Dos manifestaciones a precio de una

Es como una tradición, que hasta hoy reunía casi a más periodistas que participantes. Cada día 31 , la oposición rusa se concentraba ilegalmente en la Plaza del Triunfo de Moscú. La fecha no es elegida al azar sino quehace referencia al artículo 31 de la Constitución rusa, que garantiza el derecho de reunión. Las manifestaciones eran sistemáticamente prohibidas por el antiguo alcalde de la capital, Yuri Luzhkov, también conocido por su rechazo frontal a los desfiles gay.También suponían un golpe de efecto mediático para los líderes de la oposición ya que eran detenidos sistemáticamente por la OMON (la policía antidisturbios).

Pero los tiempos cambian. Luzhkov, destituido por el joven presidente Medvédev, ha sido relevado por Serguei Sobianin, próximo a Vladimir Putin. Para desmarcarse de su predecesor, caído en desgracia, el nuevo alcalde de la capital ha autorizado la celebración de la manifestación el 31 de octubre.

Una oposición, dos puntos de vista

La presidenta del Grupo Helsinki de Moscú, Liudmila Alekséeva, figura carismática en la defensa de los derechos humanos en Rusia, se felicitaba a finales de octubre gracias a la autorización recibida por el nuevo alcalde tras duras negociaciones, para la celebración de una concentración de 800 manifestantes.

Sin embargo, poco después de que se conociera la noticia la situación dió un giro dramático ylas fisuras en el seno de la oposición se hicieron más que evidentes. Eduard Limónov, líder del disuelto Partido Nacional Bolchevique (adepto a las operaciones efectistas, y cuya bandera está a medio camino entre el simbolismo nazi y el comunista), se opuso a llegar a ningún tipo de acuerdo con las autoridades exigiendo que se pudieran concentrar 1.500 personas. Una testarudez "ridícula", según Alexéeva.

Este cisma desembocó en una situación muy extraña: el domingo por la tarde en la Plaza del Triunfo,no se celebró una concentración, sino dos; una autorizada y la otra no. Los manifestantes 'autorizados', controlados y escrupulosamente contados, marchaban con calma, mientras que la oposición 'antisistema', con los militantes que apoyan a Limónov a la cabeza, se reunían al otro lado de la plaza. Las porras de los policías no tardaron en caer sobre aquellos que 'violaban la ley'. Se produjeron algunas detenciones.

A pesar de todo, Liudmila Alexéeva, que organizó la concentración con las ONG “Memorial” y “Por los Derechos Humanos”, afirmaba que "esta manifestación (autorizada) es un éxito común". Su contrincante liberal, Borís Nemtsov, ex viceprimer ministro, urgió a los manifestantes a "marchar hasta el Kremlin el 31 de diciembre".

Ahora le toca el turno de manifestarse a otro tipo de oposición de. El alcalde ha anunciado que autoriza una marcha de nacionalistas rusos el 4 de noviembre, día de la unidad nacional, en las afueras de Moscú,l., La concentración reúne a integristas ortodoxos, cabezas rapadas y simpatizantes del Movimiento contra la Inmigración Ilegal (DPNI). Debido a los frecuentes altercados hasta ahora estaba prohibida por el ayuntamiento. El líder del DNPI, Alexandr Belov, ha prometido concentrar a 10.000 personas.

¿Sabrá la oposición 'liberal' sacar partido de la ola de clemencia que ha traído la llegada de Sobianin? El movimiento sigue estando formado por una serie de partidos con sensibilidades políticas contradictorias, encarnados en hombres como Nemtsov, Limónov, el ex campeón de ajedrez Garry Kaspárov, y el ex primer ministro, Mijail Kasiánov. Un grupo de tenores experimentados que no han podido nunca entonar nada unidos.