20 millones más de personas en Rusia

Un total de 20 millones de trabajadores extranjeros pordrían llegar en los próximos 10-15 años como parte de un plan para acelerar el crecimiento demográfico de la población activa y, a su vez, impulsar las pequelas y medianas empresas.

La noticia llega en un momento en el que se denuncia un ascenso de la tensión étnica en localidades rusas y existen amenazas de motines que pretenden expulsar a los extranjeros de sus casas.

¿Qué clase de extranjero?

Las autoridades pretenden cambiar el perfil del extanjero solicitado
con el objetivo de aplacar tensiones. No se pretende incentivar la llegada de personsas del ámbito ex soviético que en gran parte suponen mano de obra poco cualificada, sino que la idea es convertir a Rusia en un destino más atractivo para los extranjeros altamente cualificados.

Sergei Borisov, presidente del grupo de investigación empresarial Opora Rossii (“Ayuda de Rusia”) declaró en una reunión de la Cámara Pública de Rusia: “Simplemente habrá una rigurosa selección. No queremos a un simple trabajador con una escoba y una pala. Libramos esta batalla en pos de la llamada ‘clase creativa’”.

Lo cual es sinónimo de especialistas altamente cualificados, emprendedores, inversores y trabajadores que tienen una gran demanda, informó Moskovsky Komsomolets.

Habrá ofertas tentadoras para atraerlos a Rusia, como el derecho de residencia a partir del día de llegada, lo cual no sólo aliviaría las trabas burocráticas, sino que también otorgaría a los inmigrantes los mismas prestaciones sociales y de jubilación que tienen los ciudadanos rusos.

Se agotan los rusos

Konstantin Romodanovsky, jefe del Servicio Migratorio Federal (SMF), compartió en la reunión: “No es que ellos sean una gran cantidad, sino que nosotros somos escasos”.

La actual población activa de Rusia es de 88,6 millones de personas y se prevé que dicha cifra se reduzca a 77,1 millones en 15 años.

El tradicional flujo de mano de obra proveniente de los países de la ex Unión Soviética —en especial, de las repúblicas asiáticas— aparentemente está en descenso, lo cual provoca una búsqueda de una nueva ola migratoria proveniente de la India, China y otras economías asiáticas emergentes.

Tal situación conforma los cimientos para la política migratoria del SMF hasta al año 2025, que se presentó en conjunto con Opora Rossii.

¿Visado fácil o señales contradictorias?

A lo largo de este año, Rusia ha emitido una serie de señales que pretendían mostrar su buena disposición a la llegada de trabajadores cualificados con el fin de innovar la economía, tal y como propone del presidente Dimitri Medvédev.

Las “revolucionarias” reformas de permisos laborales y el relajamiento de algunos requisitos de cupos se diseñaron con el objetivo de atraer talentos para el nuevo “Silicon Valley” de Skolkovo, planeado para las afueras de Moscú.

Sin embargo, en septiembre se anunció que los cupos para trabajadores foráneos se reducirían casi en un 10% en 2011.

Asimismo, Sergei Sobianin, nuevo alcalde de Moscú, señaló en vísperas de su nombramiento el mes pasado, que se dará prioridad a los moscovitas en la selección de empleo.

Costo social

La propuesta populista de Sobianin, consistente en dar trabajo local a gente local, tiene consecuencias nefastas al ser acogido abiertamente por los ultranacionalistas rusos.

Grupos como Slavyansky Soyuz (“Unión Eslava”) y la Liga Contra la Inmigración Ilegal han hecho campañas desde hace mucho tiempo bajo el programalema“Rusia para los rusos”.

Alegan haber llevado a cabo una marcha en Moscú con3000 participantesdurante durante un fin de semana de noviembre. Autodenominan su paseillo como “marcha rusa” y ,desgraciadamente, han vuelto a poner sobre el tapete el tema de la militancia nacionalista rusa.