Un discurso crítico alimenta las esperanzas de los medios

Leonid Parfyónov, antiguo jefe de redacción de Russian Newsweek y presentador de televisión con numerosos programas de éxito, en su mayor parte alejados del terreno político, aceptó el premio inaugural Vladislav Lístyev, concedido a aquellas personas responsables del “acontecimiento del año” en la televisión rusa. Ofrecemos extractos del discurso pronunciado la pasada noche del jueves tras la aceptación del premio. Lístyev, fundador de la televisión post-soviética, fue asesinado de un disparo por un agresor no identificado en el año 1995.

Durante la última década “los servicios de información de la televisión nacional se han convertido en parte del gobierno. Los temas periodísticos, es decir, la vida misma, se han dividido irrevocablemente entre los que pueden salir en televisión y los que no… De modo que deja de ser información y pasa a convertirse en una cuestión de relaciones públicas o anti relaciones públicas para las autoridades”, dijo en un discurso que no fue retransmitido por Canal Uno, el canal que dirige el gobierno y el que concedió el premio.

“Para un periodista del canal federal, las máximas autoridades no son los que crean las noticias sino los jefes de su jefe. Por lo tanto, el periodista no es periodista, sino funcionario”, dijo en un discurso preparado que leyó después de recibir el premio.

“Es como si las autoridades fueran una persona fallecida recientemente: uno nunca habla mal de los muertos”, afirmó Parfyónov, agregando que la televisión controlada por el gobierno estaba recurriendo a las artimañas de propaganda de estilo soviético, como retransmitir reportajes de protocolo en lugar de noticias de verdad.

“Yo no tengo derecho a criticar a ninguno de mis colegas, tampoco es que sea un luchador y no espero actos heroicos de los demás. Pero lo mínimo que tenemos que hacer es decir las cosas como son”, señaló Parfyónov a sus cincuenta años de edad. Parfyónov fue expulsado de NTV en 2004, unos años después de que fuera adquirida por la empresa estatal Gazprom, momento en el que dio un giro radical en su postura de apoyo total al Kremlin.

Parfyónov también mencionó la brutal agresión del mes pasado al periodista de Kommersant, Oleg Kashin, a quien había ido a visitar al hospital ese mismo día. Los periodistas son víctimas de la violencia en Rusia “no por lo que escriben, dicen o graban, sino porque el público los lee, los oye o los ve”, afirmó.

A la ceremonia acudieron las figuras más prominentes de la televisión rusa, incluidos los directores de los canales federales de Canal Uno y Rusia Uno. En su mayoría escucharon el discurso impasibles y laplaudieron tímidamente cuando Parfyónov agradeció al público la atención.

Canal Uno cubrió la ceremonia, pero no retransmitió los comentarios políticos del discurso de Parfyónov, que duró cinco minutos. La emisora retransmitió la grabación completa de la ceremonia de treinta minutos, incluyendo partes del discurso principal de Parfyónov hasta el minuto veinticinco.

La intervención provocó una gran reacción en los medios, y el prominente bloguero Antón Krasovsky lo describió como “un manifiesto de perestroika” en una entrevista concedida a la revista GQ.

Lo que queda sin resolver es si el discurso crítico fue aprobado por los jefes de los servicios de televisión o por el Kremlin —ninguno hizo comentarios al respecto— o si, por el contrario, se trató de un acto de rebeldía aislado de Parfyónov, que en su discurso resaltó el hecho de haber trabajado veinticuatro años en la torre de la televisión pública Ostánkino.

Moscow Times fue incapaz de contactar con Parfyónov tanto el el viernes como el sábado.

Según una entrevista pubicada el sábado en el periódico Moskovsky Komsomoletsla mujer de Parfyónov, Yelena Chekálova, señaló que su marido podría perder el programa más reciente en Canal Uno después de haberlo tenido el apartado de televisión durante años.

Sin embargo, Chekálova afirmó después que sus palabras no fueron reproducidas con exactitud y el crítico de televisión de dicho periódico, Alexander Melman, reconoció que la entrevista se publicó sin editar en la página web ,tal y como informó Ekho Moskvy el sábado.

Parfyónov, que goza del respeto de la comunidad periodística del país, fue respaldado por muchos profesionales de tendencia liberal, incluido Vladimir Pózner, que presenta un programa en Canal Uno.

Pero Pózner señaló que el discurso de Parfyónov estaba dirigido a los funcionarios del estado, no a los jefes de los servicios de televisión que “se limitan a seguir ciertas directrices de las autoridades”.

Anna Kachkáyeva, analista de televisión de Radio Liberty declaró a The Moscow Times que “el contenido de su discurso estaba muy pensado, y lo hizo como una actuación personal”. Kachkáyeva señaló que Konstantín Ernst, director de Canal Uno muy conectado con el Kremlin no estaba “preparado” para el discurso de Parfyónov.

Parfyónov y Ernst son amigos y en los dos últimos años el primero ha realizado tres documentales para Canal Uno como productor independiente.

Sin embargo, Alexei Mukhin, director del Centro de Información Política, un comité de expertos, apuntó que muy probablemente Ernst hubiera leído previamente el discurso de Parfyónov y que sus declaraciones seguramente fueron autorizadas por el Kremlin.

Sin poner en entredicho las opiniones liberales de Parfyónov, Mukhin lo describió como “un buen inconformista que fue utilizado para unos objetivos concretos. Aprovechó el viento fresco que venía del Kremlin”, señaló.

Varios comentaristas, incluyendo Ksenia Lárina, de Ekho Moskvy, compararon el arrebato de Parfyónov con la reunión televisada entre el primer ministro Vladimir Putin y la estrella de rock Yury Shevchuk que tuvo lugar en mayo, en la que el músico hizo una serie de preguntas comprometidas a Putin acerca del régimen político del país.

Parfyónov citó el alboroto que causó dicha retransmisión como prueba de que los rusos quieren mayor diversidad de opiniones en la televisión.

El analista político independiente, Stanislav Belkovsky, afirmó que las declaraciones de Parfyónov estaban en sintonía con las que el presidente Medvédev realizó la semana pasada en relación al “estancamiento” político del país.

“Después del estancamiento viene la perestroika, y esto es una señal de que la perestroika ya ha comenzado”, señaló Belkovsky. El discurso se permitió porque Ernst, al igual que muchos de los jefes de los servicios de televisión conocedores del Kremlin “se han percatado de los cambios que empieza a haber en el ambiente”, afirmó.

Publicado originalmente en The Moscow Times.