El embajador vuelve mientras continúa la disputa ruso-japonesa

Foto de Kommersant

Foto de Kommersant

La visita de Dmitri Medvédev a las Islas Kuriles provocó el enfado de la administración japonesa. Sin embargo es pertinente señalar que Japón mantiene disputas territoriales con todos sus vecinos.

Dmitri Medvédev ha sido el primer líder ruso en visitar las Islas Kuriles. La isla de Kunashir, carece de caminos asfaltados y está constantemente expuesta a huracanes, pudo ser recorrida en su totalidad por el presidente de la Federación de Rusiaen un todoterreno en algo más de dos. Una breve visita del líder del estado ruso a las Kuriles ha sido suficiente para provocar una fuerte tensión diplomática entre Rusia y Japón, país al que Medvédev tiene previsto viajar brevemente para participar en la cumbre sobre el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico.

El MAE japonés llamó al embajador ruso en Tokio, Mijail Bely, para entregarle una nota de protesta, mientras retiraba temporalmente a su embajador en Moscú.Sin embargo volvió a la capital rusa el 8 de noviembre.

Moscú dejó claro que no hace oídos sordos a la airada respuesta japonesa. "Consideramos que la reacción de Japón ante la visita del presidente Medvédev a las Kuriles es inaceptable, es nuestra tierra. El presidente ruso visitó nuestras tierras, un territorio ruso y una región rusa", declaró el ministro de asuntos exteriores ruso Serguei Lavrov. "No tenemos intenciones de realizar acciones que dificulten la cooperación ruso-nipona, pero la parte japonesa tendrá que sacar sus conclusiones. Repito una vez más, estas acciones por su parte son inaceptables".

Sin lugar a dudas la violenta reacción japonesa responde a cuestiones que están relacionadas con la política interna.La administración del Partido Democrático de Japón pretende demostrar una posición firme en cuanto a la defensa de los intereses territoriales del país, ya que está siendo duramente criticado por la oposición y la sociedad japonesas por carecer de firmeza en las relaciones con China.

Mientras tanto, el principal periódico económico japonés, Nihon Keizai Shimbun, indicó que en 2010 tuvieron lugar cinco cumbres ruso-chinas y por otro lado, critica que desde la llegada al poderdel Partido Democrático de Japónni un solo primer ministro japonés en activo ha visitado Rusia. Según la opinión del periódico, tal circunstancia no hace más que alejar la posible solución al problema territorial.

Las relaciones políticas ruso-niponas se han enfriado desde la dimisión de Yukio Hatoyama en junio del 2010. Desde el punto de vista japonés el ex primer ministro tenía una posición prorrusa a pesar de que las relaciones ya estaban estancadas durante su mandato.
Dos acontecimientos han contribuido a este hecho.
En primer lugar, la aceptación en Rusia de una nueva fecha para conmemorar el Día del Final de la Segunda Guerra Mundial ha sido acogida negativamente en Japón.. Lo percibieron como un eufemismo que en el fondo significaba la victoria de la URSS en la guerra con Japón en 1945. Aunque debido a la neutralidad en la denominación de la fecha, no hubo ninguna reacción oficial por parte de Tokio.

En segundo lugar, los medios de comunicación y los políticos japoneses han reaccionado de una manera muy crítica ante la declaración conjunta ruso-china, firmada durante la visita del presidente ruso Dmitri Medvédev a China en septiembre de 2010. En ella se expresa que las partes confirman su intención de no permitir una revisión de los resultados de la Segunda Guerra Mundial. Dicha declaración fue interpretada como una manera de realizar una presión conjunta sobre Japón en los conflictos territoriales. Sin embargo, respondiendo a la interpelación de la oposición en el parlamento del 10 de octubre, el primer ministro Kan declaró que no era eso lo que pensaba.

Para Tokio, el dramatismo de la situación consiste en el hecho de que los conflictos territoriales no se limitan a Rusia y China sino que se extienden a todos sus vecinos en el Noreste Asiático. Por un lado, la disputa con Corea del Sur respecto a la pertenencia de la isla de Takeshima (Dokdo, en coreano) y las reivindicaciones respecto a las islas Senkaku por parte de Taiwán, actuando en este sentido paralelamente a China continental.

También habría que añadir el tema de Corea del Norte, que a pesar de toda su enemistad con Seúl, en este ámbito apoya fervorosamente a sus compatriotas del sur. Es muy probable que Seúl y Taipéi, siguiendo muy atentamente la situación en la que se están desarrollando las relaciones de Tokio con Moscú y Pekín, estén calculando el provecho que podrían sacar de ella.

Hay que subrayar que cualquier tensión, sobre todo respecto a problemas territoriales con cualquiera de los países asiáticos vecinos, acaba provocando en fuertes campañas en contra de Japón. Estas campañas se basan en el fuerte sentimiento antijaponés latente en la población local, dispuesta a arder en grandes llamaradas ante cualquier chispa y provocar furiosas manifestaciones en contra de Japón.

En este sentido, Rusia es una excepción. Es el único país de los que tienen discrepancias territoriales con Japón que está dispuesto a buscar compromisos. Además, es muy difícil imaginar en Rusia multitudinarias manifestaciones, acciones violentas y campañas organizadas contra Japón en los medios de comunicación, así como otras expresiones antiniponas. Sin embargo, parece que Tokio no lo tiene en cuenta y últimamente aumenta su presión sobre Moscú. Quizá sea porque cree queRusia es el eslabón más débil en la cadena de conflictos territoriales que mantiene con sus vecinos.