Mucho ruido impositivo y pocas nueces

Foto de Kommersant

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En una conferencia del Servicio Tributario Federal, el ministro de economía, Alexei Kudrin, y el asistente presidencial, Arkadi Dvorkóvich, intentaron responder a esta pregunta: “Subida de impuestos: ¿una nueva tendencia o una medida provisional?” La respuesta no fue precisamente la que quería oír la comunidad empresarial: no hay desgravaciones fiscales a la vista en los próximos tres años, por lo menos. Tanto Dvorkovich como Kudrin quisieron distanciarse del brusco aumento de las contribuciones a la seguridad social, una medida impopular que ya ha sido aprobada y entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2011. Aunque se apresuró a echar la culpa a “la debilidad del Estado”, el ministro de economía apoyó la decisión de Vladímir Putin. Dvorkovich afirmó que no se puede hacer nada al respecto, aunque ha seguido criticando la decisión en su página de Twitter.

La vistosa conferencia internacional “Impuestos: una visión moderna” se celebró para conmemorar el vigésimo aniversario de los organismos fiscales rusos. Dicho esto, una vez iniciada la sesión, el ambiente festivo duró unos quince minutos. El director del Servicio Tributario Federal, Mijaíl Mishustin, y el ministro Kudrin recordaron a los presentes los principales logros de la reforma fiscal permanente de Rusia: reducción del número de impuestos, de más de un centenar a 13 (además de cuatro regímenes impositivos especiales); puesta en marcha de un impuesto de tipo fijo sobre la renta de las personas físicas y disminución del tipo impositivo sobre los beneficios de las empresas, que pasó del 35% al 20%.

El diputado de la Duma Estatal, Andrei Makárov, que actuaba de moderador, quiso alejar el debate del pasado para dirigirlo al futuro inmediato. A saber, dentro de 40 días, los empresarios tendrán que hacer frente, por primera vez en la historia post-soviética, a una subida de impuestos de 800.000 millones de rublos, el 1,6% del PIB, como consecuencia del aumento de la tasa combinada de contribuciones sociales a fondos extrapresupuestarios, que pasará del 26% al 34%. Para las pequeñas empresas que operan bajo el régimen impositivo simplificado, la tasa aumentará más del doble, del 14% al 34%. En total, los aumentos impositivos previstos para 2011 constituirán el 2% del PIB, o un billón de rublos. Además de las contribuciones sociales obligatorias y del impuesto sobre extracción de minerales y gas para los productores, los impuestos sobre consumos específicos, como gasolina, alcohol y tabaco, también subirán.

“La subida de impuestos es una tendencia global”, señaló Kudrin tras una serie de comentarios desalentadores para el público. Recordó a los presentes que el fondo de reserva se está agotando, pero el problema del déficit presupuestario persiste (el Ministerio de Economía estima en la actualidad que el déficit llegará al 4,6% del PIB en 2010, una cifra que se anunció ayer por primera vez). “Tenemos que eliminar el déficit para el año 2015”, añadió. “Por lo tanto estamos ante una bifurcación en el camino: o reducimos los gastos y mejoramos la eficiencia, o continuamos aumentando los impuestos. ¡Yo estoy a favor de la primera opción!”

Dvorkóvich reveló una tercera vía para abordar el problema y sugirió que el aumento de la actividad empresarial cerraría la brecha presupuestaria. Esto ocurrirá si se reduce la carga para las empresas, no sólo en términos de impuestos, sino en términos de administración y corrupción. Terminó su propuesta admitiendo que, como el presupuesto para los próximos tres años ya se ha elaborado, la reducción de impuestos es imposible hasta 2014. Y a continuación cuestionó los esfuerzos de Kudrin dirigidos a eliminar la amnistía fiscal de las empresas (que, según los cálculos del ministro de economía, supone un 5% del PIB) diciendo que estaba lanzando “un mensaje erróneo”. Dvorkovich declaró que “algunos sectores de la industria deberían estar en desventaja respecto a otros”.

El presidente del Sberbank, Herman Gref, interrumpió el debate teórico sobre las cargas fiscales instando a revisar la realidad y poniendo la mira en el aumento de las contribuciones a la Seguridad Social. “No se puede desvestir a una persona desnuda. Saquear las pequeñas empresas que crean puestos de trabajo y contribuyen al crecimiento económico es en este momento imposible”, declaró el ex ministro de Desarrollo económico y comercio. Las grandes empresas también se verán muy afectadas: “Para el Sberbank, un aumento del 34% significa eliminar de un plumazo los resultados de dos años y medio de esfuerzos para mejorar los procesos empresariales y la reducción del 15% de la plantilla”.

El presidente de Opora Rossii (Pilares de Rusia), Serguei Boriíov, apoyó fervientemente a Herman Gref: “Las pequeñas empresas van a sufrir una fuerte conmoción con el aumento impositivo. Los cierres de empresas en masa y el éxodo a la economía sumergida van a ser inevitables”.

Los funcionarios del gobierno intentaron alejarse de la impopular medida impositiva. “Ha sido una decisión consolidada del gobierno, el presidente y el parlamento”, señaló Kudrin. Según su opinión, “el Estado, en su debilidad” optó por la subida de impuestos porque no se atrevió a adoptar otras medidas estructurales, como la reducción de pensiones anticipadas y el aumento de la edad de jubilación. “El aumento de las contribuciones sociales, sin embargo, contribuye decisivamente al cumplimiento de un objetivo político (el aumento de las pensiones – Kommersant), un tema que tienen muy presente todas las fuerzas políticas de este país, de modo que no es responsabilidad del Ministerio de Economía; ya he dicho quién es el responsable”, dijo Kudrin. “No me queda claro… ¿quién es el responsable?”, replicó Dvorkovich.

Valga recordar que Vladímir Putin tomó la decisión de aumentar el tipo impositivo al 34%, y que en octubre de 2008 rechazó el anteproyecto de una reforma del impuesto social uniforme elaborado por el Ministerio de Economía y decidió encomendarle la tarea al Ministerio de Sanidad. Dvorkóvich hizo público su descontento con el aumento: “Es una situación muy arriesgada. La decisión se tomó en un momento en que el nivel de ingresos era inferior al actual. No sé si habríamos tomado la misma decisión en noviembre de 2010”. Sin embargo, ya es tarde para cambiar de opinión, concluyó el asistente presidencial. Llegado este punto, Makarov tuvo que intervenir y asumir parte de la culpa. “Parece que el ministerio de economía estaba en contra del aumento, lo mismo que la administración presidencial. Por lo tanto, es evidente que fuimos nosotros, los miembros del parlamento, quienes de algún modo volvimos a meter la pata “, dijo el diputado tratando de presentar a la Duma Estatal como otro elemento de “debilidad del Estado”.

Posteriormente, en una conferencia de prensa, Kudrin quiso recalcar que, pese a todo lo que se había dicho, apoyaba rotundamente la decisión del primer ministro Putin. “Estoy a favor del aumento de las contribuciones sociales”, declaró. Dvorkovich, siguiendo la última moda del Kremlin, llevó el debate al ciberespacio y sembró su cuenta de Twitter de frases como “No somos tan ricos como para hacer frente a unos impuestos tan elevados”. Dicho esto, el presidente, Dmitri Medvédev, que no acudió a la conferencia, no se pronunció sobre el tema en la página de Twitter, y puesto que Putin ni siquiera está en Twitter, la polémica nacional sobre quién es el responsable del aumento del impuesto social, por qué se tomó la medida y qué se puede hacer al respecto se redujo a nada ese mismo día.

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