Por fin despega el comercio de carbono en Rusia

Foto de Kommersant

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Cuando Kevin James, de la empresa Climate Change Capital, se trasladó a Moscú en 2005, esperaba que su compañía se situase en la vanguardia de un movimiento que pretendía obtener beneficios a cambio de limpiar las fábricas de la época soviética del país. Nada más lejos de la realidad. La compañía abandonó Rusia cuatro años más tarde, frustrada por las disputas interministeriales acerca de la conveniencia de la venta de créditos de carbono a cambio de reducir las emisiones de CO2.

"Intentamos sacar adelante tres o cuatro proyectos medioambientales en Rusia, pero había que sortear un laberinto político a nivel nacional que nos lo impidió", afirma James.

Sin embargo, simplemente se habían adelantado; ya que, en la actualidad, el mercado del comercio de carbono se está empezando a mover.

La adhesión de Rusia al Protocolo de Kioto en 2004, le obliga a adoptar un programa de Naciones Unidas para reducir sus emisiones globales de gases de efecto invernadero. En realidad, los créditos de carbono son tan sólo el señuelo para incentivar a Rusia a implementar estos objetivos; a cambio las emisiones se dotan de valor monetario . Al mismo tiempo, el programa otorga la posibilidad a los países desarrollados de invertir en la reducción de emisiones en los países en vías de desarrollo, como una vía más económica para cumplir con los objetivos de Kioto.

Según un banquero, que trabaja en el sector, y ha preferido no revelar su identidad, "Kioto acaba en 2012, así que no queda mucho tiempo para proyectos adicionales, pero aún se pueden usar los beneficios que se pueden obtener, para áreas de importancia primordial en Rusia". "La ventaja del mercado del carbono es que proporcionará una financiación adicional para la eficiencia energética".