El gato negro de la suerte

Foto de Itar_Tass

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Según la tradición rusa, el primero en entrar en una vivienda nueva tiene que ser el gato. El bicho negro, asustado por la cantidad de gente que había alrededor, entró en la casa corriendo. "Vamos a vivir bien", exclamó aliviado el dueño de la casa. Así es como se estrenó una de las 36 casas recién construidas para las víctimas de los incendios en el pueblo de Peredeltsi, en la región de Riazán.

Tras felicitar a las víctimas de los incendios con motivo del estreno de su nuevo domicilio, el ministro del desarrollo regional de la Federación de Rusia, Víctor Basarguin, recordó su anterior visita a Peredeltsi.

El ministro ha afirmado que "una vivienda propia siempre tiene un gran valor personal y perderla es muy duro”. Víctor Basarguin también comunicó que "había supervisado personalmente la construcción de las viviendas destinadas a los habitantes de Riazán afectados por los incendios forestales porque era la región que disponía de menos recursos financieros y la que contaba con más viviendas destruidas”. Según el ministro, lo que han logrado hacer aquí los constructores y la administración podría constituir un ejemplo para el resto de las regiones, porque "las innovaciones en las construcciones que se han utilizado en Riazán han podido demostrar que muchos problemas actuales de financiación de la construcción en las zonas rurales tienen solución".

Si antes Peredeltsi era un pueblo de aspecto algo pobre ahora se ha transformado por completo, ya que todas sus casas están equipadas con todo tipo de comodidades: calefacción de gas, bañera, agua corriente (fría y caliente) y hasta un aseo en condiciones dentro de la casa, lo cual constituye todo un adelanto para una zona rural. También hay antenas de televisión e incluso redes de fibra óptica para conectarse a Internet. Todas las casas tienen aislamiento térmico mediante ventanas de PVC. Además, los caminos y senderos entre las casas se han asfaltado.