáculos. ¿Cuál es su interés por los tigres?

V. P.: No se trata sólo de los tigres: amo la naturaleza. Gracias a Dios, hay muchas personas en el mundo que sienten lo mismo que yo. Soy sólo uno de muchos.

Respecto de los tigres, mi interés por ellos también tiene algo que ver con Estados Unidos, aunque pueda parecer extraño. Una vez vi un reportaje en la televisión sobre expertos rusos y estadounidenses que trabajaban juntos en el Lejano Oriente ruso para proteger a los tigres. Para ser sincero, de alguna manera me avergoncé al ver cómo los expertos estadounidenses ayudaban a los rusos para resolver este problema. Fui allí, y creamos un programa para proteger a los tigres en el Lejano Oriente.

Los esfuerzos realizados en la Unión Soviética y en Rusia han comportado mejoras. Hace algunas décadas, sólo había entre 20 y 30 tigres en libertad, y ahora hay más de 500. Pero los tigres no son nuestra única preocupación: también protegemos a otras especies en peligro de extinción, y cada vez cuento con más y más gente dispuesta a involucrarse en la búsqueda de soluciones a estos problemas, porque son muchos los que quieren ayudar. Ellos no tienen la oportunidad, y yo sí, por eso pienso que es mi deber ayudarlos.

L. K.: Algunas preguntas personales en los minutos que nos quedan, señor primer ministro. Y, nuevamente, espero poder visitarlo y pasar más tiempo con usted en Moscú, también con su familia. Parece que usted mantiene su vida familiar en la intimidad. Muchos de nuestros espectadores tal vez no sepan que usted tiene dos hijas. ¿Por qué protege a su familia?

V. P.: Desafortunadamente, en Rusia tenemos muchos problemas con el terrorismo, como usted sabe. Es nuestro deber pensar en la seguridad de nuestros familiares e hijos. Mis hijas tienen una vida normal: van a la universidad, están contentas, tienen amigos... Pero no creo que sea necesario forzarlas a ser el centro de atención, además de que no es lo que ellas quieren.

L. K.: ¿Su esposa disfruta de ser primera dama?

V. P.: No es la primera dama. En Rusia, la primera dama es la esposa del presidente.

L. K.: ¿Disfrutaba de ser la primera dama?

V. P.: En general, no le gusta aparecer en. Creo que manejó este peso con elegancia y, si duda, cumplió con sus responsabilidades.

L. K.: ¿Tiene planeado viajar a Estados Unidos próximamente?

V. P.: No tengo planeada ninguna visita. Hay que ver cuáles son las razones específicas por las que realizar la visita. En la actualidad, me centro en la economía, sobre todo. Si hay razones que exijan una visita en el futuro, estaré feliz de ir a encontrarme con mis colegas y tratar temas de actualidad y el futuro de nuestra cooperación.

L. K.: ¿Se mantiene en contacto con Gorbachov?

V. P.: Me encuentro con él, aunque muy esporádicamente. A veces me llama, así que nos mantenemos en contacto.

L. K.: Señor primer ministro, por último, ¿es optimista o pesimista respecto del estado de este mundo?

V. P.: Hay más problemas hoy que nunca, pero soy optimista y creo que podemos lograr acuerdos hasta en relación a los problemas más agudos, que pueden parecernos irresolubles hoy. Si trabajamos juntos, nos aseguraremos de que nuestros países continúen progresando y también resolveremos los problemas clave relativos a la seguridad y al desarrollo.

L. K.: Señor primer ministro, le agradezco mucho la entrevista y espero volver a verlo pronto en su tierra.

V. P.: Larry, venga a Moscú, me encantaría verlo. Nunca ha estado en esta ciudad y estoy seguro de que le gustará.

L. K.: Vuelvo a darle las gracias señor Vladímir Putin, primer ministro de Rusia. Gracias.

V. P.: ¿Puedo hacerle una pregunta? No estoy seguro de por qué, pero el rey [en referencia al apellido de Larry King] nos está dejando. Hay tantas personas con talento que trabajan en la prensa de Estados Unidos, pero solo hay un King. No pregunto por qué nos está dejando, pero quiero saber cuándo podremos decir “¡Larga vida al rey!”. ¿Cuándo habrá otra figura tan popular como usted en el mundo?

L. K.: Gracias. No tengo una respuesta a esto.

V. P.: Muchas gracias.

L. K.: Gracias. Lo veré el año próximo.

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