Bella Akhmadúlina, famosa poetisa rusa, fallece a los 74 años

Bella Akhmadulina. Fuente: RIA Novosti

Bella Akhmadulina. Fuente: RIA Novosti

Bella Akhmadúlina nació el 10 de abril de 1937 en Moscú. Comenzó a escribir poesía cuando no era más que una niña y durante sus años escolares asistió a un club literario local. Al finalizar el colegio, Akhmadúlina ingresó en el Instituto Literario de Moscú y, mientras estudiaba, comenzó a publicar sus escritos en revistas literarias y en la revista Syntax, escrita a mano. También trabajó como periodista escribiendo artículos y reportajes para diferentes periódicos.

En 1959, Akhmadúlina fue expulsada del Instituto Literario por negarse a participar en la persecución pública dirigida contra Borís Pasternak. Sin embargo, más tarde fue readmitida y logró graduarse con honores en 1960.
Su primera colección de poemas, titulada La cuerda, salió a la luz en 1962.
In 1989, Akhmadúlina recibió el Premio Estatal de la URSS.

“En 1956, mientras trabajaba de carpintero en unas obras de Moscú, acudía al Instituto Literario a ver y a escuchar a Akhmadúlina recitar su poesía”, recuerda Vladímir Voinóvich, escritor ruso.

En aquel entonces, Akhmadúlina, que ingresó en el instituto nada más terminar el colegio, era una chica muy joven. Sus primeras publicaciones aparecieron en Octubre, una destacada revista literaria, y en Komsomólskaya Pravda, un popular periódico soviético. Ya estaba casada con otro poeta brillante, Yevgeny Yevtushenko.

Yevtushenko recibió la noticia del fallecimiento de su primera esposa en Estados Unidos y señaló: “Rusia ha perdido otra gran poetisa, digna heredera de Akhmátova y Tsvetáieva. Bella no sólo era un modelo ejemplar de consagración a la poesía, sino de una integridad cívica extraordinaria. No temía alzar la voz en favor de aquellas personas que eran perseguidas por las autoridades”.

Akhmadúlina escribió para las revistas Syntax y Metropol, y a menudo defendió a los perseguidos de la intelectualidad soviética, como fue el caso de Andrei Sákharov, Lev Kópelev, Georgy Vladimov y Vladimir Voinóvich. Sus reivindicativas declaraciones se publicaron en The New York Times y se emitieron en numerosas ocasiones en las emisoras Radio Svobody y Voice of America.

Junto a su ex marido Yevtushenko y Andrei Voznesenky, célebre poeta ruso que falleció el pasado mes de junio, Akhmadúlina fue considerada una de “las poetas del estrado”, cuyos recitales públicos atraían una enorme cantidad de público en distintas salas, incluso hasta llenaba estadios.

Las obras de Akhmadúlina se han traducido a múltiples idiomas: inglés (Fever and Other New Poems, Nueva York, 1969; The Garden, Nueva York, 1990), alemán (Musikstunden, Berlín, 1974; Das Gerausch des Verlusts, Leipzig, 1995), italiano (Tenerezza, Parma, 1971; Poesie scelte, Roma, 1993; Poesie, Milán, Spiralli, 1998), francés, serbo-croata, checo, eslovaco, polaco, hebreo, búlgaro, danés, letón, estonio, georgiano, moldavo, armenio, rumano, kurdo, árabe y japonés. En 1977, Akhmadúlina fue elegida miembro honorario de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.

En 1964, Akhmadúlina, una mujer de reconocida belleza, actuó en la película del famoso escritor y actor soviético Vasily Shukshín, There Lives Such a Fellow, que ganó un León de Oro en el festival de cine de Venecia.

Recibió numerosos premios a lo largo de toda su vida: la Orden de la Amistad del Pueblo (1984), el Premio Estatal de la URSS (1989), el Premio Estatal de la Federación Rusa (2004), el Premio Presidencial de la Federación Rusa (1998), el Premio “Triunfo” (1994), el Premio Pushkin (1994) y los premios internacionales de poesía, Nosside (Italia, 1992) y Brianza (Italia, 1998).

Su primer marido fue el poeta Yevgeny Yevtushenko, el segundo fue el escritor Yury Nagibin. Con su tercer marido, el famoso pintor y escenógrafo teatral Borís Messerer, vivió más de treinta años. Akhmadúlina deja a su marido y a sus dos hijas, Elizaveta y Anna.

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