Una lección de Alexander Solzhenitsin

Foto de RG

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Hasta ahora los alumnos de los cursos superiores tenían un primer contacto con la obra de Solzhenitsin a través del relato “Matrenin Dvor” (“El patio de las matronas”) y la novela “Un día en la vida de Iván Denísovich”.

"Аrchipiélago GULAG” sólo era estudiado en clases especiales. Ahora se acaba de incorporar alprograma de obras obligatorias la literatura rusa del siglo XX.

Sin embargo, según la opinión de la mujer del escritor, Natalia Solzhenítsina, el estudio de los tres tomos no estaba al alcance de los escolares. Ella se ocupó de preparar la variante reducida de"Archipiélago GULAG”. Tras un año de intenso trabajo, incluyendo el análisis de los expertos de la comunidad educativa, el libro vio la luz. Natalia relató a “RG” cómo preparó el tomo.

Natalia Dmítrievna, usted redujo el texto de la novela casi cinco veces.
¿Qué es lo que no leerán los alumnos de los cursos superiores en el único tomo de ”Archipiélago GULAG”?


Si hablamos con exactitud, reduje el texto del “Archipiélago” completo en algo más de cuatro veces. Según me parece, se logró conservar todas las líneas magistrales. Por supuesto, hubo que sacrificar un gran número de detalles, por ejemplo en el capítulo “Historia de nuestra canalización”, con la historia de la transformación de la ChK (Comisión Extraordinaria) en GPU (Dirección Política Principal), en NKVD (Comisariado del Pueblo de Asuntos Internos), en MGB (Seguridad Estatal de Moscú) parcialmente, con la historia de las corrientes de deportación. Tuve que sacrificar toda una serie de episodios, de destinos individuales. Pero,evidentemente, también quedaron muchos. Intenté elegir historias, destinos, a través de los cuales, como en un cristal mágico, todo es visible. Me parece que se logró no “secar” la novela y conservar todas las líneas principales.

¿Qué tipo de respuesta esencial obtendrán los escolares cuando cierren la última página de “Archipiélago”?

Resulta muy difícil responder. Cada uno tiene sus popias preguntas y su respuesta. “Archipiélago GULAG” no es una novela didáctica. No hay sermones. Pero me parece que después de leerlo todos comprenderán una cosa: es espantoso que después de tanto tiempo, tan sólo ahora comencemos a conocer y a analizar las terribles injusticias y perversidades cometidas en nuestro país. Esto es lo que no se puede tolerar. Hay que reaccionar de inmediato. Se requiere valor, audacia y honestidad, porque no es posible pasar de largo ante la maldad.Como vemos en “Archipiélago”, la maldad no es eterna pero, a veces, no se va por sí misma.

¿Es cierto que Alexander Isáievich, leía a sus hijos capítulos de “Archipiélago” en lugar de cuentos?

¡No, por supuesto! Esta es una las muchas leyendas urbanas, que surgieron tras la publicación de “Un día en la vida de Iván Denísovich”. Ninguno de los dos hemos leído a nuestros hijos “Archipiélago”,. Por suerte, nuestros chicos leen de todo desde los cinco años. Cuando eran pequeños les leíamos los cuentitos comunes. Pero cuando crecieron cada uno leyó por su cuenta los libros de su padre. Ignat, por ejemplo, leyó muy temprano “Archipiélago”, a los 11 años. Desde entonces, lo releyó varias veces.

¿Hizo muchas preguntas cuando leyó una novela tan difícil?

No diría eso. Evidentemente, hubo preguntas pero los chicos ya conocían muchas cosas simplemente a través de nuestras conversaciones y relatos. Generalmente, los sábados teníamos largos desayunos familiares, durante los cuales discutíamos mucho y los chicos participaban en las conversaciones de los mayores. De modo que cuando ellos leyeron “Archipiélago GULAG”, no lo hicieron en un lugar vacío.

Sinfonía en párrafos

¿Cuando trabajó en la novela como se sintió usted, como autora o como redactora literaria?


