Aparato de gimnasia del Renacimiento

Aliyá Mustáfina ha conseguido cinco medallas de oro en el campeonato del mundo en Holanda. Foto de Ria_Novosti

Aliyá Mustáfina ha conseguido cinco medallas de oro en el campeonato del mundo en Holanda. Foto de Ria_Novosti

El mundial de gimnasia que finalizó ayer en Rotterdam (Holanda), ha sido uno de los que más éxitos ha dado al equipo ruso desde 2001, año en el que ganaron el oro por equipos.

Esta vez consiguieron dos medallas de oro y cuatro de plata, ocupando el segundo puesto detrás del equipo chino. El tercer puesto ha sido obtenido por el equipo estadounidense.

El corresponsal de Rossíyskaya Gazeta habló con Lidia Ivanova, doble campeona olímpica, entrenadora, árbitro y presentadora de televisión, sobre los éxitos rusos, relacionados en su mayor parte con la actuación femenina y de las conclusiones que hay que sacar de los fracasos.

Rossíyskaia Gazeta: Señora Ivanova, ¿qué impresión le ha quedado de esta competición?

Lidia Ivanova: Ha sido una actuación impresionante del equipo femenino en la final por equipos y, claro está, la de la campeona absoluta del mundo Aliyá Mustáfina. Me alegro muchísimo por ellas. Pero, por otra parte, ahora me preocupa que las chicas se relajen demasiado y pierdan lo que se ha conseguido con tanto esfuerzo. Hay que prestar muchísima atención a nuestros talentos más jóvenes porque son unas niñas realmente maravillosas, con mucho futuro y con un gran potencial. Lo más difícil es conservarlo. Por eso no puede permitirse que se duerman en los laureles. Hoy, por supuesto, lo que apetece es felicitarlas una y otra vez. Pero no se les puede permitir que se queden celebrando este éxito mucho tiempo porque sino se quedarán estancadas muy pronto. Tenemos que prepararnos para la Olimpiada de 2012 y progresar constantemente. Sin embargo, yo creo en ellas y en la profesionalidad del equipo de entrenadores. Alexandr Alexándrov, Oleg Ostápenko y Andrei Rodiónenko tienen una más que sobrada experiencia. Además, me gustaría agradecer la labor de los entrenadores personales de las deportistas. Gracias a ellos empieza el renacimiento de nuestra gimnasia. Por fin podremos volver a sentir la alegría de los triunfos.

RG: La entrenadora nacional Valentina Rodiónenko ha citado publicaciones extranjeras con títulos como "Los rusos han clonado la gimnasia soviética". ¿Está Ud. de acuerdo?

Ivanova: No del todo. El deporte se desarrolla mientras que una clonación supone una cosa absolutamente idéntica. No, el tiempo de aquella gimnasia clásica ha pasado. Pero también es verdad que nuestras gimnastas siguen combinando la perfección técnica con la estética. La gimnasia deportiva es un deporte estético. A los espectadores les resulta agradable ver a una chica esbelta, que sorprende con un dominio increíble de su propio cuerpo, con la capacidad de girar alrededor del eje vertical, longitudinal, etc. ,y que lo haga todo mientras sonríe. Pero detrás de esta aparente facilidad hay un gran esfuerzo. Ahí es donde está la gran maestría de un deportista. Era lo que fascinaba en Némov, en Khórkina y en muchos otros deportistas que servían de ejemplo y modelo a tantas personas. Me gustaría que nuestra gimnasia volviera al mismo nivel.

RG: ¿Qué opina sobre el arbitraje en el campeonato? Después del salto del equipo femenino incluso tuvimos que presentar una queja. Antón Golotsútskov tampoco quedó muy satisfecho con la valoración de los árbitros que le dejaron en el segundo puesto. ¿Puede ser que todas estas medallas de plata en ciertas especialidades no sean mera casualidad?

Ivanova: No podemos pensar así en ninguno de los casos. Las chicas mismas han sido las que no lo han hecho del todo bien en algunos aparatos.Creo que es porque todavía son muy jóvenes. Acaban de dar el salto hacia la gimnasia de adultos. Es posible que no hayan podido distribuir bien sus fuerzas, sobre todo teniendo en cuenta que han tenido que competir con adversarios muy serios. Por ejemplo, la inglesa Elizabeth Tweedle que, como yo digo, destaca sólo en dos aparatos, las barras y los ejercicios libres. Pues precisamente ha sido en barras donde ha ganado su segundo oro. No hay que dramatizar por esas tres medallas de plata de Mustáfina. Simplemente los entrenadores tienen que sacar conclusiones y preparar a las deportistas para la Olimpiada de una forma adecuada.Para nosotros lo más importante es el arranque. Respecto a las quejas, desde mi punto de vista Aliyá no completó el giro en el salto. Y a Antón Golotsútskov, al que respeto mucho, tengo que decirle que quejarse de los árbitros es cosa de gente débil. Hay que ser mucho mejor que los competidores. Los árbitros pueden apretarte, pero si objetivamente eres el mejor, no podrán hacer nada.