WWF reconoce el trabajo de los guardabosques rusos en defensa de los tigres

Anatoli Belov ha luchado contra los cazadores furtivos en la frontera entre Rusia y China durante 22 años Fuente: WWF

Anatoli Belov ha luchado contra los cazadores furtivos en la frontera entre Rusia y China durante 22 años Fuente: WWF

Según el calendario chino, 2010 es el año del tigre, lo que resulta muy oportuno para WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), ya que este año ha concedido su mayor distinción a un hombre que a lo largo de toda su vida ha estado protegiendo a los tigres de Amur, en el extremo oriental de Rusia. Anatoly Belov, director de dos parques naturales situados en la vasta región Primirsky de Rusia recibió la medalla del Duque de Edimburgo por la Conservación de la Naturaleza 2010 durante una ceremonia especial celebrada en el Castillo de Windsor de Gran Bretaña.

En el momento de entrega de la medalla el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, mencionó su “ inagotable trabajo de vital importancia para la protecciónde esta especie en peligro de extinción”. A diferencia de otros países, que han experimentado un rápido descenso en su población de tigres, en el extremo oriental ruso su número ha pasado a ser de unos 50 en 1960 a unos 500 hoy en día. Sin embargo, según un informe publicado el año pasado por la Sociedad para la Conservación de la Naturaleza, el número de tigres de Rusia está disminuyendo actualmente, probablemente debido a un aumento de la caza furtiva. Este dato negativo surge pese al esfuerzo inagotable de los guardabosques, que rastrean bosques ilimitados en busca de cazadores furtivos, trampas de caza y traficantes ilegales.

La lucha contra estas prácticas en el extremo oriental de Rusia es una cuestión muy seria y Belov se considera un integrante más del equipo que combate la actividad ilegal de los parques naturales. Durante la conferencia de prensa celebrada en Moscú a su regreso de Reino Unido, Belov señaló que no se sintió cómodo aceptando el premio en solitario.

“Fui nominado para este premio, pero no estoy solo. Hay todo un equipo de personas trabajando conmigo: inspectores, guardias de la frontera, policías, todos ellos son mis compañeros. Trabajamos todos juntos”, señaló Belov.
Muchos de los miembros del equipo de Belov son veteranos del ejército cuya experiencia en las campañas militares de Chechenia y Afganistán los dota de una preparación excelente para afrontar los retos actuales que no se limitan a la severidad del clima y las complicaciones del terreno. Las recientes reformas destinadas a combinar todas las agencias ambientales en una sola han aumentado las obligaciones burocráticas de los guardabosques. Además, muchos de los cazadores furtivos cuentan con el apoyo de los funcionarios locales, que obtienen beneficios económicos de la caza ilegal. La falta de dinero también representa un problema constante. Es necesario complementar la financiación de la autoridades federales y locales con fondos de distintas ONG, como es el caso de WWF, que suministra a los guardabosques equipos, uniformes y otras necesidades.

A pesar de las dificultades, los guardabosques han progresado considerablemente en la lucha contra la caza furtiva. El año pasado hubo 240 detenciones de personas acusadas de llevar a cabo actividades ilegales en los dos parques naturales que se extienden a lo largo de la frontera entre Rusia y China, responsabilidad de Belov. Sin embargo no todos fueron arrestados por actividades contra la fauna en peligro de extinción. Belov reconoce que las difíciles condiciones de la región a veces impulsan a la gente a delinquir. Muchos de los lugareños calientan sus hogares talando árboles de los parques naturales, otros cazan para comer. La ley exige estar en posesión de una licencia de tala de árboles, de caza y de pesca, pero casi nadie cumple este requisito legal porque prefieren evitar la burocracia que implica la obtención de dichas licencias. Belov y sus compañeros tienen que tratar indivudualmente cada situación para separar estos casos de los de caza furtiva de tigres y leopardos en peligro de extinción. “Si arrestáramos a todos los que realizan actividades ilegales en el bosque, la mitad de la población local viviría entre rejas”, declaró Belov.
Belov admite que el premio deWWF es un gran honor para él, pero lo que en realidad le importa es hacer su trabajo con la máxima eficiencia para proteger los bosques. A sus 48 años, ha vivido la mayor parte de su vida en los parques naturales del extremo oriental ruso y no se siente cómodo asistiendo de traje y corbata a este tipo de ceremonias oficiales. Tras haberse pasado 22 años en el bosque, las 650 millas de este entorno único son su verdadero hogar; la lucha contra los cazadores furtivos no da tregua.

“Si logramos conservar este territorio para nuestros hijos, será un patrimonio de valor incalculable,” afirmó Belov. “Por el momento, los resultados de nuestra labor están a la vista”.

WWF ha adoptado el lema “Los tigres rugen pidiendo ayuda” para llamar la atención sobre la difícil situación que atraviesan los grandes felinos del planeta. La organización acaba de lanzar un importante programa de patrocinio y educación en defensa de los tigres llamado ROAR (significa “rugir” en inglés), y también respaldará la Cumbre Global del Tigre prevista para finales de noviembre en San Petersburgo. La cumbre reunirá a científicos y ecologistas de trece países con poblaciones de tigres, con el fin de desarrollar un plan de acción que proteja a los animales en peligro de extinción. Estará respaldada por el Banco Mundial y sus organizadores esperan que los planes que surjan a raíz de la reunión sirvan para duplicar la población de tigres en el año 2022, próximo Año del Tigre.