Tomsk: Un tesoro cultural en la taiga

Fotos de William Brumfield

Fotos de William Brumfield

Los estudios arqueológicos revelan que los primeros pobladores de la región de Tomsk, perteneciente a la extensa cuenca del río Obi en la zona central de Siberia, vivieron hace al menos cuatro milenios. Cuando llegaron los destacamentos de cosacos rusos en 1598, la región estaba habitada, entre otros pobladores, por los khanty y los tártaros siberianos que aceptaron la autoridad del zar Boris Godunov en 1603. Un año después, en 1604, se fundó un fuerte a orillas del río Tom (tributario del Obi) y a lo largo del siglo XVII el poblado de Tomsk sirvió de baluarte contra las tribus esteparias de calmucos y kirguises.

Durante el siglo XVIII, a medida que avanzaba hacia el sur el control ruso, la importancia militar de Tomsk quedó relegada y la ciudad desempeñó un nuevo papel como centro de comercio y transporte para las caravanas procedentes de China. La ampliación de la carretera de Moscú a través de Siberia a mediados del siglo XVIII estimuló el crecimiento, reflejado en la construcción de grandes iglesias de ladrillo, como la Catedral de la Epifanía (finalizada en 1784) y la Iglesia de la Resurrección (1789). Esta última una obra maestra de la arquitectura barroca siberiana.

En la década de 1830, el desarrollo de las minas de oro en el territorio aumentó en gran medida la importancia de la ciudad como centro de operaciones mineras y administración. La región de Tomsk continuó siendo un importante lugar de destierro político, como ya sucediera en los siglos XVII y XVIII.

Fotos por William Brumfield

Durante la construcción del ferrocarril Transiberiano a finales del siglo XIX, Tomsk perdió una oportunidad de oro cuando el Ministerio de Transporte decidió situar al sur el cruce ferroviario del río Obi. Esta decisión fue un desaire para Tomsk, sin embargo se creó la ciudad de Novonikoláyevsk, que con el tiempo llegaría a ser la gran metrópolis siberiana de Novosibirsk. Tomsk tuvo que conformarse con un ramal construido en 1896, lo que permitió a la ciudad continuar como centro de comercio y desarrollo agrícola de la región central de Siberia.

La admirable riqueza de la arquitectura residencial y comercial de Tomsk refleja la diversidad de la cultura siberiana a principios del siglo veinte. La empresa Vtorov construyó uno de los grandes almacenes más destacados de Siberia, que aún embellece el distrito central de Tomsk. Asimismo, Tomsk se convirtió en uno de los centros académicos más importantes de Siberia con la construcción de la primera universidad siberiana, fundada en 1878. Entre las instituciones rusas de enseñanza superior, la Universidad Estatal de Tomsk se distingue no sólo por su excelencia académica sino por su amplio campus, de gran atractivo.

Cabe destacar la aceptación de distintas doctrinas religiosas en la ciudad de Tomsk. Además de la ortodoxia rusa, en 1910, la ciudad contaba con la iglesia católica del Sagrado Rosario (restaurada para su uso en la actualidad), dos mezquitas (ambas restauradas), una iglesia luterana (reconstruida), una iglesia ortodoxa de Antiguos Creyentes y una de las sinagogas más hermosas de Rusia, de gran tamaño. En 1911,en la zona norte de la ciudad se construyó la catedral neobizantina de San Pedro y San Pablo, que continuó abierta durante gran parte de la era soviética. Algunas de las iglesias son de madera, como la iglesia del Dormition, la de los Antiguos Creyentes, finalizada en 1913 y muy cuidada hoy en día por la parroquia.

Lo más característico del patrimonio arquitectónico de la ciudad lo constituyen los barrios de casas de madera con ornamentos muy elaborados y estructuras de troncos macizos a menudo revestidos por tablones exteriores. No sería exagerado decir que el “entramado” de los ornamentos de madera,sobre todo los que rodean las ventanas, o nalichniki, es incomparable en Rusia por su espléndido detalle y su nivel de conservación. Muchas de estas extraordinarias casas de madera fueron construidas por los comerciantes que vivían en el barrio tártaro.

En el barrio tártaro también se encuentra la renovada Mezquita Blanca y una mansión construida a principios del siglo XX para Karym Khamítov, un magnate financiero tártaro. Hoy en día alberga un centro cultural. Entre los grupos étnicos que conforman la ciudad se encuentra la diáspora alemana, compuesta por pobladores que llegaron a la ciudad a principios del siglo XIX. Víktor Kress, actual gobernador de la región, es el más reciente de los numerosos mandatarios de origen alemánque han existido en la región.

Un gran número de los importantes avances que contribuyeronen el desarrollo de la región a principios del siglo XX quedaron pulverizados por la cruenta lucha durante la guerra civil, entre 1918 y 1921. Tras el conflicto, las fortunas de Tomsk entraron en un periodo de marcada decadencia que con el tiempo acabó revirtiendo por la evacuación a la ciudad de instalaciones industriales y de investigación durante la Segunda Guerra Mundial. Este nuevo empuje, reforzado por las sólidas instituciones de educación superior de Tomsk, continuó después de la guerra gracias al desarrollo de instalaciones de investigación nuclear de alto secreto con fines militares y energéticos. Pese a los beneficios económicos, la zona sufrió importantes daños ecológicos.
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Con más de medio millón de habitantes y una población regional de casi un millón de personas, Tomsk sigue siendo un importante centro siberiano de recursos administrativos, educativos, industriales y energéticos. Actualmente, una de las mayores preocupaciones consiste en la protección del medio ambiente, ya que se trata de una zona de gran belleza natural. Al mismo tiempo, se ha logrado conservar el entorno histórico de la ciudad y su legado arquitectónico, incluidos los edificios de cultos religiosos, lo que constituye un verdadero tesoro nacional. De hecho, al pasear por los barrios históricos de Tomsk se advierte de inmediato la profunda relación existente entre la cultura rusa y los bosques.

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