De ninguna manera me sentí autora y quizá ni siquiera redactora. No fue una redacción. Fue una transformación del texto. Un trabajo tan feliz como amargo, porque daba pena retirar cada párrafo. Imagínese que usted debe transmitir con medios mucho más modestos un cuadro pintado con colores al óleo,. O que reducir una gran sinfonía, donde cada tema de los muchos que hay ha sido minuciosamente compuesto. Hubiese preferido presentar todos los temas de un modo más escueto sin que ninguno se perdiera. Me sentía como una aprendiz de pintora, a la que le habían encomendado la difícil tarea de dibujar un cuadro con carbón en lugar de óleo.

¿Por qué la variante reducida de “Archipiélago” apareció en Rusia considerablemente después que en Norteamérica o Inglaterra?

Hace veinticinco años Alexander aceptó con dificultad la reducción de “Archipiélago” destinada a los estudiantes norteamericanos. Por entonces nosotros suponíamos , quizá de manera un poco pedante, que a los norteamericanos les costaba asimilar tres tomos pero que en Rusia, cuando se liberase y el libro fuese impreso, no se plantearía el tema de la reducción. Pasaron 20 años, imprimieron “GULAG”… Pero la vida dio tantas vueltas que no le ha dejado a la gente ni espacio libre ni tiempo…Además resulta que también aquí no sólo los estudiantes, sino muchos adultos no pueden leer “Archipiélago” completo, por desgracia. La vida, simplemente, no les brinda esa posibilidad.

La variante reducida de “Archipiélago” para los estudiantes norteamericanos fue acordada con el propio Alexander Isáievich. ¿Por qué no la tomó usted como base?

Hablando con franqueza; confiaba mucho en eso. Pero cuando me puse a trabajar, ya en el primer capítulo tropecé y me convencí que no funcionaría. El fondo es otro. Algunos momentos fueron evitados en el libro norteamericano porque, según mi criterio, requerirían comentarios demasiado extensos mientras que nuestros chicos no necesitan explicaciones gracias a una especie de experiencia genética llamada la memoria colectiva. Por el contrario, en algunos casos fue posible eliminar en nuestro libro fragmentos especialmente interesantes para los extranjeros sin causar un gran daño. De modo que tuve que rehacer todo el trabajo de nuevo.

Sch-282

Una vez concluido el trabajo, usted le entregó el texto al Ministerio de Educación y Ciencias para su consideración. ¿Hubo muchas “anotaciones en los márgenes”?


Entregué el texto reducido de “Archipiélago” para su análisis no sólo al Ministerio, sino a maestros conocidos y a amigos que conocían bien el texto completo. Hubo muchas observaciones, a cada lector le daba pena algo que había desaparecido, cada uno trataba de convencerme de reintegrar precisamente eso. Escuché todo con mucha atención y donde fue posible lo restablecí, pero entonces tuve que hacer otras reducciones para no aumentar el volumen general. Una de las observaciones fundamentales de los maestros de escuela fue la siguiente: “Usted calcula el texto como si fuera para estudiantes de la facultad de historia. Deja sin explicar la ‘corriente de Kírov’ y nuestros chicos ni siquiera saben quién fue Kírov”. De modo que hubo que hacer un pequeño diccionario especial de nombres significativos, que no existió en el original. Para facilitar la comprensión aumenté el número de notas...


Natalia Dmítrievna, en la edición de un tomo hay una foto única: Alexander Isáievich con el abrigo y el número del campo “Sch-282” durante el registro en la entrada. ¿De dónde salió esta fotografía, quién la tomó? Cuéntenos la historia de la foto.

Es una foto tomada en los primeros días de la deportación y no en el propio campo. Pero los números son auténticos y los conservamos hasta ahora. Los cuidamos como la niña de nuestros ojos. Estos son sus números auténticos. Alexander Isáievich se los llevó del campo cosiéndoselos a su ropa. Lo mismo hicieron los demás compañeros de deportación. Aunque el campo estaba en Kazajstán el recorrido del trayecto se prolongó casi un mes.Tras la llegada al campo, durante uno de los primeros días ellos mismos se cosieron los números en la vestimenta y se fotografiaron entre sí. El dueño del aparato fotográfico era Nikolái Ivánovich Zúbov. Tanto él como su esposa estaban deportados y se hicieron muy amigos de Alexandr Isáievich, aunque él era mucho menor. Los Zúbov fueron descriptos amorosamente por Alexandr Isáievich en “Archipiélago” y presentados con el nombre de Kadminiy en la novela “Cuerpo de cancerosos”.

Prólogo para el “Archipiélago escolar”

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