Crece la importancia estratégica de China

Rusia apuesta por convertirse en el tercer proveedor de China a partir de enero, con un nuevo oleoducto entre Siberia y el país asiático.

Una frontera de 3.600 km de largo separa al mayor productor de energía del mundo del mayor consumidor. A pesar de ello, Rusia exporta relativamente poco petróleo y gas a China, y Europa continúa siendo el principal cliente.

Sin embargo, el contraste entre las grandes reservas de capital, y el fuerte crecimiento económico de China, y los problemas que afectan a las economías europeas hacen que los acuerdos con Pekín sean cada vez más atractivos para Moscú. “Desde que estalló la crisis, el potencial del comercio entre los dos países se ha hecho realidad”, resume Kingsmill Bond, jefe de estrategia del banco de inversión Troika Diálogo.

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, visitó China en septiembre para sellar, o acelerar, una serie de acuerdos de cooperación entre ambos países en materia de minería de carbón, energía nuclear, servicios bancarios y lucha contra el terrorismo.

El más importante, con todo, fue el acuerdo para impulsar la puesta en marcha del oleoducto ESPO que, a partir del próximo enero, transportará 15 millones de toneladas de crudo al año, convirtiendo a Rusia en el tercer proveedor de energía para China, superando a Irán, y por detrás de Arabia Saudí y Angola.
El volumen de negocio colocará a China por delante de los tradicionales clientes europeos. Según el primer ministro, Vladímir Putin, el oleoducto ESPO “no es sólo un conducto, sino un proyecto geopolítico”.

La compañía Gazprom ha anunciado que acelerará la construcción del gasoducto Altái, que conectará las reservas de Siberia occidental con el país asiático, para que esté operativo en 2015. Este conducto ya ha superado en importancia estratégica al proyecto South Stream, que transportará gas hasta el sur de Europa. Según Lev Snýkov, de VTB Capital, el Altai no supondrá una merma importante de las reservas que abastecen a Europa. Bond, sin embargo, matiza que esto puede no ser así dentro de 10 ó 20 años.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.